Opinión

El día 3 de este mes el presidente norteamericano Donald Trump firmó una orden ejecutiva en la que instruye tratar de revertir la reforma financiera impulsada por el expresidente Barack Obama a raíz de la crisis financiera de 2008, y fundamentalmente la Ley Dodd-Frank.

En septiembre de 2008, con la caída del emporio fi nanciero Lehman Brothers se dio inicio a la peor recesión mundial después de la Segunda Guerra. Varios bancos quebraron o fueron absorbidos por otros, lo mismo pasó con grandes empresas aseguradoras, bancos de inversión y banca de segundo piso, situación que se dio en casi todos los países desarrollados.

Uno de los causantes principales de esta crisis fue la falta de regulación, era la ley del viejo oeste en el sector fi nanciero.

El presidente Obama asumió la Presidencia de los Estados Unidos en enero de 2009 con el compromiso de impulsar una reforma del sistema fi – nanciero en varias vertientes, entre las que se destacan el establecimiento de regulaciones estrictas al sector, la defensa del consumidor de los productos fi nancieros y la de eliminar aquel criterio de “muy grande para caer” (too big to fail), es decir, no importa lo que los bancos grandes hagan, el Tesoro tiene que salvarlos para evitar una crisis sistémica.

Es a partir de este compromiso de la Administración Obama que surge la Ley Dodd-Frank propuesta por el senador Chris Dodd y el miembro de la Cámara de Representantes, Barney Frank.

Aunque la Ley Dodd-Frank no resolvió el tema de demasiado grande para quebrar, en términos regulatorios en los Estados Unidos ha habido importantes avances, aunque se levantan algunas críticas en el sector fi nanciero, en lo referente a su aplicación, bajo el argumento de que muchas regulaciones y controles pueden hacerse más previsibles y menos costosas.

La ley dio origen a una nueva agencia federal llamada Ofi cina para la Protección Financiera del Consumidor, la cual ha hecho importantes intervenciones en lo que respecta a la información y claridad de las operaciones bancarias y a las relaciones de los bancos con el consumidor.

La fi rma de la Orden Ejecutiva del presidente Trump para revertir la Dodd-Frank fue dada ante varios empresarios entre los que se encontraba James Dimon, presidente ejecutivo de J.P. Morgan Chase & Co, quien a pesar de las opiniones de algunos funcionarios de la Casa Blanca de que esta ley debía desaparecer, había declarado en el mes de diciembre: “No estamos pidiendo desechar por completo la Dodd-Frank”. John Gerspach, director fi nanciero del Citigroup Inc. diría: “Lo primero que pediría es nada nuevo…”.

Como se ve, ni siquiera todos los banqueros están de acuerdo en que deba eliminarse la ley, y lo hacen por razones prácticas han gastado millones de dólares en reformar su sistema corporativo, la banca norteamericana hoy es más fuerte que sus similares y a pesar de lo que señaló el presidente Trump, los préstamos al sector privado han crecido de 2010 a diciembre de 2016 en un 75%, pasando de 1.2 a 2.1 billones de dólares.

Nadie debería querer volver al laissez faire, laissez passer de antes de la crisis.

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