Opinión

Las aportaciones del economista inglés John M. Keynes, 1936, para entender, explicar e interpretar el nivel de actividad económica y la dinámica del mercado laboral, es sin duda alguna la revolución más contundente que registra la historia de la economía reciente, con lo cual aparece la Macroeconomía, por lo que le corresponde el mérito de haber demostrado que la inversión privada, el consumo de la familia, la balanza de pagos y el rol estratégico del Estado son la plataforma sustantiva para generar empleo en una economía, al tiempo que le corresponde al gobierno impulsar políticas monetaria y fi scal acorde al ciclo económico.

Es así como un análisis de la economía, en un momento determinado, debe tomar en consideración el contexto en que se engendra el comportamiento de las variables macroeconómicas y con ello se interpreta de manera objetiva la dinámica del crecimiento del PIB, sus efectos, y cómo se derrama el mismo en la economía, lo que podría explicar mejor la situación de pobreza y desigualdad en un determinado país. Una mirada detenida a la política económica y la evolución del desempeño económico a partir del año 2000 permite valorar que tanto ha sido favorable o desfavorable la economía en la Rep. Dom en los últimos 15 años y su impacto.

Es en ese marco del análisis económico que se entienden mejor los objetivos que persigue la política macroeconómica, como es lograr un elevado nivel de crecimiento del PIB, elevado nivel de empleo y mantener estable el nivel general de precio. En el caso de la economía dominicana estos tres objetivos se corresponden de una manera adecuada a la teoría económica, en los últimos 15 años, pero para tener una medición más objetiva es preferible ver la tendencia de los mismos en tres momentos.

En efecto. Durante el primer momento, 2000-2005, la economía presentó características de vulnerabilidad fruto de un anémico crecimiento promedio de 2.6% donde resaltó la contracción del PIB de -1.8%, en el 2003, cuyos efectos nocivos fueron incremento de la tasa de desempleo de 18.4%, la inflación superior a los dos dígitos y que distorsionó el sistema de precio del país, situación impulsada por una devaluación del peso de hasta 120%, lo que explica en una alta proporción la expansión de la pobreza que afectó a más de 1 millón de personas, derivado de un colapso bancario.

En un segundo momento, 2005-2010, se puede afirmar que es el período de mayor esplendor de la economía dominicana en las últimas tres décadas si se pondera que el PIB registró un comportamiento promedio de 7,4%, el cual se expresó con una tasa de desempleo de 14.6% fruto de un dinamismo en la tasa de participación promedio de un 55.3%, mayor participación femenina en la tasa de empleo, así como el incremento en la formación bruta de capital promedio de un 25%, influenciada por la inversión extranjera directa de alrededor de US$2,300 millones, en tanto que el tipo de cambio se apreció como resultado del crecimiento impresionante de las reservas internacionales brutas que llegaron en el 2010 al monto de US$ 3,765 millones y un manejo del perfi l del endeudamiento externo de hasta US$ 9,947 millones, con niveles de inflación por debajo de dos dígitos, expansión del crédito bancario y capitalización de la banca.

En un tercer momento del desempeño macroeconómico, 2010-2015, está altamente explicado por la política monetaria como soporte de la estabilidad macroeconómica, sin embargo, se observa que a pesar que el PIB crece lo hace a un ritmo más lento que el período anterior, lo cual ocurre también con el PIB per cápita, la inversión extranjera se mantiene rezagada, en tanto, la deuda externa se incrementa entre 2013-2015, cerrando en el 2014 con la significativa suma de US$15,642 y al primer semestre del 2015 el monto de US$16,365.6 millones, mientras que las reservas brutas se afianzaron en US$ 4,438 millones, con poco dinamismo a octubre del 2015 con un cierre de US$4,820.2 millones, la infl ación sigue la misma tendencia manejable y la tasa de desempleo se mantiene estática. Hay que resaltar que en este tramo se refl ejó el impacto de la crisis fi nanciera de USA, 2007-2012.

En términos globales se puede afirmar que se preserva la estabilidad macroeconómica, el coefi ciente deuda externa/PIB debe bajar, el crecimiento del PIB se torna un poco lento, el mercado laboral conserva tasa de desempleo alta, la inversión extranjera directa es rezagada, pero la buena noticia es que el crecimiento poblacional no ha superado el 2% y tampoco supera la tasa de crecimiento del PIB durante los últimos 15 años, mientras que el presupuesto nacional ha crecido de manera espectacular al pasar de RD$50,366 millones en el 2000 a RD$663,558 millones para el 2016.

Aunque estas cifras ponen en evidencia un desempeño macroeconómico favorable, pero más allá de estas se requieren que las mismas se traduzcan en esperanza, oportunidades, así como encogimiento real de la pobreza y la inequidad.

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