Opinión

En nuestro país siempre será difícil tratar a profundidad y con toda seriedad el fastidioso tema de la corrupción y los corruptores.

¿Por qué?

Porque siempre los adversarios políticos del gobierno de turno terminan politizando todo aquello que, aunque fuese remotamente, le huela a posibilidad de descredito político en contra del presidente de la república.

Aquí todos estuvimos y aún estamos de acuerdo con el 4% para la educación. Aquí todos estamos en contra de la corrupción y de la impunidad. Aquí todos abogamos por la ética y la transparencia en la administración pública.

En lo que la inmensa mayoría de la sociedad no está ni estará nunca de acuerdo es con la manera de actuar de la oposición política. Puesto que todo lo fanatizan, todo lo politizan, todo se convierte en pura vocinglería y en aquel famoso infantilismo de izquierda.

Parecería que nunca están ni estarán conforme con los procesos abiertos contra la corrupción. Lo importante para ellos es el 2020, porque sueñan con ganar las elecciones. Esa es la verdad. No pueden negarlo. Lo único que ellos quisieran, porque todo es pura pantalla y deseo político alocado, es que sólo uno, aunque inocente, fuese culpable: Danilo Medina. ¡Y cuán equivocados están!

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