Opinión

Una de las aspiraciones fundamentales de todo aquel que se sienta dominicano con espíritu progresista para este nuevo año 2016 debe ser empujar, sin atropellar, hacia la construcción de un nuevo pensamiento social en la República Dominicana.

No es posible que de la muerte de Trujillo hacia acá los actores que han trabajado e interactuado en esa dirección sigan siendo los mismos en las diferentes áreas del conocimiento, la investigación y la información.

Son prácticamente las mismas caras y los mismos nombres los que aparecen a diario en los medios de comunicación escrito exponiendo sus puntos de vista desde hace algunas décadas. Eso es una pena.

Este fenómeno que se ha venido desarrollando en la sociedad dominicana desde hace más de 50 años, hay que desmontarlo; es anti dialéctico, negador de todo avance y una retranca para el desarrollo material y espiritual del pueblo dominicano .

En este país existe por ejemplo, una respetable generación de intelectuales, investigadores, periodistas- ejecutivos de medios de comunicación- fundamentalmente; y otros sabios del conocimiento que se resisten a dar paso a lo nuevo y que no se han dado cuenta de que el mundo cambio.

Quiero aclarar, que no estoy proponiendo un desplazamiento brusco y desconsiderado de esa franja social, no, a lo que me refiero es que se hace necesario que en esos ámbitos del saber se le abra paso a la necesaria generación de relevo.

Los aportes de ese colectivo que ha gravitado por más de cinco décadas fueron y son importantes, cumplieron su rol, empujaron cambios, pero ya.

Esta no es la sociedad del Siglo XX, hay que entender que debe y tiene que venir otra generación que presente nuevas miradas, visiones y abordajes de cómo encarar los complejos problemas nacionales y globales.

El pensamiento social de la República Dominicana que escribe en las páginas de opinión y editoriales de los periódicos impresos, que trabaja la investigación histórica, las ciencias económicas y otras áreas, ciento que ha envejecido y por tanto ha cumplido su ciclo histórico. Perdónenme la osadía pero eso creo.

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