Opinión

Durante los días 25-27 de Noviembre 2008, el Financial Stability Institute (FSI), o Instituto de Estabilidad Financiera, del Bank of International Settlements (BIS) conjuntamente con el CEMLA, celebró un evento sobre el stress test, a raíz de la crisis financiera del 2007, el cual se desarrolló en San José, Costa Rica, donde se abordaron las causas y consecuencias del colapso financiero de Wall Street, así como su profundidad y duración y en el cual pude conocer la magnitud de la misma y la confidencialidad de informaciones no divulgadas.

La importancia de ese evento se concentró en el valor que tiene la prueba de stress ante cualquier evento de crisis bancaria, los riesgos bancarios y la capacidad de prevención que permite esta herramienta analítica sobre el desempeño de las entidades bancarias y la economía, en particular el impacto del crecimiento económico, el comportamiento de la tasa de cambio y la tasa de inflación sobre la salud del sistema financiero de un país.

Pero es que la preocupación sobre la estabilidad financiera se vuelve más relevante en cuanto se incrementan las liberaciones financieras y la inflación se vuelve más estable y baja, esto es que la liberación financiera en realidad ha permitido facilitar el acceso a los créditos, razón por la cual las bajas tasas de interés y el incremento en los créditos, tienden a incrementar la vulnerabilidad de un sistema financiero como quedó demostrado con la crisis financiera 2007 en USA.

Hay que ponderar que el FSAP del FMI ha jugado un papel relevante en el desarrollo del uso de la herramienta de prueba de stress o stress test, aunque en realidad esta ha sido aplicada por la banca internacional desde principios de 1990, pero con un enfoque a nivel micro, sin embargo muchos de los bancos centrales las han usado como parte de sus herramientas macro prudenciales desde hace tiempo. Pero el uso de la prueba de stress ha sido asumida de manera activa por la supervisión en los últimos años utilizando una serie de indicadores macroprudenciales, cuya utilidad se complementa con el uso de buen juicio, y es aquí donde la supervisión ha encontrado un gran apoyo con el uso de herramientas cuantitativas para servir de soporte a la estabilidad financiera, la cual ayuda a identificar la vulnerabilidad estructural y exposición al riesgo.

En tal sentido, la prueba de macro-stress mide el riesgo de exposición de las instituciones financieras a un escenario de estrés de mayor dimensión. Su enfoque está en identificar vulnerabilidades estructurales así como las exposiciones al riesgo en el sistema financiero, que podrían llegar a problemas sistémicos con orientación macroprudencial, preocupación explícita/implícita sobre la endogenidad del riesgo con respecto del comportamiento colectivo de las instituciones cuyos efectos recaen sobre los sistemas financieros ya que crean desequilibrio sin crear suficiente cobertura.

Las pruebas de macro-stress involucran ciertas etapas como definir las series relevantes como diseñar y calibrar escenarios de estrés macroeconómicos, cuantificar el impacto y una explicación convincente de los efectos potenciales de la reacción. Las implementaciones de las pruebas de macro-stress requieren experticios de diversas áreas, tales como supervisión, modelos de riesgo internos, supervisión on-site, supervisión de conglomerado, análisis de los estados financieros y pronósticos macro sobre la base de identificar indicadores que permitan predecir la posibilidad de crisis.

Las primeras señales del uso de la prueba de stress en el sistema financiero dominicano, se observan en el informe de desempeño elaborado por la superintendencia de bancos en octubre del 2009 y en el cual se observa un crecimiento de 14% en los activos, fruto del cual el 70.2% eran activos productivos impulsados por el crecimiento de un 13.1% en la cartera de crédito y un nivel de solvencia de un 17.99%, el índice de liquidez creció en un 26.7% y la eficiencia del sistema se situaba en un 69.33%.

El uso pleno de la prueba de stress en el sistema financiero dominicano se alcanza en el 2010 cuando el desempeño del mismo reflejó que la solvencia se situaba en 17.1%, el nivel de liquidez en 25%, la rentabilidad creció en 27.5% y la eficiencia mejoraba en 67.7%. En adición, la calidad de la cartera de crédito registraba un índice de morosidad de 3%, índice de provisiones de 130 % y una clasificación de cartera de crédito “A” de 67.8%, situación que se apoyaba en la medición de los riesgos de liquidez y mercado y la puesta en vigencia del riesgo operacional por mandato de la quinta resolución de la Junta Monetaria de abril 2009. Las evidencias empíricas de la aplicación de la prueba de stress para el período 2011-2014, muestran que ante cualquier escenario macroeconómico de alta volatilidad el sistema financiero dominicano es resistente a las adversidades lo cual se corresponde con los fundamentos de la economía dominicana desde 2006.

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