Opinión

Incurre en dos faltas a la verdad Milagros Ortíz Bosch cuando afirma: «Nunca fui comunista, solo revolucionaria»; explicando su salida del PLD. (periódico El Día, 25 agosto 2014, p.18). Deja dicho que se fue del PLD por no ser comunista.

Bosch regresó de Benidorm, España, en 1970, de inmediato integró dos grupos separados de trabajo. El primero asistido por Tonito Abreu, el cual se reunía semanalmente en casa de Milagros o en la mía; definió estrategias ideológicas, organización y formación política.

El segundo grupo, asistido por Euclides Gutierrez, se creó para facilitarle a Peña Gómez un ambiente para involucrarlo en temas de formación política, pero sus ausencias dificultaba reunirse.

Se logró definir que en el país no existían las estructuras económicas y sociales en las cuales podía descansar un régimen socialista y mucho menos comunista; lo que existía era un capitalismo tardío. Lo predominante, en cambio, era un frente oligárquico integrado por terratenientes, comerciantes importadores, burocracia civil, militar y religiosa, todos dirigidos sin pudor por los norteamericanos. Los débiles grupos capitalistas debían sujetarse a ese frente oligárquico.

Desde su origen el PLD favorece desarrollar las fuerzas productivas privadas generadoras de riquezas. En el socialismo eso lo hace directamente el Estado. El tiempo le ha dado la razón al PLD y los dos referentes mejores son Cuba y China, países socialistas que han recurrido al capital privado extranjero para generar riquezas.

La segunda falta a la verdad es que Milagros ni fue expulsada ni renunció del PLD, simplemente se esfumó. Tengo por escrito el testimonio de Domingo Mariotti, asistente personal de Bosch por muchos años.

Ocurrió que Bosch decidió someter a Peña Gómez a la justicia, por difamación e injuria. Le encomendó a Mariotti visitar a Don Antonio Guzmán para solicitarle que como Presidente de la República no interfiriera en la justicia y permitiera que actuara. Don Antonio Guzmán llamó al Dr. Ibarra Ríos, Fiscal del Distrito Nacional, a quien recomendó darle curso a la querella si la misma tenía méritos.

Estando Mariotti en el aeropuerto de regreso de un viaje privado leyó en la prensa que la querella había sido desestimada por el Fiscal Ibarra. Del aeropuerto se dirigió a la casa del Fiscal Ibarra y éste le dijo que Milagros a nombre de Bosch le solicitó desestimarla; ambos se trasladaron, entonces, a la casa de Milagros, la cual confirmó lo dicho por el Dr. Ibarra.

Milagros le solicitó a Mariotti un aparte para pedirle que hablara a Bosch para persuadirlo de mantener esa decisión de ella. Eran cerca de las doce de la noche y Mariotti, ante la disyuntiva de ser fiel a Milagros o a Bosch, no dudó, se presentó a la casa de Bosch y lo despertó; le explicó lo sucedido. Bosch de inmediato tomó el teléfono y le dijo a Milagros: «esa es la mayor traición que me han hecho en mi vida; jamás quiero volver a verte y desde este momento tu estás muerta para mi».

Ella simplemente se esfumó y tiempo después apareció al lado de Peña Gómez; esa conducta nada tiene que ver con un planteamiento ideológico. En cambio, es como ella misma dice: «todo líder político tiene déficit familiar y amigos que le traicionan».

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