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Santiago de Chile, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), hizo el jueves una profunda valoración del estancamientos de las exportaciones de la región en los últimos tres años, al tiempo que presentó algunas sugerencias.

En un encuentro con la prensa en su sede en esta capital, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, explicó que la ralentización del comercio exterior latinoamericano y caribeño plantea un crecimiento de apenas el 0,8 por ciento este año.

Las excepciones de 2014 serán México y Centroamérica, con el 4,9 por ciento de aumento de las exportaciones en su valor conjunto, vinculado al mejor desempeño de Estados Unidos. No obstante sus ventas al Mercosur anotarán una caída de 2,3 por ciento.

«El débil desempeño del comercio exterior regional se debe al bajo dinamismo de la demanda externa de algunos de sus principales mercados, en especial la Unión Europea y una caída importante del comercio intrarregional», indicó el reporte.

Bárcena añadió que a ello se suma la disminución en los precios de diversos productos básicos que exporta la zona, principalmente mineros.

La participación de los países de América Latina y el Caribe en las tres principales cadenas globales de valor (América del Norte, Europa y Asia) es escasa, precisó la Cepal.

A excepción de México, la región no constituye un proveedor importante de bienes intermedios no primarios para estas cadenas, ni tiene un peso significativo como importador de bienes intermedios originados en esas regiones del mundo, acotó.

Alicia Bárcena y otros expertos de la entidad de Naciones Unidas opinaron que uno de los factores más negativos que conspira a agravar la situación es la baja general de la Unión Europa (UE), con una tendencia poco optimista en el horizonte.

El fortalecimiento del dólar que influirá en los mercados, de ahí la importancia de impulsar el comercio intrarregional, más cuando se sabe que el 60 por ciento de exportaciones de la UE es a su interior y América del Norte y Asia lo mismo, dijo Bárcena.

La Cepal sugirió que la participación en las cadenas de valor internacionales puede conllevar múltiples beneficios potenciales para el desarrollo de un comercio inclusivo, que favorezca el crecimiento y la productividad.

También que reduzca la heterogeneidad estructural, mejore el bienestar de la mayoría (empleo y salarios) y reduzca la desigualdad.

En ese orden, argumentó la Cepal, es indispensable adoptar políticas vinculadas a mayor inversión en infraestructura, innovación y en ciencia y tecnología, además de políticas de financiamiento que apuntalen a pequeñas y medianas empresas (pymes). El organismo puso varios ejemplos de políticas transversales de algunos países que caminan con éxito, como la cadena de fibras sintéticas para ropa deportiva en El Salvador; de cacao aromático fino en Ecuador; y los lácteos en Argentina.

Asimismo, los encadenamientos internacionales de la industria de textiles y confecciones del Perú.

El mercado regional es clave para el desarrollo de cadenas de valor en América Latina y el Caribe. Su profundización es una estrategia indispensable para avanzar hacia una inserción internacional más conducente al cambio estructural, recalcó Bárcena.

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