Opinión

Los ejecutivos de la Superintendencia de Seguridad Privada, adscrito al Ministerio de Defensa, y de la Asociación Dominicana de Empresas de Seguridad comparecieron por ante la Comisión Permanente de Interior y Policía de la Cámara de Diputados para explicar a los legisladores los incidentes acaecidos en el Distrito Nacional y Santiago que envuelven a guardianes privados.

Por el órgano regular asistieron a la reunión el general de brigada piloto de la Fuerza Aérea Víctor A. Reynoso Hidalgo, director ejecutivo, los coroneles Juan Alberto Then (ERD), Ramón de la Cruz Capellán (FARD), Sebastián Vargas Matos (FARD) y la mayor Carmen de la Rosa (ERD). Los empresarios de la seguridad privada estuvieron representados por Víctor Crispín, presidente, Salvador A. Montás Uribe, Nelson Fermín, Lucile Welmont, vicepresidentes, y Marcial R. Román Sánchez, secretario.

Lucile Welmont, representante de la empresa Dominican Wachtman, presentó un informe detallado del asalto de que fue objeto el camión de transporte de valores de esa empresa cuando prestaba sus servicios a una universidad privada de la Capital. Lo propio hizo Nelson Fermín, quien explicó los hechos ocurridos en la residencia de la familia Moya de Santiago, asaltada por dos vigilantes de la compañía SEGASA.

El director ejecutivo de la Superintendencia de Seguridad Privada explicó que la institución periódicamente imparte cursos para vigilantes, supervisores y agentes, así como también lleva a cabo procesos de depuración de empleados, pruebas psicológicas, manejo de armas y pruebas anti-doping.

Como medidas de prevención ante los crímenes y delitos, ese órgano regulador estatal solicita periódicamente la relación del personal que labora para las empresas del sector a los fines de ser depurados por la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto.

Para elevar la capacitación de los miembros de la seguridad privada, ha firmado acuerdos interinstitucionales de cooperación con diferentes organismos e instituciones nacionales e internacionales relacionadas con la seguridad.

La Superintendencia fiscaliza y controla los servicios de seguridad privada con y sin armas de fuego o con cualquier otro medio humano, animal, tecnológico o material; transporte de valores, asesoría, consultoría e investigación; capacitación y entrenamiento, así como fabricación, instalación, comercialización y utilización de equipos para la vigilancia y seguridad.

Nelson Fermín, vicepresidente de la Asociación Dominicana de Empresas de Seguridad, informó a los legisladores de la Comisión Permanente de Interior y Policía de la Cámara de Diputados que esa industria cuenta con más de 265 compañías registradas, cuya matrícula de empleados supera las 40 mil personas.

Las empresas de seguridad legalizadas prestan más 172 millones 800 horas de servicios al año, al desglosarlas por mes suman 14 millones 400 mil horas, y por día 480 mil horas de prevención y alerta. Sus operaciones mercantiles aportan al Estado varios miles de millones de pesos.

Habló de los obstáculos a los que se enfrenta ese sector empresarial, entre los cuales citó la competencia desleal de compañías informales que no se ajustan a ninguna regulación, compañías que operan con permisos provisionales, el uso de armas de fuego por parte de quienes prestan servicio de seguridad interna en negocios, militares y policías que prestan servicio de seguridad privada.

El negocio de la seguridad privada emplea a más de cuatro millones de personas en América Latina. Esta es la región que más se ha expandido en esta actividad (del 9% al 11%), valorándose en cuatro mil millones de dólares durante 2003. En el sector formal, Brasil tiene un aproximado de 570 mil guardianes, seguido de México con 450 mil y en tercer lugar Colombia con 190 mil vigilantes. Los países con el número más bajo de guardias legalmente registrados fueron Chile y Perú con 45 mil y 50 mil, respectivamente. Así, a nivel regional, el número de vigilantes en regla alcanza un millón 600 mil; pero se estima “bajo especulación fundada”, que existen alrededor de dos millones de guardias informales.

A nivel mundial, las empresas de seguridad han crecido de manera exponencial. Hace una década el mercado de este servicio alcanzó los 85 mil millones de dólares, con una tasa de crecimiento anual de 7% al 8%. En el año 2003, el país con el mercado más grueso en seguridad privada fue Estados Unidos, con un valor de 42 mil millones de dólares.

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