Economía

La valiente decisión del presidente Danilo Medina aprobada por el Congreso de la República de observar la Ley que declaraba Loma Miranda reserva nacional, puso en peligro para la presente y futuras generaciones una riqueza de minerales básicos estimada por expertos en US$100 mil millones.

Para una nación que depende enteramente de la importación de petróleo y derivados y de otros energéticos como el gas natural y el carbón mineral que consumen, entre todos, más del 40% de los ingresos actuales de divisas, la iniciativa de ambientalistas, apoyada por la oposición mayoritaria y más activa al gobierno y al Partido de la Liberación Dominicana, pudo haber representado una verdadera catástrofe económica.

La observación del PoderEjecutivo a la ley Miranda, ya desestimada en toda su conformación por considerarla anti-constitucional y mal fundada, acoge no obstante una extendida preocupación en toda la población acerca de la preservación de los recursos naturales, por lo que ordena el pronto conocimiento de una Ley de Ordenamiento Territorial que impida se repita ese tipo de iniciativa sin el suficiente basamento técnico-científico.

(De hecho, la Ley de Ordenamiento Territorial ha sido una reclamo de numerosas instituciones y personalidades ligadas a los asuntos del medio ambiente y de la minería que lo vienen haciendo desde hace unos años. En el Congreso reposan por lo menos dos versiones como anteproyecto de esta Ley, que de seguro recibirán prioritaria atención).

Miranda es una pequeña estribación de 42 kilómetros cuadrados, cuya falda se incorpora al rico valle del Cibao, con menos de 500 metros de altura, que en los años de 1940 fue base de un aserradero y luego se convirtió en propiedad en la que se alojaron algunos cultivos de café y ganaderos que luego fueron abandonados.

La empresa minera Falconbridge Dominicana (Falcondo), propiedad de la norteamericana-canadiense Falconbridge Níckel Limited, la incluyó entre sus reservas con potencial de explotación de ferroníquel, junto a los yacimientos de valor económico localizados en las lomas Peguera, Caribe y Ortega, todas asignadas por el Estado para exploración de la minera, desde 1956.

Falcondo confirmó “reservas probadas” por unos 20 millones de toneladas con 2% de níckel concentradas en un promontorio de Miranda, en un 10% del total de los 42 kilómetros cuadrados de la loma y, en previsión adquirió de sus propietarios privados, hace más de dos décadas, unas 1,400 hectáreas, que incluyen el promontorio y sus alrededores.

Como ya explotó desde 1971 la parte más rica y casi todo el contenido niquelífero de las lomas Peguera, Caribe y Ortega, y había obtenido de la dirección general de Minería el permiso para incorporar Miranda, sólo le falta el permiso ambiental del ministerio de Medio Ambiente, requisito que se vino a adicionar para la explotación minera desde la fundación de la entidad en el año 2,000.

Medio Ambiente conoció el programa de explotación de Falcondo en Miranda, pero consideró necesario asesorarse del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entidad que consultó a expertos ambientalistas junto a un experto en minería, y éstos consideraron insuficiente el programa de explotación, por lo que el ministerio solicitó a la minera programas ambientales complementarios, los que todavía no han sido entregados.

En el ínterin, sociedades ambientalistas se hicieron apoyar por informes de órganos tales como la Comisión de Ambiente de la UASD y de la Academia de Ciencias, además de líderes religiosos católicos y activistas políticos y sus propias instituciones partidarias, para reclamar la conversión de Miranda en parque nacional, demanda que prosperó para convertirse en Ley por el Congreso de la República, hasta su objeción por el Poder Ejecutivo.

Amenaza para el desarrollo minero

Al incorporar en la campaña por loma Miranda parque nacional, a confesos enemigos de la industria minera, el proyecto de ley explotó más los sentimientos de una extensa porción de la población por la preservación del ambiente que la aplicación en una verdadera estructuración técnica y científica de su contenido. Esta circunstancia forzó a una mayoría calificada de legisladores a darle su visto bueno a la iniciativa.

(Siempre quedará la duda, de si una mayoría de legisladores, advertidos de que el proyecto Miranda carecía de los méritos para convertirse en Ley, lo aprobaron para complacer a amplios núcleos de sus posibles votantes, convencidos de que, de todas maneras, la iniciativa quedaría inhabilitada, ya fuera por observación del Poder Ejecutivo, lo que facilitaron hasta creando ilegalmente figuras impositivas, o por los tribunales Contencioso Administrativo o Constitucional).

