Opinión

Las opiniones sobre la educación son variadas, y todos tenemos ideas sobre el tema, van desde que se requiere más recursos, a la mejoría del currículo, al papel del profesor o al entorno familiar y social, todos elementos muy importantes, pero al final, cuando todas las discusiones se diluyan o se concreticen sólo queda una cosa: Nuestros jóvenes.

El barrio, la ciudad y el país no pueden progresar de manera importante si no mejoramos la calidad de nuestra educación, olvidémonos de aulas bonitas, computadoras en las escuelas, centros escolares en cada esquina, lo importante es que va a ser de nuestros hijos y nietos cuando sean grandes, si van a poder insertarse en la sociedad; si conseguirán buenos trabajos; si irán a buenas universidades; si serán profesionales de éxitos o si tendrán un título colgado en la pared que no le sirve para gran cosa.

A raíz de conocerse los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), la alarma de la preocupación en el País se ha disparado y se han realizado múltiples reuniones para discutir el tema, ojalá que el resultado de estas reuniones sean fructíferos, pero debemos insistir en la necesidad de que se evalúen los casos de éxitos del país y del extranjero y que se amplíen las posibilidades de gestionar de manera autónoma muchos de los centros educativos públicos y se evalúe permanentemente el personal docente.

Cada vez que pienso en el tema de la educación, vuelvo a ver uno de los documentales que más me ha impactado en esa área, fue elaborado por el director y guionista norteamericano Davis Guggenheim en el 2010 llamado “Esperando a Superman”, (Waiting for Superman).

Este documental ha ganado varios premios y ha sido recomendado por personalidades como Bill Gates y el expresidente norteamericano Barack Obama.

Davis Guggenheim es conocido en el mundo del cine porque fue ganador de un Oscar al dirigir el documental “Una Verdad Incómoda” en el que fue guionista el exvicepresidente norteamericano Al Gore y que trata de llamar la atención sobre el calentamiento global.

“Esperando a Supermán” es una llamada de conciencia sobre las diferencias entre las escuelas públicas y privadas, y entre las escuelas públicas bien gestionadas y las otras.

El documental presenta la angustia de los familiares de cinco niños; Francisco, Daysi, Emily, Bianca y Anthony para obtener un cupo en escuelas públicas de calidad, selección que dada la cantidad de interesados en asistir debe hacerse por un sorteo.

“Esperando a Superman” se realiza en Estados Unidos, pero mucho de nosotros conocemos que eso es válido también para la República Dominicana, los padres queremos que nuestros hijos vayan a buenas escuelas.

El país no puede esperar a Superman o a Chapulín, estos no existen, tenemos que hacer cosas, tenemos que promover escuelas autónomas, con libertad para contratar y despedir, con evaluaciones permanentes, tenemos que aplicar las mejores prácticas de otros países, no nos podemos cruzar de brazos, el objetivo de las escuelas no pueden ser las autoridades educativas, ni los profesores, ni el director, son los estudiantes; y no podemos romper el círculo vicioso de la desigualdad con una educación pobre en calidad.

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