Opinión

Estas son tres realidades que recorren el tránsito de la historia de la humanidad, desde antes de aparición del pueblo de Sumeria, contribuyente de un sinnúmero de aportes a la civilización humana. El impacto de la religión es tan grande, que hoy nos encontramos con las mismas interrogantes que se hacían seguramente muchos personajes pensantes en todo ese recorrido de milenios de años. La temática sigue siendo protagonista de situaciones de profundos conflicto, de grandes alianzas, impactantes entendimientos e inevitables, pero lamentables separaciones. Esta mirada a la historia, como memoria humana, arrojadora de un balance de realidades enmarcadas en los aspectos negativos, no solo en los dos mil años de historia de la civilización, en donde parece que la religión es variable de guerras e intolerancias que han causado grandes divisiones a todo lo largo de las calendas conocidas por el individuo humano.

Todas estas cuestiones suceden en el camino del tiempo, pese al proceso secular que ha recorrido el occidente en sentido general en las últimas décadas. Con todas sus penurias, la religión continúa teniendo un papel protagónico de primer orden en la vida de los pueblos y en la estructuración de la praxis política de los gobiernos y los Estados. Es necesario explicar a las nuevas generaciones la actual conformación de todo el proceso de relaciones entre los Estados y los distintos grupos religiosos, sabiendo que este proceso explicativo, siempre requerirá de una perspectiva histórica, la que particularmente de los aportes de las distintas doctrinas y las diferentes opiniones que surgen en el amplio espectro de opiniones bajo nacida el manto de la libertad en que se vive hoy en América.

Muchos personajes en los últimos siglos han denotado el papel de la Iglesia Católica en el quehacer del poder del Estado y en muchos de sus argumentos, como cientísta social uno puede ver objetividad en sus planteamientos, muchas veces interesados y matizados en lo ideológico, con un antagonismo punzante, pero los grandes desastre del Siglo XX, por solo detenernos en las proximidades históricas, no pueden ser endilgados a la religión en sentido general, aunque por su gran importancia en la vida social de la humanidad, no ha podido estar ajena, no importa su denominación. Para este tema es importante voltear la pirámide de lo usual, que centran la discusión acerca de la religión en conflictos oprobiosos, endilgados al cristianismo, para entrar en el razonamiento de ¿cómo habría sido el mundo conocido sin la presencia religiosa?; la civilización humana sin la intervención de las grandes religiones, ¿cómo sería? Y en ese mismo sentido, ¿Existieran los derechos y los deberes del hombre sin las virtudes y la ética religiosa de cada una de las grandes religiones en sentido general?

Nacidas de esta importancia, dentro del recorrido histórico de Secretaria Nacional de Cultos del Partido de la Liberación Dominicana, han nacido importantes propuestas para el ejercicio pleno de la libertad religiosa que vive el País; entre ellas, la creación de un puesto estatal con rango de Secretario de Estado para representar a las religiones no católicas, con dependencia directa del gobierno, a través de la Presidencia de la República, con el objeto de buscar equidad en el trato a las distintas denominaciones religiosas. Esta Oficina para la atención a los sectores religiosos no católicos, ha servido de canal para construir una relación horizontal entre el gobierno y estos importantes sectores nacionales de gran incidencia en la construcción de la paz social, contribuyendo efectivamente con la horizontalidad en la comunicación y al trabajo efectivo de los equipos genuinamente organizados por los protagonistas de estas iglesias.

Es hora de hacer otras propuestas trascendentales para la consolidación de las relaciones entre el Estado, a través de sus gobiernos, con las distintas denominaciones cristianas e incluso, para unificar acciones del ejecutivo gubernamental con todo espectro religioso de la nación, incluyendo a la Iglesia Católica. En ese orden, proponemos convertir la Dirección de Cultos del Ministerio de Educacion de la República Dominicana, (MINERD), en la Dirección General de Cultos de la República Dominicana, (DIGERD), dependiente del Poder Ejecutivo a la cual se integraría el Secretario de Estado designado por el gobierno y todo el equipo técnico de la Dirección de Cultos que actualmente languidece en la estructura orgánica del MINERD; por razones lógicas, debido a que debió ser excluida de ese Ministerio al momento de promulgación de la Ley 66-97. Con la creación de este nuevo estamento gubernamental, estaríamos dando coherencia a los cambios estructurales acaecidos sobre la antigua Secretaría de Estado de Educacion, Bellas Artes y Cultos, (SEEBAC).

De igual forma y en ese mismo sentido de actualización y vigencia proponemos iniciar las discusiones sobre la Ley de Libertad de Cultos, desde donde surja un verdadero consenso nacional. Para la Secretaria de Cultos de PLD ese tema no es nuevo, debido a que hace unos años convocamos a la mayoría de los concilios no católicos, a la propia Iglesia Católica y de la Iglesia Adventista, teniendo una destacada participación representantes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de losÚltimos Días. En ese entonces se iniciaron los contactos al respecto de las posibilidades de iniciar la elaboración de dicha pieza legislativa, la que vendría a llenar un espacio importante de equidad, hace tiempo verificada en la sociedad dominicana.

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