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La Habana (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Desde la Revolución Industrial la humanidad quemó tantos combustibles fósiles que alteró el clima mundial y si no disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, las consecuencias serán devastadoras para la vida humana.

Por ello, representantes de 195 países se reúnen en París, Francia, para concertar un acuerdo que evite la subida de la temperatura global por encima de dos grados Celsius respecto a la era preindustrial. Más allá de ese tope el cambio climático y el calentamiento de la Tierra serán incontrolables, según las advertencias científicas.

El nuevo documento debería nacer en París durante la próxima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, a sesionar del 30 de noviembre al 11 de diciembre.

A pesar de las arduas y demoradas negociaciones en el seno de la referida convención, la humanidad espera se adopte un convenio universal vinculante, que defina la arquitectura de las emisiones globales de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

A menos de una semana para el inicio de la también denominada COP21, la atención internacional sobre el futuro del clima sigue creciendo. La importancia de la cita en la afamada Ciudad Luz tiene ribetes históricos.

Tras la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro, Brasil, se instituyó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, con objeto de estabilizar las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero a un nivel adecuado e impedir una interferencia humana peligrosa para el sistema climático.

Esta convención universal de principios reconoce la existencia de un cambio climático debido a la actividad humana y atribuye a los países industrializados la responsabilidad principal para luchar contra este fenómeno. Entró en vigor en marzo de 1994 y fue ratificada por 195 Estados, denominados las Partes.

A partir de 1995 sesionan las Conferencias de las Partes (COP) y algunas negociaciones intermedias donde se discuten principios generales y aspectos técnicos de las posibles implementaciones legislativas a nivel internacional, para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a los ya inevitables.

La COP es el órgano supremo de la Convención y se reúne anualmente en conferencias mundiales que adoptan decisiones en la lucha contra el cambio climático, las cuales se toman por unanimidad o por consenso.

La cita parisina también dará lugar a la CMP11 o undécima sesión de la reunión de las Partes del Protocolo de Kioto, un ente adoptado en 1997 para tratar de reducir en cinco por ciento las emisiones a la atmósfera de seis importantes gases de efecto invernadero, respecto a los niveles de 1990.

Ahora mismo, la COP21 es considerada como una oportunidad única para evitar el aumento de más de dos grados centígrados en la temperatura global, un límite considerado por los científicos para que no ocurran consecuencias irreversibles y daños cada vez mayores en todos los ecosistemas.

París podría ser entonces el punto de partida para la humanidad en la transición energética del uso de los combustibles fósiles hacia el empleo de las fuentes de energías renovables, así como hacia economías bajas en intensidad de carbono y capaces de soportar el cambio climático.

Los ejes de la COP21 girarán en torno a la mitigación o reducción de emisiones, adaptación al cambio climático, el financiamiento para las naciones pobres, creación de capacidades y transferencia de tecnología desde el mundo industrializado a los países en desarrollo, representantes del Sur.

Para muchos observadores otro asunto también importante se refiere a la necesaria transparencia que debe caracterizar al proceso negociador.

Un principio clave y muy discutido es el de las responsabilidades comunes pero diferenciadas de los distintos países respecto a este flagelo, pues las naciones altamente desarrolladas son las que han tenido una mayor contribución a este problema desde el punto de vista histórico.

Por otro lado, el acuerdo deberá ser equitativo, para que no comprometa las necesidades de desarrollo de los países más atrasados.

En sentido general, la próxima Conferencia sobre el Clima de las Naciones Unidas será una de las mayores cumbres internacionales realizadas hasta ahora. Se trata de un momento crucial para la vida en la Tierra, que debe desembocar en un convenio internacional aplicable a todos los países.

La reunión prevé avanzar en la elaboración del nuevo texto, pues desde 2012 venció el primer periodo del Protocolo de Kioto, que estuvo en vigor pese a la no ratificación por Estados Unidos, ahora el segundo mayor contaminante mundial.

La segunda etapa del referido reglamento, denominada Enmienda de Doha, estuvo prevista para regir entre 2013 y 2020 pero no entró en funcionamiento por carecer de la ratificación de un número suficiente de partes. O sea, actualmente ningún acuerdo global está vigente sobre el clima.

En estos momentos las negociaciones climáticas atraviesan una situación compleja. El borrador del futuro acuerdo tiene unas 50 páginas de párrafos muy largos con más de mil corchetes, que indican los puntos sin comunidad de criterio, donde las partes se oponen o expresan diferencias de principios.

En la conferencia de París se debería reducir el documento actual, a través de acuerdos sobre varios puntos en los cuales existen fuertes diferencias entre varias partes, algunos con debates históricos y difíciles de resolver.

Pero si no se logran avances suficientes en París, se comprometerían los objetivos de desarrollo sostenible y la Agenda para el Desarrollo POST-2015 de la ONU, pues asociados con el cambio climático están los temas agua, biodiversidad, seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza y el hambre.

El esfuerzo negociador de ahora se lanzó en la conferencia COP17, realizada en la ciudad de Durban, Sudáfrica, en 2011, cuando se trazó la meta de lograr en Francia un acuerdo mundial vinculante, que entrara en vigor en 2020.

Este año 2015 sesionaron cuatro reuniones, una en Ginebra, Suiza, y tres en Bonn, Alemania, donde se desarrolló el documento base para las discusiones que se llevarán a cabo en París.

Para muchos expertos, las expectativas actuales son que el acuerdo climático a lograr en Le Bourget, el parque de exposiciones al norte de París sede de la COP21, quedará por debajo de los requerimientos que demandan las ciencias.

Recientemente, la Secretaría de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático publicó un informe que sintetizó el impacto de los planes nacionales enviados previo a la cumbre mundial de diciembre en París.

Y pese a que el impacto de las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional hará que caigan las emisiones per cápita de gases de efecto invernadero en los próximos 15 años, esa reducción solo podrá limitar el aumento de la temperatura a 2,7 grados centígrados.

Esa cifra aún es insuficiente -sobre todo para los pequeños estados insulares- pero es mucho mejor que los estimados cuatro, cinco o más grados centígrados de calentamiento proyectados para el ritmo actual de emisiones.
Según especialistas, se mantiene la puerta abierta al límite de los dos grados centígrados, para que los efectos adversos del calentamiento global no sean mayores.

Así, con la vida en la Tierra en juego la humanidad buscará un nuevo acuerdo universal en la próxima Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático COP21/CMP11 en París.

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