Opinión

En la década de los 80, sobre todo a partir de las elecciones de 1986, el PLD conducido por el Prof. Juan Bosch, en plenitud de sus dotes de líder político y arquetipode organizador, se convirtió en una fuerza política mayoritaria con presencia en todas las instancias del poder estatal de elección popular (Ayuntamientos, Cámara de Diputados y Senado) y en capacidad de llenar cualquiera de las importantes plazas públicas en las que se congregaban cientos de miles de manifestantes.

Una esmerada organización y una disciplina solo posibles en un Partido de cuadros, como el PLD de entonces, aseguraba con pocos recursos económicos las proezas que en materia de movilización de masas lograba el PRSC y PRD, que habían ostentado el poder con la fuerza del dinero.

Se cumplía su vaticinio de que un grupo de oficiales del pueblo (así concibió a los integrantes de la organización) podía conducir al resto de la población a la conquista del poder, como vino a resultar en las elecciones de 1990 cuando el PLD, con apenas 15 mil miembros militantes, alcanzó la mayor votación como partido, aun en medio de un proceso plagado de irregularidades.

Para esos años muchos recuerdan un hecho sin precedentes que dejaba en claro el tipo de organización de férrea disciplina creada por Bosch, cuando a solo horas de celebrar sus manifestaciones, en el escenario, sin importar el tamaño de la plaza o lugar, no quedaba un solo papelito porque el Partido se encargaba de dejarla más limpia de como estaba antes del meeting.

Qué ocurre en la sociedad dominicana del presente, después de haber sido gobernada por 4 administraciones del PLD?, innegablemente el país del 2015 le lleva la milla al de 1996, solo en términos físicos se aprecia que se ha multiplicado varias veces, amén de las estadísticas que en ocasiones resultan engañosas. El país se ha modernizado y en general una parte de la población, especialmente en sus capas medias, muestran un bienestar que no se apreciaba antes del primer mandato del Presidente Leonel Fernández; sin embargo el progreso social está muy lejos de tocar a todos por igual. En sentido contrario el Partido de Bosch y con éste la sociedad dominicana acusa signos de descomposición, de creciente desorganización, de indisciplina, que se van alojando en el tejido institucional, que había sido modernizado y eficientizado a partir de las reformas del periodo 1996-2000.

Bosch sostenía que la calidad engendraba la cantidad, y lo demostró, sin embargo esa cantidad robustecida a partir de la masificación sin control de riesgo, fenómeno que se operó a partir del 2001, se ha ido perdiendo progresivamente a pesar de los sucesivostriunfos electorales de la maquinaria de atesorar votos (49.2%, 44.9% y 37.7%, en las 3 últimas elecciones presidenciales) en que ha devenido el PLD perdiendo al mismo tiempo la calidad que nos permitió ganar el favor popular. “Si se pierde la calidad es solo cuestión de tiempo que se desmorone la cantidad”.

¿Es posible volver a Bosch?, se cuestionan algunos y la respuesta no se hace esperar pero con otra pregunta: ¿Están resueltas las necesidades básicas que proporcionan calidad de vida a los dominicanos como empleo productivo, salud, alimentación, educación, vivienda, agua potable, electricidad, transporte y convivencia ciudadana, entre otros, y cuya satisfacción fue asumida como programa histórico inconcluso, por el PLD al momento de su fundación hace justamente 42 años?

Definitivamente no están resueltas, aunque podamos mostrar algunos puntos de avance y desdibujado posibles rutas para alcanzarlo.

Volver a Bosch es retomar ese propósito histórico. Volver a Bosch no puede entenderse como una quimera o como reminiscencia de lo que fue y ya estádescontextualizado, como tampoco sucumbir a lo fáctico, al pragmatismo y facilismo coyuntural; para ello habrá que entender que el actual modelo económico y su correspondiente modo de gobernar no tiene futuro pues no conduce a soluciones de fondo de males ancestrales y estructurales; para revertirlo y que pueda servir al bien común es menester romper las ataduras con todas las formas que configuran la prevalencia del sistema de privilegios y sus aberrantes derivaciones que pervierten el poder político e impacta a toda la sociedad.

