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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) La ciudad floridana de Fort Lauderdale junto a otras urbes estadounidenses, están hoy en el centro de un debate, después que se aprobó una ordenanza que limita la alimentación pública de los desamparados.

La disputa cobra fuerza entre las personas que muestran compasión con los indigentes, y los dueños de negocios que no quieren convertir sus áreas de comercio en lugares que provoquen la concentración de estos.

El encontronazo entre detractores y defensores de la nueva ordenanza se provocó después que Arnold Abbott, de 90 años, Dwayne Black, y Mark Sims, dos clérigos del sur de Florida, fueron acusados el fin de semana cuando repartían comida en las calles.

Tanto a Abbott y sus acompañantes, enfrentan cargos que pueden llevarlos a la cárcel por 60 días y una multa de 500 dólares.

Medios de prensa en el sur de Florida destacaron que los defensores de los pobres alegan que las municipalidades están tratando de controlar el crecimiento de la población sin hogar, pero consideran que sólo aprobar leyes no da resultado.

El asesor y experto en el problema de desamparados en Estados Unidos, Robert Marbut, comentó que los programas de alimentación pública no son efectivos, pero que prohibirlos no resulta tampoco.

«Nunca vas a tener un buen día arrestando a un sacerdote», dijo Marbut.

Según la Coalición Nacional para los Desamparados, en los últimos dos años más de 30 municipalidades estadounidenses han tratado de implementar leyes similares a la de Fort Lauderdale.

«Eso se produce en momentos en que más veteranos de guerras enfrentan indigencia y luego de dos duros inviernos que desplazaron a desamparados al sur del país, especialmente a Florida», subrayó Marbut.

Actualmente, en Estados Unidos se calculan alrededor de 15,4 millones de personas por debajo de los índices de pobreza, y alrededor de cinco millones de indigentes hambrientos.

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