Opinión

Recientemente el jueves 4 de septiembre, la Sociedad Dominicana de Bibliógrafos y el Banco de Reservas, pusieron en circulación la importante obra de carácter histórico, “Historia Militar de Santo Domingo”, (Documentos y Noticias), escrita por Fray Cipriano de Utrera, cuya primera edición de tres tomos, se efectuó en el año del 1950, la cual recoge auténticos y valiosísimos documentos de la época colonial de nuestro país, y de la isla conocida originalmente con el nombre de “La Española” y luego con el de Santo Domingo. La obra recoge la historia de los episodios militares importantes, que se iniciaron prácticamente en los primeros años de la conquista de esta parte de América, llevada a cabo por los españoles.

Fray Cipriano de Utrera fue un distinguido sacerdote, nacido en la ciudad de Utrera, Sevilla, España, donde se ordenó en el año 1886. Su verdadero nombre era Manuel Higinio del Sagrado Corazón de Jesús Anjona y Cañete y llegó a Santo Domingo en 1910, recibiendo la encomienda de dirigir la misión dominicana, donde se dedicó a la enseñanza y a la investigación histórica, llegando a ser párroco en San Pedro de Macorís, Azua y Yamasá. Fray Cipriano fue un hombre de extraordinaria erudición critica y su tenacidad por la investigación, son valores que muestran la talla de este ilustre escritor e historiador y se cuentan por centenares sus producciones literarias entre folletos, libros y artículos periodísticos, pero a nuestro criterio, sus dos grandes obras son: “La Historia de la isla de Santo Domingo” y la recién puesta en circulación “Historia Militar de Santo Domingo”.

El autor de esta columna conoció a Fray Cipriano de Utrera allá por los años de 1955, cuando éramos adolescentes con apenas dieciocho o diecinueve años de edad y desempeñábamos tareas como secretario en el bufete de Rafael Augusto Sánchez Ravelo, en la casa número 47, de la calle Sánchez de esta ciudad, oficina a la cual llegamos llevados de la mano de nuestro familiar político, inductor y maestro como abogado de quien escribe, el Dr. Luis R. del Castillo Morales, distinguida y admirada figura de la vida profesional dominicana, desafecto al régimen de Rafael Trujillo Molina, que se encontraba en la cúspide de su desarrollo y autoridad. Fray Cipriano asistía con permanente frecuencia a la “peña”, que en su oficina presidía Rafael Augusto Sánchez Ravelo, y a la cual asistían, en distintas ocasiones, figuras con la categoría de Emilio Rodríguez Demorizi, Virgilio Díaz Ordóñez, y Máximo Coiscou.

“Historia Militar de Santo Domingo”, a juicio del autor de esta columna, es la primera fuente, y la más importante en la cual se consigna la génesis del nacimiento de la nación dominicana. Nuestro criterio desde hace muchos años ha sido que las raíces profundas de la personalidad de nuestro pueblo, están insertadas en el proceso militar, que en defensa de la isla de Santo Domingo, se iniciaron cuando Caonabo y Mairení asaltaron el Fuerte de la Navidad, construido por Cristóbal Colón, dieron muerte a su guarnición e incendiaron sus restos; la insurrección de Enriquillo a partir del 1519, la rebelión de los negros cimarrones esclavos a lo largo del siglo XVI; la victoria sobre la expedición de Cromwell, al mando de Penn y Venables en 1655 y la Batalla de la Limonada en 1691. Esa heroica cadena de episodios consolidó, profundamente, el amor a nuestra tierra que es la verdadera génesis del sentimiento patriótico de la nación dominicana.

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