Opinión

Al ver la película “En busca de la felicidad”, con la actuación de la estrella del cine norteamericano Will Smith junto a su hijo, me quedé impresionado y profundamente reflexivo cuando en el drama se explica el espinoso camino del protagonista para superar obstáculos de la vida, cuya finalidad y preocupación era la estabilidad económica personal, por ende, la felicidad. Esto sería algo parecido, guardando el contraste, a la felicidad que le representa a Don Tubérculo Gourmet cuando encuentra excesiva comida, Arroz con huevo, cuya concepción excluye el confle u otra comida que no son expresión de un varón definido, esa es su felicidad.

Como se puede observar, la felicidad es un estado del ánimo que presume una satisfacción, que nos permite establecer quien está feliz se siente a gusto, alegre y satisfecho, lo que implica que esta es subjetiva y relativa, lo cual es evidenciado en estudios del saber científico como la filosofía, la antropología, la sociología, la psicología, la ciencias política y la economía, aunque el pragmático entiende que el ser humano suele considerar la felicidad cuando consigue sus objetivos y cuando logra solucionar los diferentes retos que se enfrenta en su vida cotidiana. Pero resulta, que en los casos en que esto no se logran, se produce la frustración que conduce a la pérdida de la felicidad, y es aquí el punto donde la explicación se torna más complejo y se ponen en juego las diferentes interpretaciones más contundente como es la connotación filosófica de Aristóteles cuando establecía que “la felicidad solo puede hallarla el hombre virtuoso”, además que “la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación”.

Desde la óptica de la economía como ciencia, quien trato a profundidad el concepto de felicidad fue Karl Marx, al establecer que “la felicidad es la perfección humana que surge del trabajo y de lo intelectual”. Por igual, existe una explicación desde el punto de vista religioso sobre la felicidad, el cual sostiene que “Dios no es otra cosa que la relación que hay entre el hombre y su felicidad”, pero que “Feliz el que cree; e infeliz, perdido y condenado quien no cree”. Pero es en el libro 1 de Juan 4:8 que podemos encontrar este bello pasaje que señala “Dios es el Amor en persona, y por tal razón desea que seamos completamente felices”. La santa biblia está llena de grandes sabiduría que permiten entender mejor el concepto de felicidad, tal como ocurre en Lucas 11:28 y Mateo 5:3 cuando nos recuerda que “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual”.

Como se aprecia, el concepto de felicidad es muy complejo y tiene explicaciones multifactoriales que la justifican, pues en ese contexto es que se puede interpretar la valoración realizada por la ONG Latinobarómetro que en su informe 2015 revela que los dominicanos son los más felices de América Latina. Pero ¿Cómo valorar la felicidad de los dominicanos? al cumplirse sus 20 años de existencia, esta realizó un estudio in situ que incluye 18 países de la región, en el cual la RD es valorada desde el 2004. En los hallazgos de su investigación se resalta la alta participación y estabilidad electoral de la región en las últimas tres décadas, lo cual implica que se ha abrazado la democracia lo que representa un alto grado de felicidad valorado en un 69,5%, superando los dominicanos esta cifras con un 73,4%, lo cual esta explicado por la concurrencia al sufragio cuya tendencia se ha incrementado si se toma en cuenta el 60,54% que acudió a las urnas en 1996 y el 70,21% para el 2012. Tal situación es el resultado de una satisfacción de la democracia en un 54%, el cual es cónsono con el 72% de aprobación presidencial para el 2012 y de un 80% para el 2014, superando el 21% de aprobación presidencial del 2004.

Pero el hecho de que los dominicanos se sientan muy felices con apoyar el sistema de gobierno democrático en un 54%, tiene una explicación objetiva en el hecho de que se ha encontrado una relación intima entre el índice de la democracia y la evolución del PIB, el cual es fruto de que durante el período 2005-2015 la economía dominicana no ha dejado de crecer, con tasa de inflación de un digito. Es resaltable el hecho de que la ciudadanía en un 54,6% mantienen confianza y disposición de pertenecer a un partido político, lo cual se corresponde con el 56% que cree que las elecciones se realizan con limpieza, superando la década de los 70s y parte de los 80s cuando existía la cultura del fraude, por igual, a los dominicanos le da felicidad expresarse sin restricciones por cualquier vía, razón por el cual en un 48% han escogido las redes sociales para expresarse en términos políticos, lo que es muy significativo si se toma en consideración que el promedio de la región es de 27%.

Los dominicanos en un 57,5% están convencidos que durante el período 2008-2015 existe un progreso en la transparencia de las cosas públicas, los indicadores de salud y educación, al tiempo que rechazan a la dictadura como régimen de gobierno, al igual que a los militares y empresarios en participación política en un 93,4%. Es en tal sentido que el estudio en cuestión revela que desde el 2006 en adelante, los dominicanos encuentran una gran satisfacción que ha marcado una tendencia hasta llegar a una satisfacción con la vida de un 88%, satisfacción con la democracia con un 54% y satisfacción con la economía con un 33%, además de respaldar en un 100% a sus compatriotas en las competencias internacionales. Aunque esto es una fotografía del momento.

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