Opinión

Como sabemos, la línea fronteriza con la República de Haití pasa por las provincias de Monte Cristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales y su realidad socioeconómica impacta con intensidad diferenciada a Valverde Mao, Santiago Rodríguez, San Juan, Bahoruco y Barahona.

Los rezagos de la zona en materia de desarrollo económico y social son, por un lado, y en gran medida, reflejo de las grandes diferencias en los niveles de desarrollo de los dos países y, por otro, resultado de la falta de iniciativas gubernamentales sistémicas enfocadas al aprovechamiento de los recursos existentes y del potencial económico detectado en las provincias fronterizas.

Las diferencias en materia de desarrollo económico entre Haití y República Dominicana comienzan a intensificarse hacia finales de la caída de la dictadura de Trujillo, a comienzos de los años 60. En esos años el volumen de producción de ambas repúblicas era muy similar, aunque ya prevalecían serias diferencias en materia de desarrollo social.

Desde principios de los años sesenta hasta la fecha, el PIB dominicano se ha incrementado a un ritmo de 5% anual; este notable desempeño, considerado como el más satisfactorio a nivel regional, determinó la cuadruplicación del PIB per cápita dominicano. Estos resultados contrastan seriamente con los obtenidos por los vecinos haitianos: en el período referido su PIB creció un 1% como promedio anual y su producción per cápita se redujo a la mitad en un contexto adverso de alto crecimiento natural de la población y tasas negativas de la productividad global.

Mayores niveles de pobreza del país

Mientras en República Dominicana el 4.3% de la población vive en situación de pobreza extrema, la casi totalidad del pueblo haitiano vive en esas condiciones. Sin embargo, como las provincias fronterizas son una especie de tabla de salvación inmediata para la gran mayoría de los haitianos, su pobreza se traslada a ellas, aumentando las presiones sobre el empleo y determinando un esquema económico caracterizado fundamentalmente por la acumulación cortoplacista, la explotación indiscriminada del medioambiente, el crecimiento de la informalidad, la exclusión social y la pobreza.

No es casual que desde Monte Cristi hasta Pedernales se registren las más altas tasas de pobreza general del país.

En efecto, el porcentaje de hogares pobres se sitúa en las diferentes provincias fronterizas entre un máximo de 83.2 y un mínimo de 54%, destacándose Elías Piña (83.2%), Pedernales (74.6%) e Independencia (72.9%). Los mayores niveles de hogares en condiciones de pobreza extrema del país se detectan en Elías Piña (50.2%, el más alto del país), Independencia (34.5%) y Pedernales (44.6%).

Desde Monte Cristi hasta Pedernales el número de hogares pobres es de 59 mil 188, el número más alto a nivel de todas las regiones del país. De igual modo, “detrás” de las provincias fronterizas se encuentran Valverde, Santiago Rodríguez, San Juan, Bahoruco y Barahona con un promedio general de hogares pobres muy por encima del promedio nacional.

Los procesos de diversificación e intensificación de los intercambios entre los dos países, hechos que bien pudieran definir uno de los mecanismos más idóneos de progreso para ambas naciones, ocurren sin orden alguno, en un complejo contexto que mezcla lo legal con lo ilegal, lo formal con lo informal, el contrabando abierto con los flujos más o menos regulados de comercio.

En adición, las asimetrías en el intercambio comercial se han acentuado en los últimos años. En particular, las exportaciones de Haití se han ido concentrando a lo largo del tiempo en productos primarios o bienes con niveles mínimos de procesamiento, lo cual supone la escasa o nula presencia de tecnologías sofisticadas.

En vista del limitado desempeño de sus exportaciones, la capacidad de Haití para sostener sus elevados niveles de importaciones (más del 30% del PIB) depende del comercio con República Dominicana, los flujos sostenidos de asistencia extranjera y remesas. En cambio, la República Dominicana, aunque a un ritmo considerado muy lento, ha logrado un nivel considerable de diversificación y sofisticación de productos.

Empresas grandes y modelo económico excluyente

En la actualidad, la República Dominicana suministra más del 30% de las importaciones haitianas, correspondiendo a las grandes empresas dominicanas, las de más alto equipamiento tecnológico, el 60% de todo lo que se exporta al vecino país.

Este último hecho parece relevante: contrario a la creencia generalizada de que las exportaciones a Haití son generadas por pequeñas y medianas empresas con ingresos relativos bajos, la información suministrada por diversas fuentes revela que en los flujos comerciales hacia Haití predominan las grandes unidades productivas cuyos trabajadores tienen ingresos similares al promedio nacional. Esta realidad plantea la necesidad de impulsar el rol de las pequeñas y medianas empresas en el comercio y la producción a todo largo de la Frontera, recomendación que responde al interés de la actual administración política.

