Opinión

Un censo realizado en el año 2014, por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), estableció que en el mundo nacen 367 mil personas por año y mueren 154 mil. Es decir, el crecimiento diario de la población mundial es de 213 mil personas por día, o lo que es lo mismo por cada persona que muere cada día, nacen 2.38. Siendo así, ¿cuál sería la población mundial en el año 2050?

Informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), establecen que la población mundial en el 2015 es de 7.300 millones de habitantes. Tomando en consideración el censo de la CIA, en 35 años la población mundial se incrementara en 2,700 millones. Esto es, a mediados del Siglo XXI (en el 2050), la población del mundo rondara los 10 mil millones de habitantes, cifra cercana a la establecida por la ONU. De esta cantidad, el 62% vivirá en África y el Sureste asiático y el 38% estarán dispersos en las demás regiones del planeta.

¿Cómo producir la cantidad de alimentos que demandaría la población en 35 años?

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha establecido que para el 2050 la producción de alimentos tendrá que aumentar un 70%, considerando que la agricultura se enfrentara a los desafíos de recursos naturales escasos y a la adaptación al cambio climático. La FAO prevé, que además de las inversiones en la agricultura, será necesario hacer inversiones para mejorar el acceso a la alimentación, “De lo contrario unos 370 millones de personas podrían todavía tener hambre en el 2050, casi el 5% de la población de los países en desarrollo”.

Este importante organismo de la ONU, ha establecido que la demanda de cereales para la alimentación de la población y de los animales se incrementara en un 48% y de carne en un 72% (3 millones de toneladas de cereales y 200 millones de toneladas de carne en el 2050, respectivamente).

Dos aspectos son claves en la producción y el suministro de alimentos: tierra y agua. La tierra no aumenta su tamaño. De los 51 mil millones de hectáreas de la superficie de la Tierra, 36 mil millones (70.8%) están cubiertos por el agua de los océanos; el resto es tierra firme, conformada por las montañas, las arenas del desierto y la masa de hielo y tierra, en cuyos glaciares se encuentra el 90% del agua dulce del planeta conocido con el nombre de La Antártida, con 14 mil millones de hectáreas equivalente a casi dos veces la superficie de China. De ahí que, la superficie cultivada en todo el mundo según la FAO, es de 1,400 millones de hectáreas.

Uno de los problemas, es que la mayor parte de la tierra para producir alimentos ya está siendo cultivada, solo nos quedan las selvas tropicales. Es necesario crear mecanismos y cambios profundos a escala planetaria de la forma en que producimos alimentos.

Hay ejemplos en el pasado de cómo la ciencia ha permitido elevar la producción y la productividad. El norteamericano Norman Borlaug recibió el Premio Nobel de la Paz en 1970, por haber desarrollado técnicas para elevar la producción de trigo, arroz y maíz en todo el mundo. Dentro de sus frases célebres subrayó: “el primer componente esencial de la justicia social es la alimentación adecuada para toda la humanidad”.

En España encontramos otro ejemplo del ingenio de la producción de alimentos, en el lugar más árido de Europa, el Desierto de Tabernas en la provincia de Almería. En la década del 60 se inició un proyecto de invernaderos, para la producción de frutas y verduras. Hoy, el desierto de Tabernas, produce 1,500 Millones de dólares anuales a la economía de la provincia de Almería. El ingreso per cápita de Almería es de 18 Mil Euros por habitantes y ocupa el lugar No.13 de las 52 provincias de España.

La población aumenta de manera exponencial en todo el mundo y faltará tierra para producir alimentos.

El profesor de Salud Pública de la Universidad de Columbia, Dickson Despommier, ha creado una idea revolucionaria recogida en su libro titulado “La Granja Vertical: Alimentando al mundo en el Siglo XXI”. Una granja vertical consiste en una estructura de varios pisos en el que “la comida se cultiva de forma continua en el interior de edificios altos, disponibles para los habitantes de la ciudad sin necesidad de transportarlos a miles de millas”.

Este método de producción consiste en cultivar alimentos y plantas en un entorno aéreo o de niebla, sin hacer uso del suelo. Este modelo se conoce con el nombre de Aeroponía, término que en griego significa aire y trabajo.

Despommier explica en su obra, que este método permite producir durante todo el año, controla el desperdicio de agua; reduce el uso de combustibles fósiles, de maquinarias y de transporte; potencia el uso de las propiedades; reduce las perdidas por el clima; crea nuevas oportunidades de empleos; entre otras ventajas. Algunos desafíos que presenta este modelo es lograr conseguir la cantidad de luz suficiente para garantizar un crecimiento adecuado, controlando las plagas y enfermedades. Además, múltiples aspectos técnicos de ingeniería y más que todo, lograr establecer la cultura de producción vertical urbana.

Este concepto es conocido, además, con el nombre de “Revolución Tecnológica Verde” y se ha posicionado en Japón, que inició en el año 2011, luego del maremoto que acabo con la mayor parte de las tierras cultivables, en un esfuerzo para reemplazar las tierras perdidas, decidió construir granjas verticales, y hoy, cuatro años después, ya hay cientos producidos en todo el país. En Tokio, en las oficinas de Pasona, una agencia de reclutamiento, el 20% del espacio físico (215 mil pies cuadrados), está dedicado al cultivo de verduras y hortalizas. Según el Blog Eraikal, la sede de Pasona se considera en estos momentos la mayor granja urbana, en el interior de un inmueble: los tomates están suspendidos sobre las mesas de conferencias; los limones y otros frutales se utilizan para separar áreas de trabajo; las verduras están el interior de las mesas de reunión y en el vestíbulo se estableció un campo de arroz. Todo un espectáculo en cualquiera de sus fases.

En Estados Unidos, en Buffalo, Michigan, existe una granja vertical de 3.25 hectáreas para 17 millones de plantas. Además, se construyen granjas en Suecia y en Milán. Estamos en la antesala del establecimiento a escala mundial de invernaderos con ascensor.

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