Opinión

Los partidos políticos constituyen, en esencia, instrumentos de intermediación entre la sociedad y el Estado y en este orden canalizan el interés público, generan aspiraciones colectivas, garantizan el pluralismo en las elecciones y desempeñan funciones de suma relevancia para la construcción, funcionamiento y consolidación de la democracia.

En ese sentido, es pertinente señalar su rol de actor central en los procesos electorales y en la integración y funcionamiento de las instituciones de representación y de gobierno.

Además de las funciones institucionales referidas, los partidos políticos desempeñan funciones como la movilización de la opinión pública, por medio de la socialización política orientada a la creación de conciencia, educando a los ciudadanos en la democracia, la representación de intereses sectoriales, locales y nacionales y la legitimación del sistema político.

Debido a su extraordinaria relevancia, los partidos pueden ser considerados como los garantes fundamentales de la democracia y es por esto que cuando no cumplen sus funciones se pone en peligro la organización estatal, con un alto riesgo para la existencia de la misma y del estado de derecho.

En todo sistema democrático, los partidos no actúan de manera aislada, más bien lo hacen como parte de un sistema. De un conjunto que opera en un estado-nación compitiendo por el poder en función de normas establecidas.

A partir de ello, cuando se afirma que son garantes de la democracia, más bien debemos considerar que este rol lo desempeñan los sistemas de partidos y no estos como entidades individuales, por lo cual debemos concluir que la estabilidad de la democracia está estrechamente ligada a la consistencia y solidez del sistema de partidos.

Por décadas nuestro país contó con un sistema estable fundamentado en la competitividad de tres entidades tradicionales: El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).

Es pertinente destacar que la izquierda ha quedado al margen, pues no ha sido capaz de alcanzar los niveles de competitividad significativos en razón de su permanente fraccionamiento e incapacidad para articular un proyecto viable con propuestas atractivas que permitan conectar con la población.

Pero régimen partidario en los últimos años ha experimentado cambios significativos que apuntan a su debilitamiento, con la progresiva pérdida de competitividad del PRSC y la más reciente división del PRD que provoca un colapso en las posibilidades de esta agrupación y da origen al Partido Revolucionario Moderno (PRM).

Partiendo de lo anterior, se puede afirmar que hoy día el sustento fundamental del sistema de partidos lo constituye el PLD, que ha ganado, de manera amplia, las últimas cuatro elecciones, ejerciendo el poder por 13 años ininterrumpidos, lo que implica una gran responsabilidad histórica para el partido de Juan Bosch.

El Partido de la Liberación Dominicana

A la luz de los logros, podría colegirse que el PLD, al ser tan fuerte y exitoso no tiene nada de qué preocuparse, lo cual no se corresponde completamente con la realidad.

Un análisis más profundo revela que desde hace años experimenta una crisis de identidad ideológica, adolece de serias debilidades en el orden institucional, su vida orgánica se muestra en extremo disminuída, con deficiente ejercicio de la democracia interna y una reducida capacidad para la articulación de las demandas y aspiraciones ciudadanas.

En relación con la identidad ideológica no cabe duda de que el PLD, en una primera etapa surge y se desarrolla como un partido de centro-izquierda comprometido con la lucha por la justicia social y el respeto a la dignidad humana, con una definida identidad liberal y una posición decididamente opuesta a los sectores tradicionales y conservadores.

Sin embargo, el ejercicio del poder y la masificación de su membrecía a partir del año 2002 han provocado un significativo desplazamiento hacia la derecha política, lo que ha generado una crisis de identidad que debe ser resuelta asumiendo, en su esencia, la ideología originaria.

En el orden institucional el PLD tiene serias debilidades, comenzando por el hecho de que su estructura interna es prácticamente infuncional, puesto que no se reúnen sus organismos, exceptuando el Comité Político, que no lo hace regularmente, sino de manera circunstancial, ocasional y esporádica.

Como agravante, cuando el CP suele reunirse, no aborda aquellos temas que son realmente relevantes para el funcionamiento y avance de la organización, como por ejemplo: la adopción de iniciativas orientadas al fortalecimiento institucional del partido, el diseño de estrategias organizativas, la reactivación de los organismos partidarios y la definición de lineamientos para la vinculación con la sociedad, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades.

En el orden anterior debemos agregar que el Comité Central, a pesar de que constituye la instancia de dirección superior del Partido después del Congreso, en la práctica no funciona, pues ni siquiera se reúne, en una debilidad institucional fundamental.

A fin de que se pueda aquilatar la dimensión de la debilidad institucional originada por su falta de funcionamiento, citamos las atribuciones del Comité Central:

a) Elegir entre sus miembros a los miembros del Comité Político, con excepción del Presidente y el Secretario General del Partido;

b) Establecer las tácticas generales que permitan el cabal cumplimiento de los objetivos estratégicos establecidos por el Congreso Nacional;

c) Crear los organismos y órganos que juzgue conveniente para el cumplimiento de los objetivos estratégicos;

d) Elegir los titulares de las Secretarías;

e) Sancionar los informes del Comité Político, del Presidente y del Secretariado;

f) Cumplir y hacer cumplir los Estatutos del Partido y sus métodos de trabajo;

g) Proponer al Congreso Elector del Partido los nombres de los precandidatos a la Presidencia de la República, escogidos con el voto de la mayoría simple de los votos válidos emitidos y no menores del 33% de sus miembros;

h) Dar acta de la nominación del candidato a la Vicepresidencia de la República, escogido previamente por el candidato a la Presidencia;

i) Que los miembros del Comité Central sean enlace político de un Municipio o Circunscripción Electoral.