El modelo productivo prevaleciente en la zona fronteriza replica las características del sistema nacional: socialmente excluyente, concentrador de los activos económicos y escasamente propiciador de la utilización innovadora y eficiente de los recursos potenciales y en explotación.

Un solo ejemplo ilustra esta realidad. Hacia finales de 2006 más de la mitad de las empresas, el 48% del capital y el 61% de los empleos generados estaban concentrados en Montecristi y Santiago Rodríguez, dos provincias con la mayor proximidad a Santiago. En cambio, en Elías Piña solo había una empresa establecida, la conocida plantación de aguacates MACAPI. Esta gran plantación concentraba entonces el 5% de los capitales, el 6% de los empleos y unos 500 puestos de trabajo regularmente ocupados por haitianos. Puede afirmarse, sin ánimo de exagerar, que esta realidad es igualmente válida para todas las demás provincias fronterizas.

Por las razones expuestas se afirma con mucha razón que el tema fronterizo se ha convertido hoy en un asunto de alta prioridad para la seguridad nacional y el futuro inmediato de la República Dominicana.

Pobreza y minería metálica y no metálica

La gran paradoja del alucinante escenario de pobreza de la región fronteriza radica en que las provincias fronterizas poseen parques nacionales, recursos hídricos, minerales y energéticos, sistema vial en notable desarrollo y un considerable potencial ecoturístico. Además, cuentan con poblaciones conocidas por su pasión por el trabajo y notable afán de progreso.

Sin embargo, las actividades remuneradas locales se concentran principalmente en el comercio y los servicios, y las productivas se localizan en lo fundamental fuera de la región (las grandes empresas que venden a Haití), lo cual explica que los frutos de la venta de los productos industriales no impacte el desarrollo de la misma.
Una gran parte de los yacimientos mineros en explotación y potenciales del país se concentra en la región fronteriza. Cabe puntualizar que en el territorio de algunas provincias no ha sido posible la identificación de recursos energéticos de importancia, más por la falta de voluntad que por inexistencia real de los mismos. Veamos más de cerca la realidad minera y parcialmente energética de la Frontera.

En Monte Cristi, comenzando la Frontera, indicios muy interesantes de minerales metálicos (Oro, Plata, Cobre Plomo y Zinc) se han señalado en la zona de Cerro Verde, en el Suroeste, en donde se están realizando investigaciones geológicas, geofísicas, geoquímicas y perforaciones, con el fin de evaluar las potencialidades de un yacimiento polimetálico, descubierto en años recientes.

Igualmente, es posible que en esta provincia estemos frente a una posible e importante fuente de titanio, metal muy maleable y dúctil con amplias aplicaciones en las centrales térmicas, industria automovilística, fabricación de armas, industria aeronáutica, relojería, material deportivo o como elemento decorativo. Sin embargo, es probable que la explotación de las concentraciones de Arenas Negras Ferro-titaníferas, que en el pasado despertaran cierto interés y fueron estudiadas con cierto detalle hasta llegar a una evaluación preliminar, causen más daños a la ecología y al turismo que los beneficios derivados de su eventual explotación.

En Dajabón se han establecido fuertes vislumbres de minerales metálicos, entre ellos el oro en aluviones procedente de muchos ríos y arroyos. Además, en la parte sur de la provincia, numerosos estudios están por confirmar la presencia de yacimientos polimetálicos, como oro, plata, zinc y plomo. Al mismo tiempo, principalmente en la parte Norte de la provincia, existen depósitos de materiales calcáreos, extraídos actualmente como agregados para la construcción. De manera inmediata, en la provincia parece imponerse la implementación de políticas orientadas a mejorar las técnicas y competitividad de los pequeños mineros y fomentar el desarrollo de las cooperativas.

El Ministerio de Energía y Minas asume el compromiso de continuar e incentivar en la provincia de Dajabón, mediante mecanismos institucionales actualizados y transparentes, las exploraciones de parte de firmas extranjeras reconocidas que muestren interés en el potencial minero de la zona y estén dispuestas a incorporar como actores a los profesionales y técnicos dominicanos.
En Elias Piña existen en abundancia rocas calizas y conglomerados calcáreos debido a la porción de la Sierra de Neiba que es parte de su territorio. Además, cuenta con grandes afloramientos calcáreos de las estribaciones meridionales de la Cordillera Central, en los municipios de Bánica y Pedro Santana. También muchos de los cursos de agua que bajan de los sistemas montañosos calcáreos, han formado aluviones, integrados básicamente por clastos carbonatados. De modo que Elias Piña dispone de un gran potencial para la producción destinada a todas las aplicaciones de los materiales carbonatados. En este sentido, es prioridad generar incentivos razonables para la inversión garantizando una explotación ambiental y socialmente responsable.