Volver a Bosch es rescatar la política como servicio y no como negocio, es asumir el compromiso con los pobres y la población más vulnerable. Volver a Bosch es concebir y ejecutar políticas que propendan al bien común, es propiciar el progreso y bienestar social con justicia y equidad; reasumir la mística boschista es ajustar todos nuestrosactos, en el servicio público como en la vida privada a un conjunto de valores ético-morales universalmente entendidos como correctos y que no caducan con el tiempo.

Es necesario una gran alianza en la que el pueblo dominicano no sea un convidado de piedra, pues es el pueblo el único dueño del patrimonio de esta media isla y forjador con su trabajo de la riqueza producida; el PLD debe pactar con la población y volver a Bosch para ganar con calidad, recuperando toda la autoridad por la que esta le confió al poder, refrendado por un ejercicio gubernamental que puede y tiene que dar más,llenando con creces sus legítimas expectativas.

Aún estamos a tiempo, pues en los gobiernos de Leonel Fernández como en la presente administración de Danilo Medina se han sembrado pilares a partir de los cuales se podrá profundizar mediante la adopción de políticas públicas inclusivas que propendan a la cohesión social, ampliando conquistas, protegiendo derechos y entregando a la sociedad lo que por décadas ha estado esperando de sus gobiernos en cuanto realizaciones concretas que le rediman de sus padecimientos más acuciantes.

El régimen de la seguridad social, que requiere de ajustes y un reenfoque en sus loables propósitos, base del despegue al Estado de bienestar en muchas naciones, es una de las prioridades por acometer. De los pactos sectoriales e institucionales, estápendiente el fiscal o de nueva fiscalidad y las condiciones no pueden ser más propicias, finalizando una gestión e iniciando la próxima; de una vez y por todas, este instrumento podría direccionalizar el modelo económico estableciendo de manera explícita, al margen de discrecionalidades y coyunturalismos, el orden las cosas, cuales son los ingresos y compromisos que asume la esfera pública al recaudar y gastar y cuáles son los incentivos y beneficios razonables, así como las tasas impositivas con que debe cargar la esfera privada, al producir riquezas para una economía sana y prospera que nos convierta en una nación digna de ser vivida y disfrutada por todos los que la habitan.

Atacar frontalmente la desigualdad y la pobreza, resolver el insufrible caos del servicio de transporte y el mortificante estado de inseguridad ciudadana son otros tres retos inaplazables en los que desde ya, la gestión de gobierno del Partido de Juan Boschtiene que mostrar voluntad, presteza y eficacia en la formulación y ejecución de los proyectos y emprendimientos que aseguren resultados plausibles e incontrastables, saldando una deuda social que ya no admite mora pues conduciría al definitivo descredito político y la pérdida del poder.

En la presente administración encabezada por Danilo Medina, se ha avanzado en esa dirección con planes puntuales que a futuro requieren de expansión y consolidación; los proyectos Boca de Cachón, la Barquita y Ciudad Juan Bosch, así como los exitosos proyectos de viviendas levantados por la administración de Leonel Fernández,alrededor de la cañada de Guajimía (Guajimía I y II), en Herrera, y para pobladores de la Mesopotamia en San Juan de la Maguana, constituyen pivotes importantes, a partir de los cuales puedan diseñarse y ejecutarse, en los próximos años, planes concretos, a gran escala y bien articulados, para eliminar la marginalidad y vulnerabilidad rural y urbana , como la vía más expedita para liberar de la miseria material y la exclusión amillones de conciudadanos que ven agotarse literalmente su existencia, sobreviviendoen techos y entornos inseguros y agobiantes.

Naturalmente, en la planificación y diseño de los planes que impliquen desplazamientos de grupos poblacionales deben crearse las necesarias condiciones de arraigo en las nuevas comunidades que le aseguren, al menos, los medios de subsistencia y sostenibilidad en los límites, generalmente admitidos, para el desarrollo humano.

Otro de los temas que deben conducirnos al reencuentro con nuestros postulados originales es el del transporte, un servicio básico que actualmente sufre una buena parte de la población dominicana como una antípoda de la organización, el orden y la vocación de servicio, que marcaron la primera etapa del PLD.

