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La Habana, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) El plan de la administración del presidente Barack Obama para deportar de Estados Unidos a cientos de familias centroamericanas es hoy un verdadero dolor de cabeza para los demócratas y sus aspiraciones de mantenerse en el poder.

El tema es espinoso y puede acaparar importantes espacios de cara a las elecciones presidenciales de 2016, comentan expertos y medios de prensa.

Análisis indican que si la Casa Blanca pone en práctica el plan de deportaciones acuñaría la retórica antiinmigrante del puntero en las encuestas por los republicanos, Donald Trump, cuyas posiciones apuntan a expulsar del país a 11 millones de personas sin papeles.

Influyentes medios de prensa como The New York Times consideran que de consumarse a inicios de 2016 sería como la explosión de una bomba para los demócratas, quienes se sienten optimistas sobre sus perspectivas con los votantes hispanos, dada la dura retórica de Trump y otros candidatos republicanos.

En 2012, Obama ganó casi el 70 por ciento del voto hispano y los del partido azul creen que su casi segura nominada, Hillary Clinton, podría mejorar en ese número si los republicanos mantienen sus posiciones contra la inmigración ilegal.

No obstante, si el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) deporta a cientos de familias de inmigrantes que huyen de la violencia en América Central, ello supondría un duro golpe para Clinton, pese a que su mensaje no acoge la iniciativa de la Casa Blanca.

El gobierno de Obama expulsó ya a más de dos millones de indocumentados desde 2009, denunciaron este lunes activistas que preparan actos de protesta con la esperanza de frenar esta política.

Según la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) el plan estaría dirigido a individuos, solos o con familiares, que no califican para asilo o ningún otro alivio, fueron detenidos mientras intentan entrar ilegalmente o los que cruzaron recientemente, así como los que recibieron una orden final de deportación desde 1 de enero de 2014.

Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, expresó recientemente su esperanza de que la prioridad no sea deportar a familias vulnerables de vuelta a la violencia de la que huyeron sino buscar formas de protegerlas.

Observadores miran con preocupación que las protestas estarán dirigidas al DHS, a la sede del Comité Nacional Demócrata y a sus precandidatos presidenciales, para que presionen a la Administración, lo cual da una idea de la amenaza en cierne para el partido en el gobierno y la pérdida del importante apoyo de la comunidad latina.

Activistas como Thanu Yakupitiyage, portavoz de la New York Immigration Coalition, llaman al gobierno a cancelar sus planes y consideran que su consumación sería una bofetada para los latinos.

Por otra parte, críticos de la administración Obama, estiman que las políticas de «mano dura» contra los indocumentados no logró concesiones de los republicanos en el Congreso respecto a una reforma migratoria ni frenó la emigración ilegal desde Centroamérica.

Para defensores de los derechos de los inmigrantes, desde el momento en que el gobierno actúe, la distinción entre los demócratas y los republicanos será cada vez más borrosa.

La campaña de Clinton, por otra parte, trata de desligarse del problema y sus voceros manifiestan preocupación por la iniciativa gubernamental.

El asunto es realmente espinoso para los del partido azul que enfrentan duras críticas de los republicanos y están obligados a aclarar sus posiciones.

Según voceros gubernamentales, la estrategia tiene por objeto disuadir a otra ola de inmigrantes de cruzar la frontera.

En octubre y noviembre, la Patrulla Fronteriza arrestó a 12 mil 505 familias a lo largo de la frontera suroeste, frente a cuatro mil 577 familias durante esos mismos meses del año pasado.

Nuestra frontera no está abierta a la inmigración ilegal y si las personas vienen aquí ilegalmente, no califica para asilo u otra reparación y tienen órdenes finales de expulsión, serán enviadas de vuelta, en correspondencia con nuestras leyes y nuestros valores, dijo la secretaria de prensa del ICE, Gillian Christensen.

Según trascendidos, las redadas se esperan en Houston, Nueva Orleans, Los Ángeles y el Área de Washington, DC, donde existen las mayores concentraciones de inmigrantes centroamericanos.

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