En la provincia Independencia, sin bien las manifestaciones de yacimientos minerales no son considerables e intensas, los afloramientos de Rocas Calizas y Conglomerados Calcáreos ocupan vastas áreas de las Sierras de Neiba y Bahoruco, destacándose en algunos lugares el Carbonato de Calcio por su pureza. Se impone aquí delimitar los depósitos de mayor pureza e incentivar las inversiones extranjeras y nacionales en un marco normativo que promueva la reinversión en el desarrollo local y proteja el medio ambiente.

Esta provincia, que penosamente está a la vanguardia entre las comunidades fronterizas con más bajo índice general de calidad de vida, cuenta con las mayores concentraciones de Sal Gema de la República Dominicana. En el pasado las reservas de Sal Gema fueron explotadas con métodos mecanizados pero en la actualidad solamente se explotan de forma artesanal. Las cuantiosas reservas de Sal Gema han sido determinadas mediante estudios geológicos y perforaciones.

Los estudios de la realidad respecto a la explotación de este mineral exigen mejorar la gestión del recurso, la extracción, el mercadeo y el transporte, así como garantizar que parte de los beneficios se queden en la promoción de actividades de desarrollo de la provincia.

La provincia cuenta también con notables cantidades de un mineral de amplia utilización en la vida moderna, el Yeso, de una calidad a toda prueba y cuyas reservas también han sido evaluadas mediante métodos geológicos de detalle. La explotación rentable del Yeso requiere de reglas de juego claras, respeto a la inversión privada y una fiscalización permanente de parte del Estado.

Finalmente, especialmente para fines ecoturísticos, la provincia dispone de grandes reservas de Aguas Minerales. Ellas emergen de diferentes lugares, tanto al Norte, como al Sur de la depresión de Enriquillo.

En la provincia de Pedernales los únicos yacimientos de minerales metálicos señalados hasta la fecha son los de Bauxita, que en las décadas pasadas fueron explotados con métodos mecanizados por la Alcoa Exploración Company y actualmente por Cementos Andinos S.A. Estos yacimientos, evaluados con métodos geológicos, geoquímicos y perforaciones, tienen considerables reservas probadas y, además, reservas inferidas posiblemente mayores.

Sin dudas, las reservas de bauxita en la zona constituyen uno de los pilares de la Minería Dominicana. En otras partes de la provincia, siempre en el seno de la Sierra de Bahoruco, existen considerables afloramientos de suelos bauxíticos que podrían convertirse en el futuro en menas explotables, dependiendo de las condiciones del mercado mundial del aluminio. Corresponde al MEM contribuir a aumentar las reservas actuales, continuar y mejorar la explotación actual, buscar nuevos mercados, continuar con las reservas inferidas y cumplir con el compromiso de garantizar a la Nación un minado responsable en todo el territorio nacional.

Como en las otras provincias mencionadas, las Rocas Calizas y los Conglomerados Calcáreos ocupan enormes extensiones, tanto en la Sierra de Bahoruco como en el promontorio de Barahona, en la extremidad meridional. Aunque la calidad varía de un lugar a otro, la principal limitación para una explotación a gran escala de las enormes reservas existentes es la ubicación periférica de la provincia de Pedernales, con relación a los grandes centros de consumo, la topografía escarpada y la escasez de vías de comunicación en gran parte del área.

Es necesaria la intervención del Gobierno en el mejoramiento de las infraestructuras físicas y en la inducción de condiciones para la inversión que resulten atractivas tanto para el capital nacional como extranjero. Actualmente la minería ocupa el 9% de la PEA de la provincia.

Bauxita metalúrgica, Aceitillar (Parque Sierra de Bahoruco).
Bauxita para cemento, Las Mercedes, Km. 20, carretera Alcoa.
Caliza para cemento, Cabo Rojo, Peblique, Las Mercedes.
Caliza para agregados, Cabo Rojo, Peblique, El Olivar.
Dolomita, Cabo Rojo.
Caliza ornamental, Cabo Rojo, Oviedo.