Pero lo que sí es comprobable es que el proyecto se convirtió en una amenaza para presentes y futuras inversiones en el atractivo campo de la minería dominicana, que ingenieros geólogos y economistas mineros como Osiris de León, Julio Espaillat y José Sena lo estiman con riqueza probadas y probables montantes los US$100 mil millones a precios de hoy.

Del 2008 a la fecha, la República Dominicana ha sido destino de más de US$4,000 millones en proyectos de explotación minera de oro, plata y cobre, por empresas tales como el consorcio Barrick Gold-Goldcorp en Compañía Minera Pueblo Viejo, de Globe Star en Compañía Minera Dominicana (Cerro Maimón) y en Compañía Minera Las Lagunas. Todas inversiones canadienses, norteamericanas y australianas. Falcondo ha anunciado que, una vez reciba el permiso de explotación de loma Miranda, hará una inversión adicional de entre US$650 a 800 millones.

Importantes hallazgos de minerales básicos (oro, plata, cobre y zinc) informados oficialmente por empresas canadienses como Goldquest y otras, también exploran la posibilidad de grandes inversiones.

Riqueza minera en explotación

Un ejemplo de la riqueza de minerales básicos de que dispone el país, es el informe financiero del año 2012 de Barrick Gold Corporation, la más grande productora y exportadora de oro del mundo, pero que también explota importantes cantidades de plata y cobre.

En el país Barrick (60%) ha creado junto a Goldcorp (40%), ambas canadienses, un consorcio para operar Compañía Minera Pueblo Viejo, en Cotuí, para explotar el yacimiento más rico en oro de ambas mineras.

El informe de referencia, Barrick reporta que su 60% de propiedad en Pueblo Viejo le da derecho a explotar, como lo viene haciendo desde finales del 2012, reservas identificadas hasta entonces en 181 millones de toneladas métricas de material mineralizado, con una ley promedio de 0.083 onzas por tonelada, lo que equivale a más de 15 millones de onzas de oro.

Igualmente, que su porcentaje de propiedad en Pueblo Viejo también le representa 181 millones de toneladas mineralizadas con una ley de contenido de plata de 0.52 onzas por tonelada, o el equivalente a 93 millones de onzas, y el más alto porcentaje de recuperación de plata por tonelada de todas sus minas de metales preciosos en el mundo, incluida la muy rica y grande sudamericana Pascua-Lama (argentino-chilena) que es de un 81.6%, situándose la dominicana en 87.2%.

Y una información que no es muy conocida en el país: que Pueblo Viejo contiene para Barrick, en esas mismas 181 millones de toneladas, un 0.096% de cobre que representa 347 millones de libras de cobre, con una alta tasa de recuperación de 79%.

Si le sumamos el 40% a esos valores que son propiedad de Goldcorp, tenemos entonces que las reservas totales de Pueblo Viejo suman unas 480 millones de toneladas métricas mineralizadas y unos 23 millones de onzas de oro, 160 millones de onzas de plata y 477 millones de libras de cobre.

A precios de hoy (US$1,300 onza de oro, US$20 la onza de oro y US$313 la libra de cobre) estaríamos hablando de un total aproximado a los US$40 mil millones.

Pero luego de este informe a que hacemos referencia de Barrick, la minera ha informado que exploraciones aún más profundas (las anteriores se consideraron en superficie) en su concesión de Pueblo Viejo, Los Cacaos y Moore, ha incrementado sus reservas de oro a 35.7 millones de onzas de oro, a más de 200 millones de onzas de plata y a más de 700 millones de libras de cobre.

Barrick hace saber en su informe que tanto la plata como el cobre son considerados “subproductos” de la minera en Pueblo Viejo, que se reputan como créditos para aplicar a los costos de producción del oro.

Pero sumados todos estos valores mencionados, sólo Barrick y su socio Goldcorp tienen una riqueza de minerales básicos en programa de explotación, pues ya tienen las procesadoras de oro y plata operando y sólo falta por iniciar el cobre, estimada en cerca de US$70 mil millones a precios de hoy, de los cuales la mitad corresponde al Estado.

La causa por la cual se habla de US$100 mil millones, es porque le falta adicionar los valores que producirá Falcondo, una vez incorpore Miranda, más de US$8,000 millones, y las expectativas que despiertan los yacimientos de Hondo Valle, San Juan de la Maguana, y Restauración, en Dajabón, a más de muchos otros prospectos también de metales básicos.

Aquí sólo hemos hablado de oro, plata y cobre. Pero las reservas de zinc de Barrick-Goldcorp son todavía superiores a todas las cantidades mencionadas de oro, plata y cobre y de mejorar los precios internacionales de este metal, podrían motivar al consorcio a una nueva inversión para su extracción.

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