El Presidente Fernández construyó el Metro como expresión de modernidad y muestraconcreta del Nueva York chiquito que en su visión, podía convertirse la ciudad de Santo Domingo; el Presidente Medina lo extendió a la zona oriental de la ciudad pero seguimos padeciendo, como el caos perfecto, lo que debía ser un sistema detransporte decente y eficiente del cual son merecedores todos los usuarios. Es impostergable saldar esa deuda con la ciudadanía porque antes que trabajar, educarse, alimentarse o sanarse, las personas tienen que desplazarse en la búsqueda de satisfacer esas necesidades vitales y no es ni sensato ni justo tener que hacerlo cada día como una aventura que le puede costar la vida misma.

El Metro, como eje central de la reforma al servicio de transporte, su extensión a San Luis y los Alcarrizos, el tren de carga para el Cibao, las rutas de alimentación de autobuses que deben establecerse desde ya, complementado con el fortalecimiento de la OMSA, como aporte y soporte estatal en una alianza público/privada que dé al traste con la creación de la Corporación mixta de Transporte, aseguraría de manera combinada, una oferta completa, diversa, eficiente y ordenada del servicio masivo de pasajeros a lo largo y ancho de todo el país, sostenido institucionalmente al amparo de una ley moderna de ordenamiento vial y servicio de transporte que incorpore las víascondignas de consecuencias con sanciones severas a su violación; tal política, de implementarse y sostenerse, le ganaría un amplio apoyo popular al gobierno.

Por último y no necesariamente desvinculado de las anteriores propuestas de políticas,está el tema de la delincuencia, la violencia generalizada y la seguridad ciudadana. En los gobiernos del Presidente Fernández se abordó la problemática a través del proyecto Barrio Seguro y en la presente administración se relanzó bajo la denominación de Barrio Tranquilo, ninguna de estas iniciativas han llenado las expectativas de asegurar una convivencia armónica y en paz a la población, que no puede aquilatarse solo por unos índices o tasas de criminalidad y delitos registradosque solo dan cuenta de la secuela; hay que ir más profundo pues en este fenómeno se conjugan todas las taras y déficits sociales que acusa la sociedad nuestra.

Con el establecimiento del programa 911, el presente gobierno incorpora una formidable herramienta, proporcionada por las nuevas tecnologías que ya son parte de nuestra cotidianidad, especialmente en el segmento poblacional más joven, que es donde con mayor fuerza han ganado terreno las diversas manifestaciones del delito, el vicio y toda la violencia que estas desviaciones y descomposición social van desencadenando.

Los planes de expansión de este exitoso servicio a las áreas más pobladas y de mayor prevalencia del delito, como Santiago en la región del Cibao y San Cristóbal en el sur del país, son alentadores, sin embargo es imperioso complementarlo con otras políticas de Estado, que aborden a profundidad las causas desencadenantes del deterioro de la paz pública.

Una estrategia que puede resultar efectiva, sería la creación, promoción y auspicio de redes comunitarias ciudadanas conformadas por las instituciones de base ya existentes como las juntas de vecinos, los clubes de jóvenes, las congregaciones religiosas, las asociaciones de desarrollo y sin fines de lucro, en fin, con toda la fuerza organizada de la sociedad, que serían asistidas y acompañadas por las entidades oficiales de servicio, en un esfuerzo portentoso que permita la articulación de todos los esfuerzos y recursos para atacar en la fuente misma, en la calle, en los caminos, en el barrio y en las comunidades, las causales de este flagelo que no solo pone en jaque a las familias, sino la salud y pervivencia de toda la nación.

Estos desafíos del presente, son también del corto, mediano y largo plazos pues solo enfrentándolos con éxito, se asegura un futuro promisorio a la patria que concibieron ypor la que ofrendaron sus vidas para forjarla nuestros ilustres próceres. Al PLD, quejuro continuar y completar la obra, con su emblemático lema de “servir al partido para servir al pueblo” se le presenta una nueva oportunidad para acometer y cumplir con su compromiso. Ciertamente el camino ha sido tortuoso y será largo pero como dicen los orientales, “comencemos a andarlo dando el primer paso”.

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