Hablan los hechos

La prisión preventiva contra un imputado “sólo procede cuando no puede evitarse razonablemente la fuga (del imputado), a través de la imposición de otras medidas menos gravosas”, la cita es del magistrado Francisco Ortega Polanco de la Suprema Corte de Justicia, designado como Juez de Instrucción Especial para conocer sobre las acusaciones sobre supuestos sobornos de la constructora brasileña Obdebrecht en nuestro país.

La opinión del Juez Ortega contenido en su libro “Código Procesal Penal por un Juez en ejercicio”, se completa con otras afirmaciones del análisis del código que explica los procedimientos a seguir en materia penal.

“Para que el juez pueda aplicar una medida de coerción se requieren ciertas condiciones que son: Existen elementos de prueba suficientes para sostener, razonablemente, que el imputado es el probable autor o cómplice de la infracción; La infracción contempla una pena privativa de libertad; Existe peligro de fuga del imputado basado en una presunción razonable, en la apreciación del caso de que se trata”.

En otro detalle el juez en ejercicio al presentar el Código Procesal Penal enfrenta los conceptos de Cesar Lombroso en su “Tratado Antropológico Experimental del Hombre Delincuente”, investigador de inicios del siglo XX, quien presenta las características de distintos tipos de delincuentes, a quienes clasificó de acuerdo con sus caracteres antropológicos y psicológicos.

Todas estas concepciones se tiraron por la borda con el fallo en la vista de conocimiento de medidas de coerción a los imputados en el caso Odebrecht, contradiciendo el juez su condición de doctrinario en materia de derecho penal.

La parsimonia y dominio de la sala, como garante del orden de la audiencia, quedaron suplantados por un fallo que responde a notables presiones, las cuales se sobreponen a las normas jurídicas.

Comunidad sorprendida

Gran parte de la población dominicana cerró los ojos en horas de la madrugada del miércoles en lugar de la noche, del martes, día que se mantuvo a la expectativa del juicio que se seguía en la Suprema Corte de Justicia.

El interés noticioso llevó a la televisión dominicana a ofrecer una cobertura continua del proceso, teniendo reporteros en las afueras del Palacio de Justicia del Centro de los Héroes y a lo interno de la sala de audiencia, mientras abogados experimentados analizaban en paneles, desde los estudios de las televisoras, el acontecimiento.

En horas de la mañana se escuchó las peticiones al tribunal de la barra del Ministerio Publico a todas luces contradictorias, mal formuladas, plagadas de errores e inexactitudes. En horas de la tarde los argumentos de los abogados de la defensa, con tres recesos, entre ellos uno de hora y media para el almuerzo y al filo de la medianoche, los razonados argumentos de los imputados, todos con dominio de la oralidad.

Minutos después de la primera hora del miércoles 7 de junio, el juez Francisco Ortega Polanco convocó las partes y por tanto a la representación de los medios de comunicación, a los que se les ofreció las facilidades de transmisión en directo, para las cuatro de la tarde.

Expectante la población, los imputados y sus abogados y el propio ministerio público, debió esperar aproximadamente una hora después del tiempo acordado para escuchar al ministerial del tribunal anunciar la entrada del juez, con los asistentes de pie, como se ordena en el protocolo de las audiencias.

Una ligera introducción del magistrado Ortega Polanco, quien luego de algunos ajustes en la amplificación del sonido da paso a la secretaria del tribunal para leer la parte dispositiva del fallo, sin que el mismo estuviera acompañado de los razonamientos.

Escasos tres minutos duró la lectura del fallo a cargo de la secretaria del tribunal, cuyos registros audiovisuales (grabación) se retrocedió para anotar lo que finalmente deicidio el juez.

Aplazar por unas 16 horas un fallo y presentarse velozmente al tribunal casi una hora después del tiempo acordado y ordenar una lectura atropellante de una sentencia, confirman la existencia de presiones sobre la justicia.

Distante del buen derecho

¿Cómo explicar que un conocedor del derecho, autor de libros y doctrina, dicte medidas de coerción contraviniendo su propia convicción ?, sin duda la explicación está en la presión a que ha sido sometido.

Otras prioridades se han interpuesto al ejercicio del derecho que son parte del guion al que hemos hecho referencia, esquematizado por actores externos e internos en donde un sector empresarial, enganchado a políticos, juega un rol importante.

Los ahora sentenciados preparan los recursos que lanzarán por ante otras instancias jurisdiccionales, procurando resarcir su honor, mancillado por acusaciones pobre de fundamento, mientras el guión continua con las proyecciones de articulistas y “politólogos”.

Ha dominado en los días sucesivos al fallo las afirmaciones de quienes los medios de divulgación identifican como expertos y consultores, de que los partidos políticos del país al igual que en muchos otros países de la región sufren una crisis de credibilidad. Y el más afectado de todos los partidos, lo será el PLD.

Ya se está hablando de que la ciudadanía, para las elecciones del año 2020, buscará figuras nuevas con una visión diferente. Temprano están vendiendo un mesías político, que vendrá a redimirnos. Lo que confirma las aristas políticas del tema Obdebrecht, que ha llevado a un fallo distante del buen derecho.

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