Sería inaceptable omitir el gran potencial ecoturístico de Pedernales pues el 68.1% de su territorio pertenece al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP), lo cual representa 13.5% de toda el área protegida a nivel nacional. Esta reserva de la biosfera, Jaragua-Bahoruco- Enriquillo, es considerada como área importante para la conservación y diversidad de la flora y fauna. En este sentido, debe recordarse que la provincia cuenta con dos importantes Parques Nacionales: el Parque Nacional Sierra de Bahoruco y el Parque Nacional Jaragua.

Cabe destacar, dadas las condiciones naturales de la provincia, su el alto potencial eólico, derivado de condiciones naturales, no puede ponerse en dudas. Un estudio realizado en 2001, con auspicios de The United States Department of Energy (DOE) y The United States Agency for International Development (USAID), terminó reafirmando el alto potencial eólico de la provincia, determinado por su altura y proximidad a las costas.

Este potencial permitió que en Pedernales, específicamente en la comunidad de Juancho, se inaugurara el primer proyecto eólico del país, construido con una inversión superior a los 100 millones de dólares. Este proyecto aporta 33 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional y beneficia directamente la comunidad de Juancho.

De la realidad a los retos

La Frontera es hasta ahora el lugar donde ocurren las transacciones pero las ganancias, en términos generales, siguen fluyendo hacia los grandes centros urbanos lejos de ella. A esta descapitalización, que se traduce en mayores desigualdades para los dominicanos, se suma la falta de iniciativas locales para explotar convenientemente el enorme potencial de recursos disponibles, la ausencia de incentivos razonables para nuevas inversiones y las deficiencias y grandes diferencias en el ámbito de las infraestructuras físicas, sociales y de comunicaciones.

Como los diversos proyectos fomentalistas no han podido desarrollar hasta el momento la región y las iniciativas no gubernamentales apenas terminan paliando algunas situaciones puntuales del desarrollo local importantes, la Frontera requiere urgentemente un cambio sustantivo del modelo económico vigente cuyos pilares sean el desarrollo y/o la continuidad de los proyectos mineros y energéticos, así como la maximización de las indudables ventajas de la región relativas al comercio, las riquezas ambientales y culturales.

La viabilidad del desarrollo a largo plazo del país dependerá en gran medida de lo que hagamos con la Frontera. Sin dudas, “el hacer” aparece indisolublemente vinculado a la promoción y afianzamiento de modelos de desarrollo productivo novedosos, que fomenten un real emprendedurismo popular y sean adecuados a las características de la zona, enfocados fundamentalemente al aprovechamiento óptimo y ambientalmente sustentable de los recursos potenciales y en explotación de la región.

Las autoridades gubernamentales tienen ante sí el enorme reto de mitigar los problemas ambientales de las provincias de la Región Fronteriza. En la generación de estos graves problemas confluyen diversos factores, como la pobreza, la educación, la masiva inmigración ilegal, entre otros, que provocan situaciones como la tala de árboles para el uso de combustibles para cocinar, alumbrado o comercio; además de prácticas inadecuadas de cultivos y uso de suelos, la contaminación de las aguas superficiales y degradación progresiva de la capa vegetal en la región. Todos estos factores dan como resultado una subutilización o utilización irresponsable de los vastos recursos de las provincias fronterizas, la generación de asentamientos humanos vulnerables y poco identificados con las riquezas y el potencial de desarrollo subyacente.

Creemos necesaria e impostergable la construcción de un nuevo modelo que fomente una verdadera competitividad sistémica a nivel de todas las provincias involucradas: con más inclusión social, más participación proactiva e innovadora y una praxis ambiental eficiente que asegure la integridad de la zona para que las futuras generaciones no encuentren un virtual desierto. Es la única manera de que ellas puedan vivir con dignidad y ejercer efectivamente sus derechos de disfrutar de los frutos del crecimiento.

Dios ha dotado a nuestro hermoso país de riquezas todavía por estimar en sus reales dimensiones. Nos ha dotado también de la capacidad de pensar para beneficio de todos. Pero Él no nos obliga a actuar: esa es cuestión de responsabilidad y visión certera de cara a las generaciones presentes y de un compromiso político sagrado con las futuras. La Frontera ha sido víctima del olvido y también de la conveniencia de grupos de poder.

La forma más fácil y menos aceptable de ceder un territorio propio a otro que necesita expansión, es escupir sobre sus posibilidades de desarrollo reales e ignorar su riqueza potencial. Ello equivale simplemente a bendecir un matrimonio por conveniencia con un vecino hambriento y desesperado que no es en absoluto conveniente.

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