Opinión

Aunque sabemos, y así lo han establecido organismos multilaterales internacionales, que la tarifa eléctrica del país es más cara que en 25 naciones del mundo, con la firma de nuevos contratos de compra de energía el precio se abaratará en las próximas semanas, lo que vendrá a beneficiar a la población en sentido general, e incidirá en los costos de producción de las empresas.

Un aspecto esencial en la generación y en la tarifa de electricidad es la construcción de las dos plantas a carbón de Punta Catalina, lo que impactará en forma positiva en el suministro y en el precio de la energía.

La firma de los nuevos contratos de compra de 471.4 megavatios, es el fin del Acuerdo de Madrid, con requerimientos favorables para las generadoras de energía eléctrica, ha sido un elemento de presión interpuesto en las discusiones para elaborar el Pacto Eléctrico, como parte del mandato de la Ley 1-12 sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo.

Mediante los nuevos contratos, que tendrán vigencia de cinco años, concedidos a AES Andrés y la Empresa de Generación Eléctrica Itabo, se garantiza colocar 275 megavatios y 196.5 megavatios, respectivamente, con un precio de venta de ocho centavos de dólar el kilovatio/hora.

El Acuerdo de Madrid, un convenio de compra y venta de energía entre generadores y distribuidores de electricidad, firmado en 2001, representó una carga económica para el Gobierno y los consumidores, ya que encareció la tarifa y con ello altos subsidios.

Ahora, a diferencia del Acuerdo del Madrid, no se incluirían cláusulas como la indexación de los precios de los combustibles destinados para la generación. En las licitaciones de largo plazo la industria eléctrica tenía la facultad de subir sus tarifas en caso de que los carburantes experimentaran alzas, mientras que no tenían la obligación de reducir su precio por kilovatio/hora cuando los derivados del petróleo bajaban de precio.

Lo importante es que de ahora en adelante la compra de energía se llevará a cabo por medio de licitaciones, entre las cuales resaltarán dos métodos, uno de corto plazo, en el cual se le contratará por dos o tres años a las plantas generadoras que ya se encuentran instaladas y no es necesario reconocerles montos de inversión inicial, en adición a concursos de largo plazo, los cuales servirán para invitar nuevos actores, y estos acuerdos pueden hacerse incluso por períodos de cinco años, el mismo lapso característico del Acuerdo de Madrid que llega a su final.

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