Opinión

22 de diciembre del 2015, Convocatoria a la Asamblea Nacional Extraordinaria en el Colegio Médico Dominicano. Menos de dos semanas después de la toma de posesión de la actual dirigencia, dos días antes de la festividad de nochebuena. Dicha asamblea cuenta con la simpatía del colectivo médico que votó por la actual directiva, más del 72% de los votantes, perteneciente tanto al sector publico civil como militar, a los patronatos y porque no, sean que laboren directamente con la atención a los pacientes o en el aspecto de apoyo administrativo del nivel ministerial o de los servicios, pues, todos están conscientes que el aumento del salario del sector médico que atiende a los pacientes en los hospitales públicos tradicionales, por arrastre, conllevaría un aumento salarial en los demás sectores.

En dicha asamblea se discutirá una agenda de nueve puntos, pero solo están definidos los siete que expresan el beneficio de los médicos en cuanto a mejora de los ingresos, los demás tienen la función de una sombrilla, tapar ante de la mirada de toda la sociedad las verdaderas intenciones del colegiado, procurar que la ciudadanía pague más caro un servicio de salud malo.

Si insensato es no estar de acuerdo con que los médicos necesitan un nivel de ingreso acorde con los requerimientos del ejercicio de esta noble profesión y más en este momento de la historia donde el conocimiento necesario para mantener la calidad adecuada requiere de una inversión financiera continua en preparación, tranquilidad para procesar y utilizar los conocimientos renovados y la seguridad financiera para apoyar el desarrollo y crecimiento familiar.

Más insensato es pretender que esta adecuación de los ingresos se puede realizar al margen del proceso de producción de los servicios de salud, de forma tal que al lograr la mayor eficiencia en el uso de los recursos se aumente la cantidad y la calidad de los servicios y, por ende, elevar el nivel de satisfacción de los usuarios; o sea, no es posible llegar a acuerdos de aumento sin llegar a acuerdos sobre la planificación, organización, dirección y control de la producción de servicios de salud en los hospitales tradicionales.

Es de todos conocidos que el objetivo de la asamblea es el otorgamiento al Comité Ejecutivo del gremio de poderes para conducir la lucha reivindicativa por un aumento salarial y de ser necesario, el uso de la huelga en los servicios de salud de los hospitales tradicionales como arma de presión en un espacio electoral. En estos que se atiende más del 65% de la población, los pobres hasta de solemnidad, la solemnidad con la que se debe ejercer esta noble profesión.

Ello así, porque es donde el cuerpo médico tiene todo el control del proceso productivo de salud, por lo que es el único lugar donde no hay régimen de consecuencias, situación que no ocurre en las ni en las clínicas privadas ni en los hospitales descentralizados ni en los hospitales administrados por patronatos y porque no ni en los hospitales militares. Por lo que se puede traer a colación el planteamiento que hiciera León Bloy, en la célebre obra “La Sangre del Pobre”, el soporte de la lucha reivindicativa de los médicos, será la sangre del pobre y de lograr unas monedas de aumento, será a expensa de ella.

El control médico de la producción de los servicios de salud en los hospitales tradicionales, es la razón última por lo que en la auditoría practicada a expedientes de 116 personas fallecidas con diagnostico de dengue se pudo evidenciar que el 33% se le aplicó medicamentos sin diagnostico o con el mismo incorrecto, por lo que fallecieron sin recibir el tratamiento adecuado y la mayor parte 67% restante falleció con un diagnostico correcto pero tardío, aunque acudieron más de una vez a los centros y, además, aunque existían los medicamentos e insumos apropiados en los centros no fueron administrados en tiempo oportuno por falta de seguimiento médico durante el internamiento.

La dignidad social y la correspondiente remuneración económica son consustancial al ejercicio de la medicina, las mismas tienen que estar vinculadas al proceso de producción de los servicios de salud, una lucha reivindicativa por unas monedas más o unas monedas menos no solo nos despegan de la posibilidad de recuperar la dignidad social perdida sino que nos alejan de que el colectivo social apoye pagar más sin vincularse con una elevación tanto de la producción de los servicios prestados como de la calidad de dichos servicios.

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