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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Millones de indocumentados en Estados Unidos aguardan por una reforma migratoria integral que sigue hoy sin solución a la vista, mientras el presidente Barack Obama se empeña en calmar los ánimos.

Algunos grupos que están a favor de los cambios en las leyes federales de inmigración ya anunciaron que podrían emitir un voto de castigo contra los demócratas en las elecciones legislativas del 4 de noviembre por la falta de acción.

La reforma migratoria es una de las promesas incumplidas por Obama desde que asumió el primer mandato en enero de 2009, en tanto otras prioridades en su agenda y la oposición republicana en el Congreso le han impedido avanzar en esa dirección.

El gobernante advirtió la víspera, durante un evento de recaudación de fondos en Los Ángeles, que los republicanos cometerían un suicidio político en caso de no aprobar pronto la reforma migratoria integral, pues corren el riesgo de que la próxima generación de jóvenes rechace a su partido por años.

Líderes de la comunidad hispana han acusado a Obama de anteponer los intereses políticos de los demócratas -en peligro de perder el Senado en noviembre- a los alivios migratorios, e incluso los congresistas aprobaron una resolución que criticó la demora en la implementación de esta medidas.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dijo recientemente a la cadena ABC que si Obama toma medidas unilaterales en este tema «envenenará las aguas» y bloqueará un avance hacia la aprobación de una reforma migratoria en el Congreso.

Obama se comprometió en anunciar los alivios migratorios a finales del verano, pero la «politización extrema» del asunto por parte de los republicanos obligó a aplazar cualquier decisión hasta que pasen los comicios de medio término, indicó la Casa Blanca.

El mandatario dijo el pasado 2 de octubre que hará una campaña nacional de seis semanas para aumentar el apoyo a la reforma migratoria y reiteró su intención de dictar medidas ejecutivas en ese sentido.

Sin embargo, un día después el gobernante fue abucheado mientras ofrecía un discurso sobre el tema en la gala de la conferencia anual que organiza el caucus hispano del Congreso.

Tras su ascenso al poder en enero de 2009, Obama ha incrementado las deportaciones (cerca de dos millones hasta la fecha), por lo que activistas proinmigrantes lo califican de ser el «deportador en jefe».

Además, enfrenta en la actualidad una crisis en la frontera sur por el arribo desde octubre del año pasado de más de 66 mil niños sin compañía interceptados al tratar de entrar al territorio de Estados Unidos, donde residen más de 11 millones de inmigrantes sin papeles.

Obama aterrizó en Los Ángeles el jueves para comenzar una gira de tres días por California para recaudar fondos.

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