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Washington, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Dos legisladores estadounidenses presentaron el viernes un proyecto de ley dirigido a que la administración del presidente Barack Obama desista de sus declaradas intenciones de derrocar al gobierno de su homólogo sirio Basahr al-Assad.

La representante demócrata por Hawai Tulsi Gabbard y el republicano por Georgia Austin Scott, promovieron este viernes la iniciativa donde exhortan a poner fin a lo que calificaron como «guerra ilegal contra al-Assad», y concentrar los esfuerzos en destruir a los yihadistas del autodenominado Estado Islámico (EI).

Estados Unidos está librando dos guerras en Siria. La primera es la guerra contra el EI y otros extremistas islámicos, que el Congreso autorizó tras el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. La segunda, es la guerra ilegal para derrocar al gobierno sirio de al-Assad, sostuvo Gabbard.

Por su parte, Scott aseguró que «esforzarse por derrocar al mandatario sirio en esta etapa es contraproducente con respecto a lo que creo debe ser nuestra misión principal».

Desde mediados de marzo de 2011, el territorio sirio es escenario de disturbios, atentados y ejecuciones, protagonizados por grupos terroristas y miembros de la llamada «oposición moderada» siria.

Informes de prensa y reportes de agencias de inteligencia demuestran que autoridades de Estados Unidos, Francia, Reino Unidos, Turquía, Catar, Arabia Saudita y de otros gobiernos favorecen en Siria la acción de escuadrones de la muerte que intentan derrocar por la fuerza al gobierno de al-Assad.

A ello se suma una violenta y bien organizada campaña de prensa contra las autoridades de Damasco, a la cual acusan de masacrar a la oposición.

Sin embargo, las autoridades niegan haber hecho uso de la violencia contra los civiles y atribuyen los actos violentos a los grupos armados financiados desde el exterior por parte del mismo Occidente y algunos de sus aliados regionales.

A inicios de 2014, el Congreso estadounidense aprobó en secreto el envío de armas y ayuda financiera a dichas bandas armadas, las cuales incluyen varios tipos de cohetes antitanques, municiones de infantería y otros abastecimientos.

En septiembre de ese año, el Capitolio aprobó una ley que otorgaba 500 millones de dólares para entrenar y equipar a los calificados como rebeldes sirios moderados.

No obstante, un año después, el departamento de Defensa reconoció el fracaso de dicho plan y replanteó su estrategia en Siria con el anuncio de entrega directa de armas y equipos a los insurgentes.

A fines de octubre último, el presidente Barack Obama anunció el envío unilateral de 50 miembros del Cuerpo de Operaciones Especiales a Siria para asesorar a los «militantes moderados».

Esta fue la primera ocasión en que el gobierno demócrata confirmó la presencia de su tropas en la nación levantina desde que en 2014 Washington y una coalición internacional iniciaron bombardeos contra supuestas posiciones del EI, sin la anuencia del gobierno de Damasco.

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