Opinión

La juventud del PLD me invitó a que les hablara sobre el papel que jugó la juventud, a propósito del golpe de Estado contra el gobierno de Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963. De ese papel hablaremos en otro momento.

Ahora explicamos que ese golpe de Estado se originó desde dos ámbitos diferentes. El primero, como consecuencia de la guerra fría, protagonizada por el bloque socialista encabezado por la desaparecida Union Soviética y el mundo capitalista, encabezado por los Estados Unidos.

También se conoció como Carrera Armamentista, puesto que los países líderes buscaban establecer bases militares en las diferentes regiones del mundo para afianzar su hegemonía. Esa lucha bipolar escondía o simulaba el predominio sobre los mercados.

Esa carrera armamentista empezó en los años 1946-47 y tomó cuerpo avanzada la década de los años 50s. Los Estados Unidos se fueron mostrando intolerantes con los gobiernos liberales y progresistas.

Un sector importante de los Estados Unidos, expresado desde el Pentágono, actuó exigiendo que esos gobiernos de amplia expresión democrática persiguieran, maltrataran y enviaran a las cárceles a los que se expresaban como revolucionarios simpatizantes del socialismo y de la revolución cubana.

Bosch se negó a perseguir a los revolucionarios, y mas bien les garantizaba el ejercicio de sus derechos. En 1963 se dieron golpes de Estado en marzo en Guatemala contra Idigora Fuentes; en Ecuador en julio contra Otto Arosemena; en septiembre en nuestro país contra Juan Bosch; en Honduras en octubre contra Ramon Villeda; y en los mismos Estados Unidos, en noviembre, mataron a su Presidente Jhon Kennedy, quien como Bosch creía en la libertad y la democracia.

El Pentágono patrocinó sin rubor ni a escondida eventos y entrenamientos del aparato militar latinoamericano para que actuaran; y los militares actuaron.

El otro ambiente creado para derrocar el gobierno de Bosch fue el nacional. El país tenia una estructura económica de típico capitalismo tardío. Cuando Bosch ganó apenas empezábamos a salir del régimen dictatorial de Trujillo, quien fuera ajusticiado el 30 de mayo de 1961.

Trujillo favoreció fábricas de cemento, pintura, clavos y varillas, aceite de maní, zapatos, tejidos, etc, pero todas eran de su propiedad. Esas empresas pasaron a ser propiedad del Estado, las cuales fueron deseadas por sectores de la oligarquía y de la clase media. El problema era que esa derecha no ganó las elecciones de 1962, sino Bosch quien entendía, con mucha razón, que esas empresas eran del pueblo.

El problema era que en el ámbito nacional no había suficiente fuerza para tumbar a Bosch. Sólo si se conjugaba con los intereses militaristas norteamericano. Así sucedió.

Se dice, entre adversarios de Bosch y hoy del PLD, que él se dejó tumbar. Los que así afirman hubieran querido que Bosch persiguiera a los jóvenes revolucionarios, los hiciera presos y ordenara matarlos en las calles; al mismo tiempo pasara las empresas del Estado a la oligarquía. La verdad es que eso fue lo que hizo Balaguer a partir del 1966 y se mantuvo gobernando por 22 años.

En cambio, el PLD en 2016 tendrá 20 años gobernando, honrando a Bosch y ahora asumiendo el desafío del proceso dominicano, haciéndose acompañar de las nuevas generaciones, para garantizar el ejercicio de los derechos fundamentales y superar las desigualdades.

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