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Damasco, (Servicios especiales de Vaguardia del Pueblo) El senador estadounidense Richard Black, republicano de Virginia, afirmó que en Siria hay «una guerra ilegal de agresión por parte de potencias extranjeras, determinada a imponer un régimen títere», en carta enviada al presidente Bashar al-Assad.

En la misiva, dada a conocer este martes por medios locales, el senador Black reconoce sentirse satisfecho por la cooperación militar rusa brindada a las autoridades de Damasco, para luchar contra lo que calificó como «ejércitos invasores».

«Con su apoyo (de Rusia), el ejército sirio ha dado pasos dramáticos contra los terroristas», subrayó el legislador norteamericano.

El congresista republicano dijo estar encantado por la gran victoria obtenida hace unos días contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en la base aérea de Kweres, en la provincia de Alepo.

«Mis felicitaciones a los que heroicamente rescataron a los cientos de valientes soldados sirios de una muerte segura. Estoy convencido de que muchas de esas victorias estarán presentes en lo adelante», agregó en su carta.

Black explicó en su carta a al-Assad, que el general Wesley Clark, excomandante supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), reveló en 2001, que las potencias occidentales habían desarrollado planes para derrocar a Siria.

Agregó que, sin embargo, después de quince años de instigar la subversión militar, «la OTAN, Arabia Saudita y Qatar, todavía no pueden presentar un solo líder revolucionario que goce del apoyo del pueblo sirio».

«Las potencias extranjeras no tienen derecho a revocar elecciones legítimas e imponer su voluntad sobre el pueblo sirio. Solo ellos deben determinar su destino y lejos de cualquier intervención extranjera. Estoy decepcionado de que la ONU ignora esa interferencia ilícita en los asuntos internos de Siria», añadió el senador por Virginia.

En su carta al presidente sirio, Black denunció que los terroristas siguen recibiendo apoyo militar de Turquía, Arabia Saudita y Qatar, que a su vez son aliados de Estados Unidos, y señaló a Turquía como el patrocinador más leal del grupo takfirista Estado Islámico.

«Turquía y Arabia Saudita buscan imponer una dictadura religiosa en Siria, y si logran éxito en este sentido, entonces los cristianos y otras minorías serían asesinados o vendidos como esclavos», aseguró el congresista norteamericano.

A su vez, acusó al gobierno de Estados Unidos por armar a la misma organización terrorista (al-Qaeda) responsable de la muerte de tres mil estadounidenses en los atentados ocurridos el 11 de septiembre de 2001, algo que consideró como «una traición a las víctimas».

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