Hablan los hechos

Un Eje Transversal quiérase o no, se nos tendrán que reconocer los avances obtenidos en materia de seguridad vial como política pública, que en el futuro deberá orientarse a ser inclusiva e integradora.

Aunque falta mucho por hacer, ya se contempla la seguridad vial en una ley que entrará en vigor muy pronto. Los esfuerzos despleglados durante años desde una organización sin fines de lucro se recogen en notas bibliográficas disponibles en internet: www.reddeladignidad.org, también en Vanguardia del Pueblo y en otros medios de comunicación a los que hemos tenido acceso.

La seguridad en el tránsito seguirá siendo un tema incomprendido por algún tiempo puesto que aun no se ha trabajado lo necesario como para que las instituciones entiendan de sus compromisos, la prioridad y el carácter transversal en su aplicación.

Ya habíamos tratado este último aspecto cuando se debatía el Proyecto de Ley sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo 2010-2030, que en ese entonces propugnábamos y aún mantenemos la posición de que la seguridad vial debe ser un tema vinculado por igual a los pilares claves descritos en lo que hoy es la Ley 1-12.

De forma que la seguridad en el desplazamiento humano y los incidentes que provoca, trasciende al hecho de contar víctimas.

Nosotros hablamos, y así lo hemos promovido, como una nueva política de Estado por la magnitud de los resultados aterradores en todos los órdenes de la vida social y económica.

Cuando nos referimos a la necesidad de políticas de seguridad vial en la República Dominicana lo hacemos en término general por lo complejo y abarcador que resulta.

Caso de la Mujer

Es el Ministerio de la Mujer, el órgano que rige las políticas de desarrollo de ese género, en donde en los actuales momentos identificamos una debilidad en sus ejecutorías por no incluir el tema de la seguridad vial en sus planes inmediatos.

En nuestro informe de siniestralidad viaria correspondiente al año 2016 destacamos la gran incidencia en el género femenino que tiene esta forma de violencia en las vías públicas, superior a las víctimas por violencia intrafamiliar, arrojando como resultado un aumento en la brecha de la pobreza.

Cuando comparamos las cifras de una y otra situación nos damos cuenta de la seriedad del problema sin que de los percances viales haya conciencia.

Mujeres al Volante

De acuerdo al último informe de la Dirección General de Impuestos Internos correspondiente al año 2016, el parque vehicular cerró con 3 millones 854 mil 38 unidades registradas, para un crecimiento de 6.7% respecto al año anterior.

En este mismo informe se reporta que de sus propietarios, el 68.3% constituye personas físicas, en tanto que el restante 31.7% es de personas jurídicas.

De manera que el primer grupo representa en término cuantitativo 2 millones 632 mil 307 vehículos, de los cuales el 22% (579,108 unidades) pertenece a mujeres según los registros, en especial jeppetas, automóviles, autobuses y motocicletas, prevalecientemente en edades menores de 35 años.

Los vehículos en manos de mujeres tienen mayor presencia en las siguientes localidades del territorio nacional, en el orden: Distrito Nacional, La Altagracia, Hato Mayor, Mons. Nouel, San Pedro de Macorís, María Trinidad Sánchez, La Vega y Peravia.

Víctimas Femeninas del Tránsito

Entre los años 2010 y 2016, las víctimas femeninas en hechos de tránsito alcanzan un total registrado oficialmente de 11,458, representando el 17% del total de las víctimas generadas en igual período en el país.

El cuadro nos obliga a reflexión, porque además, las fatalidades nos indican una por cada 36 horas, en tanto que por violencia doméstica es de una cada 48 horas.

Las estadísticas solo hablan de los traumatismos que dejan las tragedias por impacto vehicular, mas no de las secuelas en enfermedades por las emisiones de gases de invernadero, los trastornos emocionales, la destrucción de hogares ante la falta de la mujer, la incapacidad temporal, y hasta permanente, por traumas físicos que muchas sufren, factores que consecuentemente afectan la economía familiar.

Son tantas las aristas que involucra la seguridad vial que para su mejoramiento se necesita la participación de todos los sectores y organismos del Estado y del sector privado, además de organizaciones no gubernamentales especializadas.

El Ministerio de la Mujer puede y debe jugar un papel de primer orden en esta nueva jornada por preservarle la vida a nuestras congéneres como usuarias de la red vial nacional, integrando en sus proyectos programas de orientación, sensibilización, concienciación de esta problemática que en las páginas de los periódicos se suman a otros temas como la corrupción y la seguridad ciudadana.

Una vez entrada en aplicación la Ley 63-17 habrá un montón de trabajos e iniciativas por desarrollar para lo cual está entidad tendrá que identificar las acciones a ejecutar en una lucha real y completa contra la desigualdad social.

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