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Ginebra, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) manifestó su profunda decepción por la incapacidad del grupo de los 28 de llegar a un acuerdo efectivo sobre la redistribución de 120 mil refugiados.

Este lunes, los ministros de Interior de la Unión Europea (UE) respaldaron en una reunión extraordinaria un plan inicial para la reubicación de 40 mil indocumentados, pero no se logró un consenso sobre el reparto de una cantidad mayor.

Los participantes en el encuentro postergaron para inicios de octubre la decisión sobre el establecimiento de cuotas por países y el calendario para la implementación de esa iniciativa.

La portavoz del Acnur Melissa Fleming expresó su insatisfacción con los resultados de la reunión y reclamó una respuesta coherente y basada en la solidaridad ante la actual crisis migratoria.

Según la agencia europea para el control de fronteras (Frontex), más de 500 mil indocumentados llegaron a países de la UE durante los primeros ocho meses de este año, 220 mil más que en igual período de 2014.

La directiva comunitaria ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de hallar una solución a esa problemática, pero los 28 no se ponen de acuerdo y algunos como el Reino Unido, Polonia, Eslovaquia y Hungría rechazan el establecimiento de cuotas obligatorias para el recibimiento de refugiados.

Esta jornada, la canciller federal alemana, Angela Merkel, comunicó que su país y Austria solicitaron la celebración de una cumbre extraordinaria del bloque para la semana próxima, debido a la situación de emergencia en las fronteras de esas naciones y el fracaso del encuentro entre los ministros de Interior.

Merkel resaltó, además, la necesidad de debatir otras cuestiones como la ayuda a países de origen y tránsito de los migrantes y el incremento de la cantidad de centros de acogida.

En tanto, el gobierno húngaro anunció la construcción de una valla en la frontera con Rumanía, similar a la de 175 kilómetros levantada en los límites con Serbia para impedir la entrada de foráneos.

Pese a fuertes cuestionamientos y críticas por parte de organizaciones humanitarias, un paquete de leyes para el recrudecimiento de las penas contra la migración ilegal entró hoy en vigor en esa nación, según confirmaron las autoridades.

Como resultado, se iniciaron procesos legales contra decenas de personas que arribaron de manera ilegal a territorio húngaro, quienes podrían enfrentar de tres a cinco años en prisión.

El ejecutivo magiar decretó el estado de emergencia para dos provincias meridionales y confirmó el envío de 900 policías y unos cuatro mil 300 militares a puntos limítrofes.

Por su parte, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, reiteró la negativa de su país a aceptar cuotas de refugiados y aseguró que su gobierno no se dejará intimidar con amenazas como el posible recorte de los fondos comunitarios a los Estados que no respalden esa medida.

Mientras, el flujo migratorio continúa creciendo y cientos de refugiados pidieron a Turquía la apertura de sus fronteras con territorios de la UE para no tener que arriesgar sus vidas al cruzar el mar Mediterráneo.

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