Opinión

A diferencia de otros paises de Centroamérica y el Caribe, principalmente Guatemala, Honduras, Costa Rica y Cuba el gobierno dominicano, presidido por Rafael Trujillo Molina, que habia consolidado la autoridad hegemónica de su dictadura a partir de 1940, inmediatamente después que los Estados Unidos de América se sumara a Inglaterra, Francia y otros paises de Europa en la guerra contra Las Potencias del Eje; el contrato que subscribió Trujillo, con la United Fruit Company, tenia matices muy particulares en los objetivos de la responsabilidad del gobierno frente a la Grenada Company, División Berlanga, que era como se identificaba la empresa agricola que se había comenzado a establecer a en el país a partir de 1942. En el transcurso de esos años y, desde entonces, luego de finalizada la llamada Segunda Guerra Mundial, acontecimientos que sucedieron en los dominios de la Grenada Company hay que mencionarlos, aunque sea de manera breve.

Trujillo no era un servidor sin condiciones de la United Fruit Company, conocida ya en Centroamérica con el nombre de “Mamita Yunai”; en la realidad de los hechos el dictador dominicano era un socio de la United Fruit que recibía veinticinco centavos de dólar por cada racimo que se exportaba. Cálculos realizados por entendidos para esa época, afirmaban que Trujillo recibía aproximadamente cincuenta millones de dólares cada mes, y que la persona encargada del manejo de las relaciones del gobierno con la Grenada Company, era Héctor Trujillo Molina, que para ese entonces, era el Secretario de Guerra y Marina, que limitaba esas relaciones y entendimiento con Dave Cloward, Gerente General, a diferencia de los países Centroamericanos y Cuba. El régimen de Trujillo tenia cuarteles y fortalezas dentro de los terrenos de la compañía. En Manzanillo había una fortaleza militar que comandaba un oficial del Ejército Nacional, que por lo regular era un hombre de color negro o mulato, a quienes se sumaba además de un destacamento policial, un oficial de la Marina de Guerra Como comandante del puerto.

En las plantaciones que se identificaban como el Departamento de Agricultura, en el Batey de La Cruz de Palo Verde, existía un destacamento militar de quince soldados bajo el mando de un sargento del ejército. Más tarde después en el poblado de Palo Verde, se instaló un puesto de la Policía Nacional bajo el mando de un cabo de esa Institución. La autoridad del régimen de Trujillo era tal que estamos obligados a relatar un incidente que ocurrió a mediados de 1949 cuando se produjo la llamada Expedición de Luperón en Puerto Plata. En el muelle de Manzanillo estaba atracada una de las llamadas “lanchas torpederas” de la Marina de Guerra y ya cuando los expedicionarios habían sido derrotados y apresados, volaron sobre el puerto de la bahía dos aviones desconocidos. Sospechando que podía ser otra misión expedicionaria, la embarcación que estaba allí salió fuera de la bahía pero se devolvió porque no tenía combustible que le permitiera alejarse mucho de la costa.

La nave regresó y su comandante pidió al funcionario de la Grenada Company que tenía bajo su responsabilidad la dirección del muelle, que le facilitara trescientos galones de combustible. Quien desempeñaba esas funciones era un antiguo capitán de la infantería de marina estadounidense, que respondía al nombre de Dave Cantrell, que al parecer era alcohólico y respondió irrespetuosamente, de mala manera, al comandante que le requirió. Continuaremos…

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