Opinión

Como se sabe, el crecimiento económico es el aumento de la cantidad de bienes, la renta o el valor de bienes y servicios producidos por una economía, y que, normalmente se mide en porcentaje de aumento del Producto Interno Bruto real, o PIB. Es el aspecto cuantitativo del desarrollo, que no da cuenta de los aspectos esenciales de este proceso de cambios. Esto de por sí, establece una diferencia con el desarrollo económico el cual trata del cambio cuantitativo y cualitativo que permitiría alcanzar los más altos niveles de productividad y calidad de vida, tecnológica y socialmente disponibles en un momento dado, dejando muy claro que el crecimiento es una condición necesaria, pero no sufi ciente para el desarrollo.

Hay que resaltar que el crecimiento económico es considerado como el objetivo principal de la política económica de un país, dado que supone que así se alcanza el bienestar social de la población en sentido general.

Sin embargo, el PIB no mide muchos procesos reales que infl uyen en la economía, o el bienestar humano, entonces, ¿Por qué importa el crecimiento? Su importancia se deriva porque este es el principal determinante de los niveles de vida de la población, el cual se logra ponderar mucho mejor al considerar un período que se identifi ca como ciclo económico, que es una oscilación de la producción, la renta y el empleo de todo el país, el cual suele ser entre dos y 10 años y que se caracteriza por una expansión o contracción general de varios sectores de la economía.

Este enfoque de la teoría económica nos permite entender mejor el informe presentado por el Banco Central de la Rep. Dom, en el cual atribuye un crecimiento del PIB del orden del 7% durante el año 2015, lo que se interpreta como resultado de la ejecución de una política macroeconómica coherente que ha cerrado un ciclo de 10 años, y donde la economía no ha dejado de crecer durante el período 2005-2015, cuando al inicio de ese período la economía logra una impresionante recuperación para arrojar un crecimiento de 9,3%. La expansión del PIB se ha mantenido durante un período prolongado que establece un histórico sin precedentes, y esa ha de ser lo resaltante del crecimiento del 2015, ya que de lo que se trata es que la economía recupera su patrón de crecimiento a los niveles del 2007 y el 2010, y donde la política monetaria ha jugado un rol primario.

Aunque el crecimiento económico dominicano es sostenido durante diez años, también se observa que ha existido ciertos períodos de fl uctuaciones fruto de la desaceleración producida durante 2008-2009, como resultado de la crisis fi nanciera mundial, así como en el 2011-2013 ya que la economía mundial, en particular USA y Japón, mostraban signos de estancamiento y contracción, situación que afectó a la mayoría de las economías emergentes en la última década. Por igual la presencia de períodos de crecimiento bajo e incluso negativo, o de crecimiento muy alto, como el caso de China, generaron un panorama de incertidumbre y confusión en la economía mundial.

En este contexto es que se resaltan los años 2005–2015, como el período donde la economía dominicana no ha dejado de crecer, a pesar de que en el entorno internacional predominó la peor crisis fi nanciera de los 25 años, donde el PIB de las principales economías de la región disminuyó de una manera muy signifi cativa, como han sido los casos de Venezuela, Brasil y el Salvador, pues por tal razón la economía dominicana ha logrado una importante posición de liderazgo en el crecimiento de América Latina, ese período confi rmado con la expansión del 7%.
Es importante destacar que para interpretar un informe de la economía es necesario conocer la consistencia tendencial de los sectores que componen el PIB, así como la variación de los mismos para evitar errores al aceptar o rechazar el mismo. En efecto, en el informe de la economía dominicana para el 2015 se puede apreciar que desde un tiempo el liderazgo sectorial en cuanto al aporte al PIB se destaca la construcción, que consiste con un 18.2%, seguido del comercio con 9.1%, sectores estos que se sustentan del acceso al crédito bancario, por lo que guarda una intima relación con el comportamiento de la intermediación fi nanciera, la cual alcanzó 9.2%, lo que sirve como aval sustantivo al crecimiento de 12.5% arrojado por dicho sector, cuyos principales indicadores dinámicos y prudenciales muestran un índice de solvencia de 14.24%, rentabilidad patrimonial de 20.40%, índice la morosidad de su cartera de créditos de 1.52%, indicadores que son inalcanzables si la economía no crece.

Ahora bien, ante tantas cifras elevadas ¿por qué muchas gentes no se sienten incluidas en el crecimiento PIB? La gran debilidad del PIB es que no toma en cuenta el bienestar social, la calidad de vida y las condiciones reales en que se encuentra un ser humano respecto a la satisfacción de sus necesidades, tampoco no tiene en cuenta el desgaste de los recursos limitados, ni mide la economía informal. Por igual, el PIB deja fuera de su medición todo aquello que no es valorable en términos monetarios, en cambio utiliza el PIB per cápita que tiene la debilidad que engloba a todos por igual al momento de la distribución de la riqueza generada, y es lo que origina la incomprensión del PIB.

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