Opinión

Otro desafío para el nuevo gobierno

La sociedad moderna ha identificado una nueva forma de violencia que esta cobrando millones de vida al año.

A este fenómeno se le denomina inseguridad vial cuyas complejidades obligan a enfrentarlo de manera holística.

En la República Dominicana los efectos se han hecho sentir significativamente, al punto que exhibimos unos indicadores preocupantes con relación a lo que está pasando en el resto del mundo.

Las víctimas y sus causales requieren a una atención urgente de parte del Estado y desde hace tiempo diversos sectores reclaman políticas públicas eficientes en torno al tema.

Estando la sociedad dominicana inmersa en un proceso de desarrollo, por décadas no ha logrado un nivel de organización, ni siquiera en el ámbito legal, respecto a la seguridad de los usuarios del sistema viario.

Preocupa cómo ha crecido la problemática sin una solución visible.

Sin embargo, no cabe duda que el actual Ejecutivo de la nación muestra el interés necesario para que se puedan implementar iniciativas fiables que den al traste con las lamentables y funestas estadísticas.

No bastará darle el frente a las secuelas que dejan las siniestralidades en el tránsito, porque las implicaciones y consecuencias son devastadoras mucho más allá que las que perjudican al ser humano como víctima directa.

En los próximos meses los dominicanos veremos nuevas Cámaras Legislativas.

Pese a que la gran mayoría de los legisladores repite en sus curules, han de suponerse nuevos bríos e ideas a ser impulsadas.

Esperamos que, cuando inicien los debates del Presupuesto General de la Nación y Ley de Gastos Públicos correspondientes al año venidero, sean tomados en cuenta los fondos y finanzas relacionados con la seguridad vial.

Esa previsión permitiría asegurarle la vida y la salud a los ciudadanos que se desplazan por la red terrestre, pues para aplicar cualquier plan sostenible en esta materia, se requerirá una inversión importante, independientemente de los costos de mantenimiento de estructuras organizativas y tecnológicas eficaces, imprescindibles para lograr el noble propósito de asegurar la integridad física de peatones, conductores y pasajeros.

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