Opinión

Fue a partir de 1950 que la Grenada Company, División Berlanga, de la República Dominicana, llegó a la cumbre de su desarrollo económico, técnico y laboral en sus plantaciones de Monte Cristi. Para ese entonces el autor de esta columna había cumplido 14 años de edad y nuestro padre había sido ascendido a Mayoral de la finca De La Cruz, que era en términos de importancia la primera de las plantaciones bananeras porque en ella tenía su asiento las oficinas del Superintendente Agrícola que en ese momento era Douglas Kidd y era el lugar donde estába establecida la dirección burocrática de las plantaciones. Ahí estaba también el dispensario medico de mayor importancia, la escuela primaria que se inicaba en el cuarto curso y en la cual habiamos terminado hasta el octavo y habíamos pasado a estudiar en la escuela normal o el Institúto Secundario “Generalisimo Trujillo”, del municipio cabecera de la provincia.

Era en esa finca La Cruz de Palo Verde, donde se habían construido dieciocho chalets, hermosos, amplios y cómodos, con patios muy grandes sembrado con un césped llamado “Pelo de Mico”, que había sido importado de centroamérica, ignoramos de dónde, por la Grenada y que se había sembrado también en los chalets que eran las residencias de los empleados de las fincas restantes, que dirigían las tareas agrícolas, técnicas y burocráticas de las plantaciones. En Manzanillo, el campo de golf, gigantesco, hermoso, que a nuestro criterio era el campo de golf más grande que se había construido en el país, más grande que el del Country Club de Santo Domingo y el campo de golf del Central Romana, estaba todo sembrado de pelo de mico y el play de softball también, sembrado de la misma yerba. Para ese entonces la inversión de la Grenada Company en sus plantaciones bananeras de Monte Cristi se decía que ascendía a más de 20 millones de dólares.

Como habíamos señalado anteriormente a Míster Kidd, que fue un funcionario ejemplar, respetuoso, caballeroso y cortés como Superintendente Agrícola, le relevó Míster Spence, que aunque estadounidense también, ingeniero agrónomo, no era igual a Míster Kidd, aunque era un hombre simpático y su esposa Doña Rosita una dama de cierta categoría, pero para el autor de esta columna el desarrollo tecnológico de la Grenada Company fué lo que nos abrió los ojos a lo que era la realidad de un mundo totalmente desconocido, en la producción agrícola de nuestro país. Los guineos “Johnson” que “se sembraban, se cultivaban y se cortaba” por miles y miles de racimos semanales, tenían mercado preferencial en los Estados Unidos, que llegaban a las costas del atlántico de esa nación, en barcos cargueros de la llamada “flota blanca” de la United Fruit Company. Ese escenario era realmente incomparable en nuestro país.

La irrigación, a excepción de la finca de Palo Verde y De La Cruz, que se hacía por canales de superficie, en las plantaciones que se hicieron después que fueron Isabel, Madre, Maguaca y Julián, el sistema de irrigación era aéreo quiere esto decir irrigación que se producía por tuberías que se alimentaban por una turbina gigantesca diesel y que llegaba a torres de 30 metros de altura, con un enorme “pistón” que giraba de manera circunferencial alcanzando un diámetro de 30 metros. Con el transcurso del tiempo cuando se abrió la instalación de la finca llamada Jaramillo, entonces la irrigación fue por superficie, que en la realidad histórica, sujeto absolutamente a la verdad, fue una imposición de un criterio y experiencia de nuestro padre, que convenció a las autoridades grenadinas de sustituir la irrigación aérea por canales de superficie. Continuaremos…

últimas Noticias
Noticias Relacionadas