Opinión

El autor de esta columna que ejerció por más de 40 años el magisterio, en diferentes niveles de la educación y que comenzó ese ejercicio en el año de 1951, cuando contaba 15 años de edad, en la campaña de Alfabetización que dispuso el Gobierno Nacional, presidido por Rafael Trujillo Molina, alfabetizando adultos, adolecentes y niños, en los bateyes Walterio, Maguaca, Madre Isabel y Julián, de la compañía bananera Grenada Company, de la United Fruit Company, instalada en la provincia de Montecristi; desde entonces dedicado también al periodismo deportivo, nunca hablamos ni escribimos en singular, siempre, ni por humildad o hipocresía, lo hicimos de esa manera sino por el contrario en plural. Ahora lo que quiero señalar y denunciar en ésta columna lo haré a título personal porque no es mi costumbre evadir responsabilidad, cuando suceden hechos que hieren la dignidad, la integridad y la soberanía de nuestro pueblo.

He visto en publicaciones de medios de comunicación escritos, televisivos y leídos, que el señor que representa como embajador en nuestro país al presidente de los Estados Unidos de América, James “Wally” Brewster, ha duplicado o triplicado sus actividades, incursionando en terrenos que no corresponde a sus funciones y que en la realidad de los hechos, constituyen una abierta violación a los principios, a las reglas y las normas diplomáticas, que le dan y revisten autoridad a las funciones que el desempeña. No solamente es una violación a las normas y los acuerdos internacionales vigentes en el mundo entero. Es una grosera e irrespetuosa violación a las leyes y las costumbres que organizan y dirigen en el orden moral, al pueblo dominicano merecedor por el trayecto de sus luchas al más absoluto respeto: primero presentó un supuesto proyecto de la USAID para fortalecer la calidad de la educación primaria en 600 escuelas públicas de la República Dominicana, (Proyecto que será implementado a través de esa Agencia y será ejecutado a través de la Universidad Iberoamericana, UNIBE).

Días después, en los medios de comunicación escritos, se anuncia un proyecto del señor James “Wally” Brewster, presentado en su residencia diplomática bajo el titulo “El Béisbol está Contigo”, que estaría cimentado en una alianza entre la USAID, Major League Baseball y la Asociación de Jugadores de Béisbol de las Grandes Ligas. Realmente ignoro hasta dónde se le va a permitir el atrevimiento al representante del presidente de los Estados Unidos en la República Dominicana. Algunos y algunas de sus antecesores en este país que adolecían de sus mismas inclinaciones sexuales, no se atrevieron jamás a salirse, si cabe la expresión, de las limitaciones sociales, que en el orden diplomático, tienen los embajadores sin importar el poderío o la importancia de los gobiernos que representaron aquí. Para mí es inaceptable la conducta de ese señor y también es inaceptable la irresponsabilidad, cobardía y falta de vergüenza de las autoridades dominicanas, de la Universidad privada y de la Asociación de Peloteros Profesionales, que están avalando y apoyando el comportamiento y la conducta del representante del presidente de los Estados Unidos de América.

Me tiene sin cuidado lo que opine la caballería galopante de pseudos comunicadores, igual que la de Atila, que defiende esa política de intervención contra el pueblo dominicano y me importa menos lo que diga Participación Ciudadana, los oportunistas y “Veletas sin Rumbo”, limosneros de prebendas y favores, que no han tenido nunca valor y mucho menos dignidad, para defender los verdaderos intereses de la nación dominicana, integrada por un pueblo extraordinario “Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe”.

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