Opinión

Impulsar presupuestos inclusivos desde la perspectiva de género responde a una necesidad fundamental para las mujeres ya que los presupuestos “supuestamente” neutrales respecto al género, impactan negativamente la vida de las mujeres.

Los organismos e instituciones responsables de las políticas de género deberán preguntarse ¿Están incluidas las necesidades y demandas específicas de las mujeres en los presupuestos públicos? La formulación y ejecución de presupuestos con enfoque de género es un reconocimiento de las diferentes necesidades, derechos y obligaciones que las mujeres y los hombres tienen en cualquier sociedad.

Hasta ahora hemos trabajado con presupuestos «de espalda al género», que ignoran los roles socialmente determinados y diferenciados, y las consiguientes responsabilidades y capacidades, también diferenciadas, entre mujeres y hombres. Estas diferencias están estructuradas de tal forma que dejan a la mujer en posición desigual, con menor poder político, social y económico que el hombre en su comunidad y en la sociedad.

La necesidad de avanzar hacia la construcción de la plena igualdad entre mujeres y hombres ha sido objeto de discusión en las Conferencias y Cumbres Mundiales desde la década de los 90. Estas conferencias han aprobado recomendaciones claras respecto a la importancia de que las mujeres incursionen en los espacios de toma de decisiones y generen mecanismos de participación que les permitan influir en las políticas gubernamentales. En procura de hacer realidad estos propósitos, los presupuestos inclusivos de la perspectiva de género juegan un rol fundamental.

Una recomendación constante, proveniente de cumbres, convenciones y conferencias internacionales, ha sido justamente la necesidad de contar con «recursos necesarios y suficientes» para impulsar las políticas de igualdad y equidad de género. Algunas iniciativas se sustentan con mayor énfasis en la Conferencia del Cairo sobre Población y Desarrollo (1994), la IV Conferencia Internacional sobre la Mujer, en Beijing (1995), que ha sido en esencia la base para la igualdad y equidad de género. La Plataforma de Acción de Beijing plantea explícitamente que «se integre una perspectiva de género en las decisiones presupuestarias», y la Cumbre de Copenhague sobre Desarrollo (1995) aportó recomendaciones y perspectivas en ese sentido. A partir de esas decisiones esta demanda ha sido constante.

Dar prioridad al trabajo de la formulación de presupuestos inclusivos de la perspectiva de género es una de las vías más importantes para introducir esta problemática en el abordaje de los procesos macroeconómicos y macropolíticos. Una de las negociaciones más fuertes en la Sesión Especial de Beijing +5, celebrada en Nueva York en junio del 2000, fue justamente respecto a la negativa de muchos gobiernos latinoamericanos y del mundo, a comprometer medidas para valorar y reflejar la contribución de las mujeres en los presupuestos nacionales.

La elaboración de presupuestos con perspectiva de género debe trascender el cambio de cifras en los presupuestos. Es urgente visibilizar cómo la distribución de recursos y las inversiones de un país tienen impacto de género negativo, no solo cuando los derechos, necesidades y aportes de las mujeres no están considerados, sino también cuando las prioridades nacionales no responden a los intereses de construir una igualdad plena entre mujeres y hombres.

La Estrategia Nacional de Desarrollo al año 2030 (END 2030), aprobada por el Congreso Nacional mediante Ley 1-12 de fecha 25 de enero de 2012, adopta el enfoque de género como una de sus políticas o ejes transversales. Consagra en su Art. 12, que “Todos los planes, programas, proyectos y políticas públicas deberán incorporar el enfoque de género en sus respectivos ámbitos de actuación, a fin de identificar situaciones de discriminación entre hombres y mujeres y adoptar acciones para garantizar la igualdad y la equidad de género”.

En esa perspectiva, el Ministerio de la Mujer, en coordinación con los de Economía, Planificación y Desarrollo, y de Hacienda, a través de la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES); han logrado incluir la política transversal relativa a la igualdad y equidad de género en los lineamientos para el presupuesto del año 2016.

Para tales fines se han identificado categorías de equidad de género en la estructura presupuestaria de varias instituciones para programar, ejecutar, monitorear y evaluar la ejecución presupuestaria en género en el 2016, con la finalidad de que en el 2017, estén dadas las condiciones para que en nuestro país pueda diseñarse un presupuesto, como expresión clara de la política económica del gobierno dominicano, con equidad e igualdad de género.

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