Economía

El día mundial de la alimentación decretado por la FAO, el pasado 5 de este mes de octubre, será recordado por los dominicanos de manera infausta, porque coincidió con incremento de precios de todos sus alimentos de la canasta básica, justo cuando en comparación hace dos años todas las materias primas que le dan origen promedian un 30% de precios más bajos.

El pollo y las carnes rojas, los huevos, los panes, los azúcares, las grasas comestibles y otros productos alimenticios asociados incrementaron sus precios iniciando el último trimestre del año, en momentos en que materias primas básicas tales como el maíz, la soya, el trigo, los lácteos o derivados de la leche y las grasas comestibles descienden.

Y para hacer más pesarosa la vida de los dominicanos, cuando por disposición oficial se sabe que productos de la canasta diaria como el café y los chocolates pasarán a pagar Itebis a partir del primero de enero del 2015, como antesala de otro seguro incremento, ya se han producido ese incremento en varios productos.

La descarnada acción de los distintos grupos de productores de alimentos básicos, mucho más si se sabe que los salarios se encuentran estancados desde hace más de dos años, ha llevado a importantes economistas, como es el caso del licenciado Julio Ortega Tous, a calificar el nuestro como un mercado imperfecto, ausente de oferentes, donde prima el comportamiento oligopólico.

En efecto, ya demasiadas comprobaciones se tienen de que cuando uno cualquiera de los alimentos básicos se incrementa de precios, provocando la intervención de las autoridades del sector, a lo más que pueden llegar con los productores es que a estos se asigne así mismos cuotas de producción con fijación de precios coyunturales incluidos.

Un cuadro reciente facilitado por la FAO (Organización Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), que involucra cinco grupos de alimentos, entre ellos carnes, lácteos, cereales, grasas y aceites y azúcares, se observa que esta canasta costaba 240, y que este momento só cuesta 191.5

Del 2011 hasta ahora, los precios de los dos tipos de azúcares nunca habían estado tan bajos en los mercados mundiales como en este pasado octubre, como lo muestra este gráfico también de la FAO, pero aquí no registra reducción de precio alguna, sino incrementos.

Lo mismo puede decirse de los cereales, como lo muestra este otro gráfico.

El caso de los pollos

El caso más emblemático de la manipulación de los mercados alimenticios, es el de los pollos, que esta semana se cotiza a 52 pesos la libra en granja, un 40% más alto que como iniciaron los precios este año, a poco más de 34 pesos la libra.

Los dominicanos somos el tercer mayor consumidor de carne de pollo por cápita de América Latina, cuya carne rica en proteínas está presente en el plato de casi todos los sectores sociales, aún de los más depauperados, que con frecuencia hacen enormes esfuerzos por llevarlo a la mesa.

Pero al precio actual, hasta a los sectores de la clase media baja se les dificulta acceder a este alimento.

Hubo épocas en que los productores de pollos y huevos pudieron justificar pequeñas alzas (recordemos que en lo que va de siglo, la carne de pollo se mantuvo hasta el 2013 por debajo de los 30 pesos la libra en pie en granja), pero lo que acontece ahora es absolutamente injustificable.

El pollo dominicano, lo mismo que el huevo y, en gran medida, el cerdo constituyen el fruto de una habilidosa estructura productiva desarrollada por granjeros grandes y medianos que sacan provecho de producir mezclas de maíz, soya o harina de soya y grasas (todas importadas en enormes cantidades) para ensamblar un producto final a bajo costo, si se le compara con sus iguales latinoamericanos.

Pero el afán de lucro, incentivado por un reordenamiento de las estructuras productivas organizadas de manera deficiente y con baja capacidad de gerencia que procura resarcir pérdidas en breve tiempo, se ha ido de las manos aprovechando un mercado imperfecto y autoridades que no pueden aplicar las leyes del mercado.

Para octubre del 2012 la tonelada métrica de trigo costaba US$353.4 y en este octubre que todavía no termina US$243.3. Ninguna explicación racional puede haber para anunciar incremento de precios de la harina o del pan.

Como se ve, en el 2012 el precio del maíz costaba US$298.2 la tonelada métrica y en octubre de este año US$199.3 dólares, según cifras compiladas por el Banco Mundial. El país importa más de 1 millón de toneladas métricas anuales de maíz, esencialmente para las industrias avícola y porcina.

La otra materia prima básica que importa la industria avícola y porcina en cantidades que compiten aún con los más grandes productores de la región, es la soya, y aprecien como evoluciona su precio:

Mientras en el 2012 una tonelada métrica de soya costaba US$1,226 dólares, en este mes había bajado hasta los US$936.

Conclusión

Es fácil determinar que la manipulación de precios responde, como dice Ortega Tous a un mercado inexistente o imperfecto que propicia el oligopolio o el acuerdo entre pocos productores para fijar precios. La situación es facilitada por la incorporación del país a acuerdos de libre mercado con Centroamérica, Estados Unidos y la Unión Europea, que nos obliga a eliminar controles de precios administrativos.
Así ha sido hasta ahora y desde hace muchos años.

Pero el mercado dominicano crece, y ya somos el tercer mayor consumidor per cápita de carne de pollo en Latinoamérica y competimos igualmente con los mayores consumidores per cápita de huevos. Esto crea el interés de importantes productores avícolas de Sudamérica (Venezuela y Brasil), que comienzan a avizorar un mercado de 25 millones de consumidores (dominicanos, turistas y haitianos).

El interés se incrementa, porque el sector avícola se encuentra atomizado por quiebras de sus más emblemáticos productores, afectados de falta de gerencia y organización para atender un mercado mucho más grande que el que se acostumbraron a manipular.

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