Internacionales

Buenos Aires, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) Luego que el nuevo gobierno argentino expresó su voluntad de buscar un arreglo, los fondos buitre, en cambio, endurecieron hoy su exigencia y le complicaron la situación a la administración de Mauricio Macri.

Los grupos de capitales que iniciaron el litigio contra el país quieren convencer a los llamados «me too» (yo también) para rechazar la primera oferta de Argentina. La reunión la convocó en Nueva York Paul Singer, del fondo Elliott Management, reporta aquí el servicio Minuto Uno.

En el grupo de primeros litigantes sobresalen Elliot Management (NML), Aurelius, NM Dart, Olifant y ACP Master, que obtuvieron el fallo favorable en noviembre de 2013 del juez neoyorquino Thomas Griesa en un principio por mil 330 millones de dólares.

El segundo bando lo integran muchos de los «me too» autorizados por Griesa a mediados del año pasado a engancharse en el lote ganador.

Estos quieren llegar rápidamente a un acuerdo, más o menos en línea con lo que, parece, Argentina ofrecerá el primero de febrero en el bufete del mediador Daniel Pollack, a quien Griesa designó para supervisar las negociaciones entre las partes.

La administración de Macri tenía previsto presentar esta semana su propuesta para discutir un arreglo ante la demanda de casi 10 mil millones de dólares, cifra a la que ahora asciende el monto que le exigen, al sumar las demandas de los primeros litigantes y los «me too».

Pero esos grupos especuladores solicitaron un aplazamiento de la presentación para febrero, y ahora se revela que en realidad lo que buscan es cerrar filas todos para endurecer su exigencia por lo que en la Casa Rosada esperan con ansiedad el resultado de esa cita en Nueva York.

Tanto los fondos buitre de línea dura como los propensos a negociar un arreglo cuanto antes, conforman una parte del 7 por ciento de los tenedores de bonos que rehusaron acogerse a los acuerdos de reestructuración en el pago de la deuda de 2005 y 2010.

Esos canjes los negociaron con una fuerte quita los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, y lo aceptó el restante 93 por ciento de los acreedores.

Este giro de acontecimientos complica al gobierno de Macri, interesado en resolver el engorroso asunto cuanto antes con la idea de que un arreglo con los buitres le abrirá las puertas de los mercados de capitales para pedir mayores créditos y préstamos, y así poder, según estima, desarrollar la economía.

Tras la participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, admitió que la falta de un acuerdo con esos fondos «pone trabas en terminar de estar en el circuito de crédito internacional», por lo que el gobierno tiene vocación de resolver rápido el conflicto.
Insistió en que saldar la deuda con esos «holdouts» figura entre las prioridades de la Casa Rosada.

El ministro de Finanzas Alfonso Prat Gay adelantó que la proposición del ejecutivo era pagarle a los fondos buitre 120 dólares por cada dólar de deuda, pero los grupos de capitales exigen 350 por cada bono.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas