Hablan los hechos

En los últimos 10 años el mapa político y económico del mundo ha ido cambiando de manera significativa, fruto de las tensiones políticas que han protagonizado algunos países y zonas del mundo como los casos de Europa y los denominados países emergentes, los cuales ha estado influyendo en el modo en que se hacen negocios en todo el mundo, así como en el aspecto geopolítico.

La economía mundial está en transición y desaceleración, con grandes e importantes focos de riesgo, aunque no es muy probable que estos se materialicen de forma abrupta que puedan generar una crisis sistémica.

Contiguamente, la economía mundial está en transición y desaceleración, con grandes e importantes focos de riesgo, aunque no es muy probable que estos se materialicen de forma abrupta que puedan generar una crisis sistémica, aunque más allá de estos riesgos a corto plazo identificados durante el periodo 2015-2017. En adición, la economía mundial está obligada a reorientar durante los próximos años el alto grado de endeudamiento que amenaza a los países avanzados, la confusa inflación y el bajo crecimiento de la productividad, situación que perfilan un complejo panorama de estancamiento secular, que se traduce en bajos niveles de crecimiento y preocupación por la exposición al riesgo y las tensiones.

Pero es que existen razones multifactoriales que explican en una alta proporción las tensiones y riesgos que rodea a la economía mundial. Entre estas se encuentran la sorprendente desaceleración en la economía de China, el fortalecimiento del dólar estadounidense, los bajos e inestables precios del petróleo, siendo estos son algunos de los principales factores de riesgo para la economía global.

La particularidad de la actual situación es que se está profundizando a pesar de que Estados Unidos, que es en el fondo el principal motor de la economía mundial, está funcionando. El origen del problema está en Europa y tiene que ver con el advenimiento de una nueva recesión en el continente que los dirigentes son incapaces de neutralizar.

La mayor preocupación se centra en la zona euro, cuyos resultados han sido decepcionantes y muchos analistas temen por una tercera recesión en esta parte de Europa. Otra señal que presagia una posible recesión en el bloque del euro, es lo que sucede con Francia, la segunda potencia de esta zona ya que su economía está completamente estancada, a lo que se agrega las malas noticias económicas de Alemania y la situación de Italia, la tercera economía de la zona euro, que se encuentra extremadamente débil.

El origen del problema está en Europa y tiene que ver con el advenimiento de una nueva recesión en el continente que los dirigentes son incapaces de neutralizar.

En general en el viejo continente persiste una desconfianza de sus ciudadanos por la recuperación y por el futuro. Y esa sensación de desesperanza en la sociedad ha sido también un factor de preocupación, pues las economías se mueven en gran medida por las expectativas de la gente, mientras la economía global trata de reponerse, así sea lentamente, las tensiones geopolíticas están deterioradas en los últimas años.

Una mirada detenida hace que cualquier análisis de los riesgos e incertidumbres a los que se enfrenta la economía mundial debe partir de entender el complejo contexto de cambio que atraviesa el mundo, lo cual dificulta una previsión certera sobre el futuro, especialmente en las relaciones económicas y políticas internacionales. Situación esta que se hace más complejo si observan los bruscos cambios que se han venido produciendo en la politica exterior y comercial de USA.

Las implicaciones de estas macro tendencias económicas para las relaciones económicas internacionales son todavía inciertas. Sin embargo, se puede aventurar que asistiremos a una creciente rivalidad y competencia entre Estados, en particular entre las potencias en declive y las potencias en auge, que podría hacer más difícil la cooperación económica internacional y presionar para la transformación de las instituciones económicas internacionales.

Una mirada detenida hace que cualquier análisis de los riesgos e incertidumbres a los que se enfrenta la economía mundial debe partir de entender el complejo contexto de cambio que atraviesa el mundo.

El último factor económico de incertidumbre es cómo van a reaccionar los mercados financieros, bursátiles, de bonos y cambiarios, ante la subida de los tipos de interés en EE UU; mientras el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco Central Chino mantienen políticas monetarias expansivas. En la práctica, esto generaría bruscas salidas de capital de algunas economías emergentes, sobre todo si acumulan desequilibrios externos, y depreciación de sus monedas, lo que conllevaría problemas para afrontar la deuda de aquellos países, y sobre todo empresas, que se hayan endeudado en dólares.

A estos riesgos económicos hay que añadir otros de carácter geopolítico. Los principales provienen de las tensiones en las antiguas repúblicas soviéticas como Ucrania, en Oriente Próximo y el norte de África, tanto vinculadas a la política expansionista rusa como a la evolución de la guerra civil en Siria que también podría incrementar el flujo de refugiados hacia Europa, a lo que se incorpora el auge del terrorismo en esa zona.

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