Opinión

Los medios de comunicación de masas y las redes sociales han estado divulgando informaciones acerca de la existencia de una denominada moneda digital o virtual conocida como bitcoin por lo que resulta conveniente que los agentes económicos y la población estén conscientes sobre la desconfianza que hay que tener frente a la utilización de ese pretendido medio de pago.

El bitcoin surgió en el marco de la crisis económica mundial conocida como la Gran Recesión (2008-2009), la cual restó credibilidad al funcionamiento del sistema monetario-financiero internacional, a tal punto que se ha vuelto a plantear la necesidad de crear una especie de moneda mundial al estilo del Bancor concebida por el economista inglés John Maynard Keynes (1883-1946).

En lo concerniente al bitcoin valdría la pena preguntarse: ¿qué tipo de moneda sería aquella cuyo valor no estaría dado por el respaldo de la riqueza material creada por el trabajo de la sociedad, sino que su precio vendría determinado por la fuerza financiera de las monedas o divisas bancarias?

El bitcoin, a pesar de ser concebido como un activo financiero susceptible de acumulación, no existe más que a través de las redes digitales y no está bajo el control de ningún gobierno ni banco central, sino que el mismo opera dentro del micro mundo de las personas o empresas que las aceptan como medio de pago.

No obstante, el uso del bitcoin se ha estado propagando por el mundo. Al presente mes de julio las personas interesadas en el uso de la moneda virtual pueden acudir a unos 1421 cajeros automáticos (ATM, por sus siglas en inglés) que ya existen en unos 57 países, dentro de los cuales se encuentra la República Dominicana donde ya se han instalado unos cinco aparatos para cambiar bitcoin por pesos dominicanos, siendo el país de la región donde existe el mayor número de esas máquinas, ocupando a nivel mundial el lugar número 17.

Por eso ha hecho bien el Banco Central en haber divulgado el pasado 28 de junio un comunicado donde advierte a los agentes económicos y a la población en su conjunto sobre la validez de las transacciones financieras que se realicen mediante el uso de las llamadas monedas virtuales (dentro de las cuales se encuentra el bitcoin), precisando que “la Constitución de la República Dominicana, en sus artículos 228 hasta el 230, consagra al Peso Dominicano como la unidad monetaria nacional, la cual es emitida exclusivamente por el Banco Central”.

Pero hay más: en su oportuno documento el Banco Central hace referencia a la fuerza liberatoria del peso dominicano, atribuyéndole a nuestra moneda “plenos efectos de curso legal para todas las obligaciones públicas y privadas en el territorio nacional, como también lo dispone el artículo 24 de la Ley Monetaria y Financiera No. 183-02 del 21 de noviembre de 2002”.

Y por eso tiene razón el Banco Central de la República Dominicana cuando advierte: “Toda persona que adquiera este tipo de activo virtual (el bitcoin o cual otra moneda virtual, dg), sea a modo de inversión o con el interés de usarlo como medio de pago, así como cualquiera que los acepte como forma de pago en transacciones comerciales, lo hará a su solo riesgo”.

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