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Tokio, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) El Parlamento japonés aprobó hoy la controvertida ley de seguridad nacional que restituirá al país su perdido protagonismo internacional, a pesar de las protestas ciudadanas y la repulsa de los vecinos asiáticos.

Con 148 votos a favor y 90 en contra, la coalición gobernante formada por el Partido Liberal-Democrático (PLD) y su socio menor, Nuevo Komeito, alcanzaron la victoria por la cual batallaban desde el año pasado.

Hace apenas dos días la bancada opositora interpuso una moción de censura ante la Cámara Baja, con el vano propósito de detener a la mayoría oficialista, pero fue desestimada por las autoridades legislativas.

Tampoco surtieron efecto los reclamos del pueblo, que desde inicios de año inunda las calles periódicamente, para exigir al gobierno de Shinzo Abe que detenga la aprobación de la ley.

El último de estos episodios reunió a 45 mil japoneses, quienes rodearon el edificio de la Dieta indignados por el anuncio de la inminente victoria gubernamental.

Las fuerzas conservadoras lideradas por el primer ministro Abe no se detuvieron ni siquiera ante la dudosa constitucionalidad de la ley, que interpreta a su favor las ambigüedades del artículo 9 de la Carta Magna, en el cual Japón renuncia a la guerra para resolver disputas internacionales.

La reforma militar reconoce el derecho de Japón a la defensa colectiva, lo que en la práctica abre las puertas a una implicación mayor del Ejército (Fuerzas de Autodefensa) en operaciones militares fuera del país.

Permitirán también a los militares nipones usar armas en caso de un ataque contra aliados, si hay amenaza a la seguridad nacional, así como responder a provocaciones por parte de otros Estados.

Para la oposición -la cual lideran el Partido Demócrata, de tendencia socialista, y el Partido Comunista- es claro que a partir de ahora Tokio se verá involucrado en las guerras que Estados Unidos dirige a lo largo del mundo.

Por otra parte hoy en la mañana la cancillería China, en la voz de su representante, Hong Lei, calificó de «acto sin precedentes» la aprobación de la normativa.

También subrayó que el «reforzamiento militar y los cambios cardinales de la política de seguridad contradice las tendencias contemporáneas de la paz, el desarrollo y la cooperación».

Según Beijing, los pasos que da Japón podrían hacer sospechar a la comunidad internacional de que el país rechaza «la política de autodefensa y el desarrollo pacífico de posguerra».

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