Opinión

La canción es la narración de aquellos juglares que con algún instrumento musical y su voz contaban historias para entretener a los aburridos nobles de épocas lejanas en sus castillos lóbregos y así disiparles los tedios.

En tiempos más cercanos el bohemio destilaba las letras quejumbrosas acompañado de la infaltable guitarra y el alcohol milagroso que suelta las lenguas abriendo el alma para expresar un penar muy hondo por los amores y las decepciones pasadas, al abrigo de un farol y un banco de parque.

El cantautor es un soldado de la poesía cuya única arma son los versos que dispara a las dictaduras, a los opresores y a todo aquel que pretenda recortar las libertades. Este quijote musical se enfrenta a guitarra descubierta y un manojo de metáforas al poder, a la fuerza que todo lo aplasta.

La canción entró al teatro y se hizo su cómplice, conquistó la radio, la cual a su vez conquistó el mundo haciendo de este aparato un vocero lúdico, sentimental y rebelde que tiene una letra y una melodía para cada situación. Este amasijo sonoro es hoy algo infaltable en nuestras vidas.

El aterrizaje en el cine de la mano de tantos filmes musicales tuvo su arranque en los inicios del sonoro con la primera película hablada, El Cantor de Jazz (The Jazz Singer-1927) cuando Al Jolson interpreto entre otros temas Mammy: “The sun shines east, the sun shines west, i know where the sun shines best- mammy, my little mammy”.

Sin un Adiós (1970), es una película de Vicente Escrivá en donde Raphael se introduce en la piel de Mario Leyva, un cantante en plena gloria que sufre el acoso de la fama y el cada vez más penoso esfuerzo de soportar la pesada loza de mantenerse. Un Raphael en plena forma interpreta de manera magistral los temas musicales del filme.

Balada Triste de Trompeta, es un tema que nos ha llamado la atención dentro del conjunto de canciones que encontramos en el soundtrack, conecta con el estado interior del personaje que da rienda suelta a su tristeza: “Balada triste de trompeta/ por un pasado que murió/ y que llora y que gime / como lloraaa”.

Dentro de los grandes cantantes de habla hispana, Raphael es uno de los que mejor usa el histrionismo para escenificar sus canciones, por eso tiene una filmografía, que si bien no es tan extensa, demuestra sus dotes para la actuación.

Esa tradición de cine musical con base teatral es continuada en obras como Fiddler on the Roof (1971), Violinista en el Tejado, en donde el actor israeli ChaimTopol interpreta el mismo rol que había hecho en el teatro. Reb Tevye, su personaje, es un judío que vive en una pequeña ciudad rusa en 1905, un hombre muy pobre pero trabajador.

Las penurias que pasan él y su familia son la base de canción que interpreta, que es también una especie de diálogo entre Tevye y Dios, que se pregunta en If I Were a Rich Man: “Dear God, you made many, many poor people. I realize, of course, that it’s no great shame to be poor…but it’s no great honor, either”. El texto completo es una lista de buenos deseos y cosas que este pobre hombre anhela, pero que está lejos de conseguir: “If I were a wealthy man/ I wouldn’t have to work hard”. El papel de Topol le consiguió la nominación al Oscar como mejor actor de 1971, entre otros logros obtenidos por el filme.

Chicago (2002) es una película musical que también tiene su origen es una obra teatral estrenada en los años 70. Rob Marshall dirige esta historia de dos mujeres delincuentes, Velma Kelly, una artista de vodevil y Roxie, un ama de casa. Las dos están en prisión esperando juicio. A esta trama de amantes asesinas se le suman los personajes de Amos, el esposo de Roxie, la matrona Mamma Morton (Queen Latifah) y el seductor abogado Billy Flynn (Richard Gere).

Amos, que interpreta el estupendo actor John C. Reilly, canta Mr. Cellophane, que habla de un hombre utilizado por todos incluyendo a su esposa y al dandy abogado: “Cellophane/ Mr. Cellophane/ shoulda been my name/ Mr. Cellophane/ cause you can look right through me”.

Reilly traza un panorama de hombre ninguneado y engañado por todos con un aire de vodevil como toca en una película con influencias teatrales. El bueno de Amos afirma que es un invisible: “…and never know i’m there/ never know I’m there”.

Anne Hathaway es uno de los protagonistas del filme musical Los Miserables (2012), una desangelada versión de Tom Hooper, que incluye a Hugh Jackman, Russell Crowe y otros actores de primera línea. El viacrucis de Jean Valjean y sus desventuras en una época de gran inestabilidad política salta de nuevo a la gran pantalla.

Hathaway da vida a Fantine, una trabajadora despedida que es obligada por las circunstancias a prostituirse para mantener a su hija. La canción I Dreamed a Dream que Fantine interpreta con gran fuerza y veracidad es un canto a un pasado de esperanzas que se ha convertido en un presente de pesadillas.

En este notable performance Fantine-Hathaway proyecta con su voz el naufragio de una vida que no volverá a ser lo que fue: “…soñé con que mi vida sería/ tan diferente al infierno que vivo ahora/ tan diferente ahora de lo que parecía/ ahora la vida ha matado el sueño que tuve”.

Todos los temas fueron interpretados en directo por los actores, Hooper se arriesgó evitando el doblaje y el resultado va desde la maravillosa interpretación de Hathaway hasta las penurias cantoras de Russell Crowe como el inspector Javert, pero esa no es la culpa de que falle la película, Los Miserables no funciona porque le falta algo muy importante, atmósfera.

Cuando un actor osa enfrentarse a una canción en un filme, está entrando a un territorio minado en el cual solo los valientes y los dotados salen indemnes, pues el público asume que los actores pueden cantar bien, cosa que no es cierta en la mayoría de los casos. Una cosa es actuar y otra cantar.

Del canto a la actuación existe una distancia que puede ser cubierta por el entrenamiento y las habilidades del actor-cantante en cuanto se aproxime con el respeto debido a un arte tan antiguo como exigente, las audiencias te pueden perdonar una mala actuación, pero no olvidan la mala interpretación de una canción.

Noticias Relacionadas