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Madrid, (Servicios especiales de Vanguardia del Pueblo) La agrupación emergente Podemos consideró que un eventual gobierno de coalición con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) debe reflejar el resultado de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre.

En declaraciones a la cadena Ser, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, estimó imprescindible que un futuro ejecutivo del cambio tenga una composición proporcional al anhelo de transformación expresado en las urnas por los ciudadanos.

Iglesias afirmó que eso se traduciría en que al menos la mitad de los ministros y la vicepresidencia de ese hipotético equipo gubernamental sean para su formación e Izquierda Unida (IU).

Aludió a los poco más de cinco millones de votos obtenidos por la agrupación de centroizquierda en los comicios de diciembre -300 mil menos que el PSOE-, con lo cual se convirtió en la tercera fuerza política de España, detrás del conservador Partido Popular (PP) y de los socialistas.

Advirtió que Podemos no apoyará una posible investidura del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, si no entra en ese ejecutivo, pues no se fía, dijo, de las buenas intenciones de los dirigentes socialdemócratas.

La garantía de cambios radica en que entren a gobernar personas capaces de introducir savia nueva en los aparatos del Estado, argumentó el joven profesor universitario, quien el viernes último propuso al PSOE una alianza alternativa al PP.

Para Iglesias, son de poco fiar los partidos que hasta ahora se alternaron en el poder, en obvia referencia al sistema bipartidista entronizado por socialistas y populares en las pasadas tres décadas.

Estamos dispuestos a hacer política con ellos, pero no con «cheques en blanco», sino con una confianza basada en los hechos, remarcó.

A su juicio, no es momento de perder tiempo, porque mientras se demora la conformación de un ejecutivo a mucha gente le siguen cortando la electricidad y el gas por no poder afrontar esos gastos.

Un posible pacto entre el PSOE (90), Podemos (69) e IU (dos) sumaría 161 escaños en el Congreso de los Diputados, insuficientes para investir a Sánchez si el PP, con 123 asientos, y Ciudadanos, con 40 bancas, votan en contra.

No obstante, la coalición de izquierda pudiera salir adelante con el respaldo de los partidos nacionalistas vascos o de los independentistas de Cataluña.

Los comicios de diciembre dejaron el parlamento más fragmentado de la democracia española, con el PP como fuerza más votada, pero lejos de los 176 escaños que marcan la mayoría absoluta en la Cámara baja para reelegirse otros cuatro años.

En un gesto inesperado, el presidente del Gobierno saliente y líder de la derecha, Mariano Rajoy, renunció el viernes de manera temporal a optar por la investidura, tras una reunión mantenida con el rey Felipe VI, encargado de proponer a un candidato.

Rajoy argumentó entonces no sólo carecer del apoyo necesario para ser investido, sino tener una mayoría acreditada de votos en su contra.

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