Opinión

Distinguidos Lectores,

Recientemente se me acusó de iluso, inclusive se me condenó a que los hijos de mis hijos no verían resultados de nuestras propuestas al país acerca de la necesidad de implantar un nuevo modelo de seguridad vial en la República Dominicana.

Esta reacción vino como respuesta a la invitación que extendiéramos a los dirigentes de la juventud de los partidos políticos principales de República Dominicana, al II Foro Sobre Seguridad Vial auspiciado por la Cámara de Diputados y que organiza cada cierto tiempo la Fundación Red de la Dignidad con el Hospital Traumatológico Dr. Ney Arias Lora.

Pese a los contactos personales que hiciéramos con la dirigencia de la juventud de los partidos políticos, finalmente no se sintieron motivados a asistir ni mucho menos a enviar una representación.

El entusiasmo del periodista William Rosa nos reforzó y mantuvo con el ánimo siempre arriba. Sin embargo, creo oportuno citar nueva vez una frase de Einstein que reza: “LA VIDA ES MUY PELIGROSA. NO POR LAS PERSONAS QUE HACEN MAL, SINO POR LAS QUE SE SIENTAN A VER LO QUE PASA”. Esto es precisamente lo que está sucediendo en nuestros líderes políticos y empresariales, en especial los jóvenes.

Para nosotros se trata de un crimen de lesa humanidad cuando cuantificamos las víctimas anuales a causa de los siniestros de tránsito debido a falta de políticas de Estado. Sobre todo cuando los principales afectados corresponden a la juventud, sin que nadie se preocupe, o por dárnosla de indiferentes.

Pensamos que el liderazgo joven dominicano está compelido a asumir un nuevo rol frente a esta epidemia que para el 2013 arrojó 8524 víctimas en 5977 siniestros de tránsito, de acuerdo a los registros oficiales de AMET. En donde el 44% fueron personas entre 15 y 29 años de edad.

Es esta última, una de las razones para alzar la voz a través de esta carta abierta; por la que los partidos, y sobre todo las juventudes de las organizaciones políticas, en los países de economía creciente, están incluyendo el tema de la seguridad vial en sus agendas.

Finalmente, hemos querido advertir que no existen justificaciones para mantener dormida la conciencia sin reconocer que tenemos un grave problema en las vías públicas, con consecuencias impredecibles en el medio ambiente, en la economía nacional, en el aspecto psicológico y emocional; en el comportamiento y desarrollo humano, en el mal uso de las tecnologías…

Atentamente,

Ing. Mario Holguín

últimas Noticias
Noticias Relacionadas