Opinión

A Ramona, mi madre, y a todas las madres dominicanas.

Sigues ganando al
tiempo las apuestas. /
Imagen parpadeante en la vigilia./
A los ancianos más humildes /
levantas monumentos
en las amorosas plazas de tu corazón./
Cultivas la sonrisa de los niños /
en agua de manantiales.
Veo tus manos
extender la medida de las horas. /
Te contemplo en las altas noches /
zurciendo los jirones de la estrellas.
? A qué tempestades no apaciguas /
si atesoras
los misterios a la vida?
Eres el eje donde giran,
como remolinos,
los anillos de la ternura.

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