Opinión

La economía de la región de America Latina en su evolución histórica presenta características muy importantes que son objeto de análisis detenido en el contexto de la economía global. Esas características se aprecian en el hecho de que durante el periodo 1960-2016 muestra una alta vocación hacia la integración regional expresada mediante la constitución de diversos organismos plurinacionales con el objetivo de impulsar acuerdos para viabilizar un mayor intercambio comercial, entre los distintos países de la región, así como con los EE.UU y Canadá.

En las últimas décadas, la economía latinoamericana ha sido impactada por los efectos de la crisis que ha afectado a la economía mundial, esto unido a que el proceso de transformación socioeconómico no ha experimentado grandes avances, así como que las evidencias empíricas ponen de manifiesto el hecho de que esta economía conserva su dependencia en el sector primario y terciario, explican el nivel de desarrollo por el cual se transita. En adición, se trata de una economía que aun predomina el dualismo económico, esto es, exhibe un sector con el uso de alta tecnología, mientras que otros sectores se mantienen anquilosados con prácticas rudimentarias.

A pesar de los obstáculos ancestrales que han dificultado el salto hacia una aceleración de su desarrollo, la economía latinoamericana en la actualidad es la cuarta economía más grande y potente a nivel global. Esta posición importante en el tablero económico mundial es fruto de que varios países han logrado que sus economías alcancen espacios de avances muy significativos y su inserción en los mercados mundiales.

En efecto, Brasil es la economía más importante en la región de America Latina, y la sexta economía a nivel mundial que forma parte de las principales economías emergentes, en ese mismo orden de importancia se encuentra México, Argentina, estas tres economías forman parte del denominado G 20. La cuarta economía de la región es Chile seguida de Colombia, Perú, Republica Dominicana, Panamá, Paraguay, Venezuela y otros.

Estos países han logrado impulsar una significativa transformación de sus respectivas economías a través de dinamizar los diferentes sectores económicos que son los responsables de lograr un crecimiento del PIB capaz de llamar la atención de los organismos multilaterales al momento de evaluar su desempeño. Ese comportamiento del PIB de esos países explica en una alta proporción el giro dado de manera favorable en el índice de desarrollo humano, el PIB percapita, la reorientación de la aplicación de políticas sociales y la atracción de grandes flujos de capitales hacia la región.

A la luz de la razón, visto así el panorama latinoamericano, entonces es importante tomar en consideración que ha ocurrido en las últimas tres décadas que han sido precedidas por el predominio de los desequilibrios y las crisis económicas. Estas tres décadas se pueden clasificar de 1990-2000, 2000-2010 y 2010-2017, las cuales permiten valorar lo que ha ocurrido en los últimos años en la región.

La década de los 90s, considerada la de grandes transformaciones por la profundidad de la aplicación de las reformas económicas estructurales y la preocupación por las políticas sociales orientadas a mitigar el flagelo de la pobreza. Se podría afirmar que esta sirvió de soporte al surgimiento de los gobiernos progresistas que se iniciaron a fanales de esa década.

En la primera década del siglo XXI, 2000-2010, America latina se ve impactada por primera vez con el ascenso al poder de varios gobiernos progresistas que conciben las mismas líneas de atacar los males ancestrales que han perturbado la situación social y económica de la región. Para la década se pusieron en marcha múltiples acuerdos de integración regional orientados a fomentar la cooperación y el desarrollo, en el que resalta la creación de Petrocaribe, el CELAC, UNASUR y el fortalecimiento de MERCOSUR con vocación de ampliarlo.

En relación a la segunda década del siglo XXI, en marcha, 2010-2017, en la cual America Latina ha sido estremecida por la crisis económica de EE.UU y Europa, teniendo su máxima expresión en la desaceleración del comercio mundial y la restricción notable en los flujos de capitales. Como resultado de tal situación, la economía latinoamericana sufrió una contracción de un 1,9% en el 2009, aunque en los años posteriores hasta la actualidad ha logrado un repunte superior al logrado por las grandes economías.

La realidad predominante en la región de America Latina es que se han producido grandes cambios global y local que han modificado la situación regional, como resultado de la crisis financiera global. Por un lado, luego de periodos prolongados, los gobiernos progresistas han sido sustituidos en el marco establecido por la democracia, se ha creado una clase media que se ha tornado más exigente en sus reclamos ya que si bien los gobiernos impulsaron su creación, por otro lado, no crearon las condiciones para la adecuación de la misma y en la actualidad eso explica las tensiones sociales y políticas que persisten, en particular en Brasil y Venezuela.

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