Medio Ambiente

El desprendimiento de un gigantesco iceberg con un peso de mil millones de toneladas causó hoy alarma en la organización ambientalista Greenpeace Chile, que consideró grave la crisis climática del planeta.

La mole blanca tiene nada menos que 5,800 kilómetros cuadrados y gran peso, pero no constituye peligro para una subida del nivel del mar porque ya estaba en el agua hacía varios meses cuando comenzó su escisión continental.

Greenpeace-Chile declaró en un comunicado que si bien no están claras las causas exactas, «con este desprendimiento la Antártida quedará en una situación de mayor vulnerabilidad».

En este proceso no se puede descartar los efectos globales del cambio climático. Lo que sucede en el continente blanco es visto como una alerta previa o «termómetro», respecto del impacto que está generando en el planeta el aumento de la temperatura, anotó.

Matías Asun, director nacional de Greenpeace, señaló que las consecuencias de este enorme desprendimiento es que dejará a la Antártida en una situación de mayor vulnerabilidad respecto de futuras rupturas.

«Y esto se debe a que los vientos en esta zona de la Antártida son más calientes. De hecho, durante los últimos 50 años la temperatura en esta región aumentó tres grados», advirtió.

Lo que comenzó como una grieta en la zona Larsen C del norte de la Antártida, se transformó en un quiebre profundo y extenso que terminó en uno de uno de los desprendimientos más gigantescos de los que se tengan registros detalló la organización.

De acuerdo con científicos, este iceberg es uno de los 10 más grandes que se han registrado. Para tener una idea de su magnitud, la superficie equivale a una tercera parte de la Región Metropolitana de Santiago 15,403 kilómetros cuadrados.

«Lo que está sucediendo en la Antártida es una nueva voz de alerta para profundizar y cumplir los términos del Acuerdo de París contra el Cambio Climático», consideró Asun.

Ya no hay tiempo que perder y por eso es que los gobiernos deben actuar de manera urgente para frenar los efectos globales del cambio climático. El mundo debe apurar el paso hacia el uso de energías renovables y desechar los combustibles fósiles, argumentó.

Explicaciones BBC Mundo

El monumental bloque de hielo tiene una superficie de aproximadamente 6.000 km2.

La ruptura fue detectada este miércoles por un satélite estadounidense cuando pasaba por la región conocida como Plataforma de Hielo Larsen C.

El crecimiento de la grieta -que apareció hace varios años y se aceleró a partir de 2014- ha sido monitoreado con regularidad desde hace meses, cuando se anunció que la ruptura era inminente.

En el corto plazo, se espera que el témpano no se aleje mucho de la península Antártica. Tampoco se cree que lo haga -por ahora- a gran velocidad.

Se estima que las corrientes y los vientos puedan llegar a empujarlo hacia el norte, en dirección al Atlántico, donde podría convertirse en un peligro para los barcos que navegan por la zona.

Aunque el nacimiento del iceberg pueda parecer dramático, según expertos no provocará un aumento en el nivel del mar.

Por otra parte, afirman que el evento no significa que el nuevo iceberg vaya a desintegrarse, sino que es parte de un proceso natural que sufren las grandes masas de hielo.

«La mayoría de los glaciólogos no están aún particularmente alarmados por lo que está ocurriendo con la Plataforma Larsen C. Es algo normal», le dijo a la BBC Helen Fricker, del Instituto de Oceanografía Scripps.

El nuevo iceberg -que probablemente reciba el nombre de A68- es uno de los 10 icebergs más grandes de los que se tenga registro.

Sin embargo, su tamaño es relativamente pequeño en comparación con grandes gigantes que se separaron en el pasado del continente blanco.

El más grande observado por un satélite era un objeto llamado B-15 que se deprendió de la Plataforma de Hielo Ross en 2000, y que medía 11.000 km2.

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