Opinión

Mucha gente cree que el cielo es del tamaño de la ventana a través de la cual lo ve. Lamentablemente para los que así piensan, el cielo es mucho más grande.

En error parecido incurren muchos pequeños burgueses que consideran que lo que a cada paso se les ocurre es lo que quiere y necesita el resto del país.

Esa deformación sicológica es la que al parecer afecta a unos ochenta “intelectuales y activistas” que firmaron un documento al que titularon de manera pomposa “Por un nuevo orden democrático que ponga fin a la impunidad”. (Supongo que después de haber escrito tan “extraordinario” título su autor vació sus pulmones con una espiración ruidosa y satisfactoria, propias del que se goza en la autocomplacencia).

Por insensateces como ese documento es que considero que el PLD está llamado a gobernar quizás durante más del tiempo que le convenga.

Y no puedo sino reafirmarme en ese criterio porque la imagen que me queda después de haber leído tal despropósito es la de estar ante un perro que da vueltas y vueltas en el intento de morderse la cola. El documento de marras describe un callejón sin salida que solo sirve —si en verdad sirve para algo— para amenazar la estabilidad económica del país y el sosiego en que viven los dominicanos. ¿Por qué? Por lo siguiente:

Supongamos que Danilo Medina renuncie para que se organicen elecciones en un año, como se pide. El vacío político que esa renuncia producirá se llenará con incertidumbre y desasosiego social. ¿Qué inversor nacional o extranjero se animará a invertir en un país en esas condiciones?

Se hará un caos muy grande porque al final, para los propósitos de los suscribientes del documento y de los que están detrás de ellos, la renuncia del presidente Danilo será insuficiente: También tendrá que renunciar la vicepresidenta, porque de no hacerlo estaremos en lo mismo; tendrán que renunciar los senadores, porque seguiremos en lo mismo —siguiendo su lógica— dado que son los que nombran a los jueces electorales; tendrán que renunciar los miembros de la Suprema Corte de Justicia porque han sido nombrados en gobiernos del PLD y —también siguiendo su lógica— con ellos no habría lucha contra la impunidad efectiva; tendrán que renunciar los ministros, porque –seguimos siguiendo su lógica– son corruptos.

Un documento tan poco político no podía estar libre de falacias. Por ejemplo, los firmantes del documento afirman que “Danilo Medina pretendió construir un poder omnímodo e indestructible por medio de la imposición de una reelección institucionalizada e infinita”. Nada más falso. Eso sería cierto si la reforma de la Constitución de 2015, propiciada y determinada por el propio Danilo Medina, hubiera incluido la reelección de manera indefinida.

Otro ejemplo: vienen con el lloriqueo del fraude electoral, desconociendo que los resultados de las elecciones no hicieron más que confirmar lo que era la intención de voto del pueblo dominicano desde tres años antes, como venían diciéndolo las encuestas independientes que se realizaron, algunas incluso patrocinadas por periódicos marcadamente desafectos de los peledeístas.

Hay personas a las que se les ha hecho difícil llegar al poder por la puerta del frente, que custodia el pueblo, el que desde hace varios decenios viene diciendo quién entra y quién no. Ante esa imposibilidad pretenden entrar por el patio, como ladrones en la noche, pasando por un vacío de poder y sus funestas consecuencias. Lo que ignoran el señor L. Mateo y sus segundones es que por ahí también les está esperando el pueblo,para su desgracia acompañado del Partido de la Liberación Dominicana.

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