Opinión

En la República Dominicana, el Director de Centro Públicos no tiene poder para tomar decisiones. En ese mismo orden, tampoco lo tiene el Director de Distrito Escolar, y esto es grave a la hora de pedir mejoría en la organización y de la academia.

La toma de decisiones en el Sistema Educativo Dominicano siempre ha estado centralizada en la Sede Central y es entendible solo desde una visión clientelista y populista. Creo que ha llegado la hora de cambiar esa situación, debido a que la Ley 66-97 manda a descentralizar todo el andamiaje estructural del sistema. En ese mismo orden también es lamentable, que pese a la creación de algunas instancias de participación de maestros, padres, madres y estudiantes en las decisiones que han de tomarse en la escuela, su integración es todavía muy débil.

Lo que estamos describiendo, es una cadena deficiente, desde el punto de vista de la gestión pública, es por ello que la rendición de cuentas desde la Escuela hacia el Distrito y al contexto social, es muy limitada, contractando con los avances democráticos de la nación. La República Dominicana es un país necesitado de mejora en la calidad de la educación en todos sus niveles, para lograrlo el sistema necesita gerencia eficaz de los recursos disponibles, los cuales definitivamente no son bien gestionados en casi la totalidad del sistema. Es bueno enfatizar, que esto no lo digo por razones de resultados de ninguna prueba nacional o internacional.

En los últimos decenios, la República Dominicana ha sido una de las economías de más alto crecimiento en Latinoamérica, y esa realidad se ha ido desperdiciando, debido entre otras variables, a los niveles educativos de los ciudadanos. La gente aprende en las aulas a desempeñarse eficazmente en su vida particular. Muchas aristas del área de la salud se prevén a través de una educación de calidad, abaratándose a través del conocimiento, el funcionamiento del sistema de salud pública, por solo poner un ejemplo.

El respeto a las normas se mejora, mientras mayor y mejor educación adquieran los ciudadanos. Solo bastaría un ejemplo a modo de interrogante, para convencernos de lo que acabamos de decir, ¿Cuántos miles de millones de pesos dominicanos se pierden con los accidentes de tránsito en la República Dominicana?

Somos los líderes en muertes trágicas por manejar sin prever consecuencias. La educación en una herramienta de crecimiento y desarrollo humano imprescindible para el avance de las naciones.

Puede que la falta de una educación de calidad sea una de las razones primarias, para que con un crecimiento promedio del PIB en torno al 5,4 por ciento anual entre 1992 y 2016, la pobreza hoy esté colocada en el sitial calamitoso en que se encuentra. En el segundo semestre del a año 2000, la pobreza era de un 32%, según datos del Banco Mundial. La pobreza aumentó del 32 por ciento de la población en el año 2000 a casi 50 por ciento en el 2004, tras la crisis financiera y económica del año 2003.

Esta situación de pobreza empezó a descender gradualmente al 41% en el 2013 y unos datos más recientes indican una reducción al 35.8 por ciento del PIB en 2014. Eso ha sucedido en los gobiernos del PLD y como partido político no hemos sido capaces de ir a la defensa mediática de esos datos. Hemos estado buscando adversarios internamente y hemos dado la espalda a la gente que nos ha sustentado en el poder.

Nosotros hemos convertido a la Republica Dominicana, en el país líder de la región en reducción de la pobreza en que la dejó sumida el gobierno de Hipólito Mejía. Entre septiembre del año 2012 hasta septiembre del año 2016, hemos logrado reducir en un 12.2 %, superando varias naciones de América Latina.

De acuerdo con los indicadores del Doing Business 2015 del Grupo del Banco Mundial, la República Dominicana junto a Jamaica y Trinidad-Tobago estuvieron entre los países que más reformas implementaron en Latinoamérica haciendo más fácil para los empresarios locales el proceso de hacer negocios, reduciéndose el número de documentos necesarios para importar y exportar; fortaleciéndose de esa manera la protección a inversores minoritarios mediante mayores derechos de los accionistas y requisitos para una mayor transparencia corporativa; y mejorando el sistema de información de crédito mediante la aprobación de la nueva ley que regula la protección de datos personales y las operaciones de instituciones de informes de crédito.

Todos los esfuerzos que se hacen por mejorar la calidad de vida se cristalizan en realidades que se evalúan como regular y a veces se califican de buenas, con respecto al avance económico social y sociopolítico de la nación. Esta calificación no podrá mejorar sin calidad ciudadana. El tipo de ciudadano se manifiesta en la calidad de la convivencia y la sociedad es el reflejo de su gente. Dicho esto, podemos afirmar, que sin una escuela de calidad, los ciudadanos tienen que superar en forma particular demasiadas barreras sociales y económicas para tener éxito.

Arribando al final de estos párrafos, quiero destacar, que los hogares son formados por los jóvenes sin haber adquirido una visión de lo que desean ser en las distintas etapas de sus vidas. Lo que acabamos de decir sirve para reflexionar la importancia de la escuela, debido a que esos jóvenes formadores de hogares provienen de una sociedad que no valora la importancia de la escolaridad, siendo la mayoría de ellos no graduados del bachillerato y esa realidad les quita escenarios fundamentales de progreso en sentido holístico.

Necesitamos una escuela reformada, en donde el director pueda ejercer poder en la gestión escolar. La ley 66/97 debe ser mejorada, en aras de fortalecer el Equipo de Gestión de cada centro educativo, así como establecer las acciones de control necesarias para una rendición de cuentas ante una comunidad integrada a la escuela en forma directa e indirecta. Eso no se logrará, con un director escolar sin poder tomar decisiones sobre los cómo, los qué, los cuándo y los con quienes trabajar.

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