Es necesario, además, que el Partido de la Liberación Dominicana mejore su democracia interna propiciando el debate y creando espacios de participación a los diversos sectores y estamentos que conforman la organización.

En adición, para su fortalecimiento institucional el PLD necesita una profunda reforma estatutaria para adecuar su normativa interna a los nuevos tiempos y a las necesidades de su desarrollo institucional, al tiempo de eliminar ciertas ambigüedades normativas.

Entendemos, además, que este esfuerzo de reforma no estaría completo sin un cambio de actitud que propicie la efectividad de las normas mediante una consecuente aplicación de los estatutos.

Los gobiernos del Presidente Danilo Medina se han caracterizado por la ejecución de una amplia gama de iniciativas trascendentes, entre las cuales cabe citar la revolución educativa emprendida con la asignación del 4% del PIB a la educación, la ejecución de un vigoroso programa de construcción de planteles escolares, la aplicación de la tanda extendida, la ampliación del desayuno escolar, el Plan Nacional de Alfabetización “Quisqueya Aprende Contigo”, la creciente instalación de Estancias Infantiles y los programas orientados al mejoramiento de la calidad de la educación.

Las PYMES han recibido un importante apoyo del gobierno, ya que en el periodo 2012-2016 se han prestado a este sector más de 10 mil millones de pesos a través de Banca Solidaria, PROMIPYME y otras instituciones de financiamiento, como es el caso del propio Banco Agrícola, el cual aumentó su cartera de préstamos, en el referido periodo, en más de un 100%.

El sector agropecuario ha constituido una de las prioridades fundamentales del gobierno del Presidente Medina, en apoyo del cual se han invertido más de 60 mil millones de pesos, incluidas las políticas de respaldo a iniciativas de producción de organizaciones de productores rurales a las cuales se le han otorgado créditos asociativos de carácter solidario a través del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) lo que ha generado decenas de miles de empleos en el medio rural.

Las realizaciones que hemos citado, entre otras tantas relevantes, como el Sistema Nacional de Atención de Emergencias y Seguridad 911, un eficiente y moderno programa orientado a la protección y a la prestación de valiosos servicios a la ciudadanía, no son acciones aisladas e improvisadas. Más bien, ponen en evidencia un modelo de desarrollo orientado a la gente, dirigido a la construcción de una sociedad más prospera e inclusiva, con un mayor nivel de equidad social y con una amplia y estable clase media.

Entendemos que una forma concreta y efectiva en que el PLD puede comenzar a asumir la identidad ideológica originaria es conociendo y comprometiéndose de manera activa con el Proyecto de Nación que encarna el Presidente Medina, el cual se inspira en los ideales iniciales trazados por el Profesor Juan Bosch de equidad, inclusión, justicia social y respeto a la dignidad humana. Hasta el momento, puede decirse que el PLD ha dejado solo al Presidente Medina en la ejecución, por lo cual el compromiso y apoyo resuelto del mismo constituye una tarea pendiente.

Dicho apoyo no solo es importante para el Presidente Danilo Medina, tiene una importancia estratégica para el Partido de la Liberación Dominicana, puesto que constituiría una forma de comenzar a reencontrarse con sus raíces ideológicas y una poderosa herramienta de vinculación con la sociedad y con las comunidades que podría contribuir, de manera significativa, al fortalecimiento partidario.

El necesario fortalecimiento institucional del PLD también requiere superar el inmovilismo organizacional en que ha estado sumido mediante una dinamización de los diversos organismos que conforman su estructura, la cual debe comenzar por la realización de las reuniones periódicas y el fomento de la participación activa de sus integrantes en estas y en otras actividades relacionadas con sus deberes partidarios.

El Partido de la Liberación Dominicana necesita, además, vincularse con las aspiraciones y los intereses de la sociedad y recuperar su capacidad para articular las demandas de la comunidad. De no hacerlo se arriesga a ser rebasado por los movimientos sociales (no por la oposición, la cual no está en capacidad de hacerlo debido a su debilidad) en el terreno de la capacidad para movilizar la opinión pública.

Es necesario entender que la fortaleza de un partido político no está relacionada tan solo con su potencia electoral y la cuantía de su membrecía. La misma también viene dada por la profundidad y extensión de sus vínculos con la sociedad, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades, lo que es una condición indispensable para desarrollar la capacidad de influir y movilizar la opinión pública, que a su vez constituye una competencia de una importancia estratégica para cualquier partido político, y más para una organización que ejerce el poder, ya que tiene relevantes implicaciones en la sostenibilidad de la fortaleza partidaria y en el mantenimiento de adecuados niveles de gobernabilidad democrática.

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