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San Juan, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) A pesar del dominio colonial de Estados Unidos, la pobreza arropa hoy a 1,6 millones de los 3,5 millones de habitantes de Puerto Rico, 900 mil de los cuales están en condiciones extremas.

Los datos, correspondientes al Buró del Censo de Estados Unidos, indican que el 25 por ciento de la población puertorriqueña apenas cuenta con 16.00 dólares al día para su subsistencia, en un país donde el salario mínimo es de 7.25 dólares la hora, según lo establece la propia nación del norte.

La pobreza en esta isla del Caribe, desde 1898 bajo dominación colonial de Estados Unidos, que en los 60 del siglo pasado la exhibía como «vitrina de la democracia», se presenta como una realidad extrema en los pueblos montañosos, fuera del ojo de los turistas que viven la fastuosidad de ciertas zonas del área metropolitana de San Juan.

Convertida en 1952 en un Estado Libre Asociado (ELA), lo que la excluye de la lista de países coloniales de las Naciones Unidas, la nación puertorriqueña marcha en reversa por una pendiente que anticipa una mayor profundización en sus problemas.

Los datos de 2014 del Censo indican que el índice de pobreza, que por los últimos diez años fue de 45 por ciento, se ha elevado al 46,2 por ciento, un incremento de 1,2 por ciento que puede ser más dramático si no fuera por la emigración anual hacia Estados Unidos de un promedio de 60 mil puertorriqueños en los últimos cinco años.

Una persona que solo cuenta con 33.00 dólares diarios para su subsistencia, según los estándares del Buró del Censo, se encuentran en la pobreza, lo que en Puerto Rico equivale a 1,6 millones de personas.

Hay que tener en cuenta el incremento en los impuestos al consumo de muchos de los productos diarios de uso en el hogar, de 7,0 a 11,5 por ciento, a la vez que se incrementa el costo de vida, lo que priva a muchas personas mayores de edad de adquirir los medicamentos necesarios para cuidar sus niveles de salud.

«Esta es una población que no necesariamente se ve aunque está en todas partes», dijo la socióloga Linda Colón, quien dirigió el Programa de Comunidades Especiales, organismo creado por la gobernadora Sila María Calderón (2001-2005) para combatir la marginalidad social, que luego fue desmantelado por los que vinieron detrás.

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