Opinión

En vista de la reapertura de las conversaciones y debates, entre los distintos actores que forman parte de nuestro sector eléctrico, para llegar un consenso y se haga efectivo el Pacto Eléctrico Nacional convocado por el presidente Danilo Medina, mediante el decreto 384-14 de día 13 de octubre, debemos mirarnos en el espejo de Uruguay y su reciente reforma al sector eléctrico.

Gracias a un plan de expansión a 25 años iniciado en el 2008 durante el primer gobierno de Tavaré Vasquez, respaldado por los principales partidos políticos, actores sociales, y expertos en energía eléctrica, se empezó un proceso de transformación del sector eléctrico para la instalación de parques eólicos, paneles fotovoltaicos, y generación a base de biomasa con el fin de conseguir una generación plena a base solo de energías renovables.

El resultado del compromiso de todos, significó una inversión anual de 3 % del PIB y una continuación del plan hasta su finalización, que encabezará cualquier gobierno sin importar quien lo presida, comentó Ramón Méndez Galain, Doctor en Ciencias Físicas, y Director Nacional de Energía de Uruguay. Esto muestra lo identificados que están todos/as, y las ansias verdaderas del pueblo uruguayo de producir energía limpia para afectar lo menos posible al medio ambiente.

Uruguay al igual que República Dominicana, no es productor de petróleo ni gas natural, y esa fue una de las razones fundamentales para invertir sin temor alguno en energías renovables, que aunque producir electricidad a base de estas fuentes dependa de factores climáticos y ambientales, no está bajo las fluctuaciones y especulaciones de los mercados mundiales del oro negro y brinda un grado de independencia energética.
Sin embargo, los lectores se podrían preguntar, cómo es posible generar el 100% de la electricidad a base de energías renovables si no siempre sopla el viento, ni siempre hace sol, ni siempre hay desechos para quemar en plantas de biomasa?

La respuesta a esta pregunta es que Uruguay posee una parte de su parque de generación a base de combustibles fósiles y en hidroeléctricas con capacidad de suplir la demanda media de los sectores consumidores, y el plan de expansión contempla entonces instalar esa misma cantidad de generación pero a partir de generadores eólicos, paneles fotovoltaicos y biomasa. De esa manera, cuando haya vientos, ilumine el sol y haya desechos para quemar se producirá energía a base de estas tres tecnologías de generación, en caso de cambio en una de estas tres variables entrarían a producir la energía faltante los generadores a base de combustibles fósiles y agua (hidroeléctricas).
El siguiente cuadro extraído de las estadísticas publicadas en la página web del Ministerio de Industria, Energía y Minería de la República Oriental del Uruguay muestra el incremento que han tenido a partir del 2010 las instalaciones de parques eólicos, plantas de biomasa y paneles fotovoltaicos:

Como vemos en el anterior gráfico, en el 2013 entraban al sistema eléctrico nacional uruguayo 160 megavatios de biomasa, y en el 2014 se adhirieron 422 megavatios de energía eólica, y unos 3.2 megavatios de energía solar, para un total de 585.2 MVA, y con tendencia a seguir aumentando, porque como dijimos anteriormente buscan producir toda su energía a partir de renovables, específicamente con la eólica.

En nuestro país, tenemos que lograr en primer lugar una generación a base de combustibles fósiles o carbón a bajo precio, porque nuestra matriz aunque se ha ido diversificando aun tenemos una parte de esta que genera a un alto precio el kilovatio-hora (que se encuentra bajo por los precios del petróleo, pero que no se sabe hasta cuanto se mantendrán en esos niveles). Mas, en el caso del desarrollo de las energías renovables la Ley 57-07 de Incentivo al Desarrollo de Fuentes Renovables, proyecta que para el 2025 sea suplido un 25% de toda la energía eléctrica que se consume a base de energía limpia.

Hoy día tan solo tenemos de ese 25% que queremos alcanzar cerca de 14% ( la mayor parte la producen las hidroeléctricas y su generación está supeditada al uso que se le vaya a dar al agua, además de la prolongada sequía que nos afecta) y con reducidas esperanzas de seguir aumentando y poder lograr al 2025 lo plantea en su art. 21 la ley 57-07. Por lo que, dentro de las discusiones del Pacto Eléctrico que están en curso se deben tomar en cuenta estos dos importantes aspectos: 1- Asegurar que la generación base sea de un precio bajo, y 2- que se analice y solucionen las trabas que no han permitido que se hagan masivas las inversiones en energía renovables para que al 2025 no solo se alcance la meta propuesta de 25% sino que se supere y tratemos de llegar a ser lo que yo personalmente de manera muy atrevida le llamo el sector eléctrico cuasi perfecto como lo es el uruguayo.

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